Brasilia 2
Un día intenso por lo gastronómico el de hoy. Nos levantamos temprano y nos fuimos a las 9n de la mañana al mercado principal de Brasilia que se llama Guará, pasamos al menos una hora viendo lo reconocible y comprando lo reconocible. De hecho esas compras generaron la cena de las que les hablaré más adelante.
Terminado lo del mercado nos regresamos a la Embajada a dejar los ingredientes, yo aproveché para contestar correos y al mediodía nos fuimos al Porcao ... una churrasquería muy famosa. El lugar es impresionante (calculé 500 personas sentadas) y uno se siente acompañado de una tarjeta verde por un lado y roja por el otro. Estando verde, se van acercando con diferentes cortes de diferentes animales y te sirven lonjas (lomo, falda, entrañas, costillas, etc.) ... hasta que sientes que vas a reventar y entonces colocas la tarjeta por el lado rojo.
De allí nos fuimos a caminar al rededor del enorme lago y luego por diferentes sitios emblemáticos de Brasilia. De allí pedimos que nos llevaran a un supermercado y estuvimos un buen rato viendo todo.
Como a las seis de la tarde Héctor y Yo nos regresamos a la Embajada y comenzamos a cocinar una cena para 12 que servimos a eso de las 9 de la noche. Servimos un pollo natural llamado Caipira (es de piel amarilla) relleno con salsa de vino, un salteado de vegetales (algunos desconocidos como la bandana) y una ensalada (aquí las lechugas dan envidia)
Hoy probé dos vinos brasileños pero confieso que no me enloquecieron.





Terminado lo del mercado nos regresamos a la Embajada a dejar los ingredientes, yo aproveché para contestar correos y al mediodía nos fuimos al Porcao ... una churrasquería muy famosa. El lugar es impresionante (calculé 500 personas sentadas) y uno se siente acompañado de una tarjeta verde por un lado y roja por el otro. Estando verde, se van acercando con diferentes cortes de diferentes animales y te sirven lonjas (lomo, falda, entrañas, costillas, etc.) ... hasta que sientes que vas a reventar y entonces colocas la tarjeta por el lado rojo.
De allí nos fuimos a caminar al rededor del enorme lago y luego por diferentes sitios emblemáticos de Brasilia. De allí pedimos que nos llevaran a un supermercado y estuvimos un buen rato viendo todo.
Como a las seis de la tarde Héctor y Yo nos regresamos a la Embajada y comenzamos a cocinar una cena para 12 que servimos a eso de las 9 de la noche. Servimos un pollo natural llamado Caipira (es de piel amarilla) relleno con salsa de vino, un salteado de vegetales (algunos desconocidos como la bandana) y una ensalada (aquí las lechugas dan envidia)
Hoy probé dos vinos brasileños pero confieso que no me enloquecieron.






Comentarios
P.D. más fotos!!!
Ronald