martes, agosto 19, 2014

378 SOBRE LA PELÍCULA LIBERTADOR



Cuando no somos expertos en un área, cuando no sabemos las sutilezas escondidas detrás de un arte, nuestro acercamiento afectivo puede resultar bastante primario, y basarse exclusivamente en si nos gusta algo o no. Vemos un cuadro y decidimos si nos gusta o no. Comemos un plato de autor y decidimos si nos gusta o no. Vemos una película y decidimos si nos gusta o no. Vemos llegar un ciclista a la meta y nos emociona la fiesta, no el recorrido.

A veces, tenemos la suerte de saber un poco más sobre un tema, bien sea porque se nos vuelve parte de nuestra área de experticia profesional o bien porque nos apasiona tanto ese arte, que nos dedicamos a entenderlo. Inclusive muchas veces algo que nos había parecido transparente, pasa a tener colores vivos cuando alguien nos lo explica.

He pasado por todos esos estadios del acercamiento estético. Amo el cine aunque no tenga ni idea de cómo se hace una película, ni se de sombras, ni tengo idea de cómo se hace un guión y mucho menos como se logra un efecto especial. Solo se que amo el cine y, primariamente, solo le digo a la gente juicios de valor que van desde el no me gustó nada hasta el me encantó. Es un ejemplo de acercamiento a la estética basado en la subjetividad más pura.

Nunca le vi gracia al ballet clásico. No es que me molestaba como si podría hacerlo una corrida de toros al punto de asquearme, pero me parecía de un aburrido subido. Pero resulta que me casé con una bailarina clásica que me llevó a ver ballet con explicación incluida. Ante mi nacieron palabras como arabesque, fouetté o pirouette y hoy espero una coda con la expectativa de un niño. Es un ejemplo clásico de algo que me resultaba transparente y de repente cobró luz ante el reflector del conocimiento.

Hasta hace unos años no sabía nada de ciclismo y hoy soy literalmente un adicto a la sensación de libertad y a la calidad de vida que le ha traído a mi vida la bicicleta. Como toda pasión, ha traído consigo un cúmulo importante de conocimiento que va desde la mecánica hasta las sutilezas detrás un Tour de France. Antes disfrutaba los vítores épicos de la llegada dramática a meta de un heroico escalador, hoy disfruto las persecuciones, las estrategias de carrera y hasta el tipo de suelo por el que ruedan. La meta no es más que el orgasmo de un largo coito en este caso. Un ejemplo clásico de acercamiento estético gracias a un conocimiento disciplinado por pasión.

Finalmente está, en mi caso, la cocina. Mi área de experticia. El ejemplo en donde sabemos mucho de las cosas porque nos toca saber. Efectivamente puedo disfrutar mucho más que antes algunas preparaciones porque las entiendo desde su nacimiento; pero también saber ha sido un carga pesada.

Cuando uno sabe mucho de algo deja de disfrutar y eso es cruel porque casi siempre uno aprende mucho de algo por amor. Así como saber nos abre ante sutilezas antes desconocidas, saber también nos vuelve severos e incapaces de entender el entorno. Es cuando un músico experto oye a un coro de niños y lo critica porque no estaban afinados… olvidando que son niños, que están felices, que el momento es mágico. Es cuando comemos una empanada frita frente al mar y la criticamos porque no es perfecta (sabrá Dios que es perfección)… olvidando que no es lo mismo comer empanada en un concurso que ante el privilegio del mar. Hacernos expertos nos desdibuja el entorno, las circunstancias, las consecuencias, y olvidamos lo rico que era cuando simplemente se nos erizaba la piel.

Recientemente se estrenó en Venezuela la película Libertador del director venezolano Alberto Arvelo, con actuación protagónica del actor venezolano Edgar Ramírez y música del venezolano Gustavo Dudamel. La contundencia del talento de los tres y la unanimidad de la crítica internacional respecto a sus capacidades es tal, que nadie pondría en duda que son tres grandes, so pena de pasar por celoso pueblerino. Decir, por ejemplo; que Gustavo Dudamel es un mal director no afecta al maestro sino hace quedar como un bolsa al que lo dice. En ese aspecto, por suerte, hay unanimidad en nuestro país.

En donde no hay unanimidad es en cuanto a la calidad de la película. Sería imposible que la hubiera. A uno, para empezar, le gusta o no le gusta una película. No solo es un derecho, sino lo lógico. A mi me gusta la película. Es más, a mi me gusta mucho la película; pero eso es muy personal y no amerita escribir un texto porque ni le gustará más al que ya le gustaba, ni convenceré al que ya no le gustó.

Lo que me preocupa es la razón de la crítica porque pareciera que se ensarta en ese deporte tan nacional que es suicidarnos permanentemente destruyendo a quienes se han fajado para que el mundo piense que en Venezuela hay algo más que lo que sádicamente nos empeñamos en mostrar. No he leído una sola crítica diciendo que se trata de una película mal hecha. Todas hablan de errores históricos.

Si un experto me dice que no le gustó porque aspectos propios del arte de hacer cine hacen que la película sea de poca calidad, vale. Si alguien me dice que no le gustó porque no le gustó y no sabe ni siquiera porqué, vale. Pero que alguien me diga que la película es mala porque es épica (al punto de comentarios algo miserables como decir que es épica porque eso era un encargo) o porque tiene errores históricos, no lo entiendo. Más cuando los errores históricos que he leído no pasan de ser licencias típicas del cine para poder darle ritmo a una película. Es cine, no documental.

Adoro las películas sobre la vida de Jesús, no se cuantas veces he visto Gandhi, enloquecí con el Amadeus de Milos Forman, me encantó la reciente sobre Lincoln y hasta lloré con el amigo aquel de Corazón Valiente. Todas épicas. Todas cine. Todas efectos especiales. Todas hiper plagadas de licencias históricas para lograr ritmo. Casi puedo estar seguro que una película sobre un personaje histórico que no posea ritmo épico y licencias históricas, debe ser un buen documento y una pésima película. Como yo voy a cine a ver películas, pues prefiero que sea una buena película.

Este caso me recuerda mucho al del libro El General en su Laberinto de García Márquez. Los mortales amamos ese libro porque la sonoridad que logra el escritor colombiano es casi una ópera…. Pero muchos aun no saben que decidir porque todavía discuten si Bolívar comió mango o guayabas en una página.

Como cocinero, me ha puesto a pensar mucho este caso. He dejado de disfrutar platos porque no me gusta su simetría. He dejado de disfrutar un tarkarí porque no es el de verdad (sabrá Dios que es la verdad en cocina). Platos maravillosos que no quise disfrutar porque creía que el entorno esperaba mi opinión experta. Ser experto es una carga pesada que con su severidad nos deja frustrados eternamente buscando el grial inexistente de la perfección… y no quiero ser así, porque vine al mundo para ser feliz.
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P/D Gracias Alberto, Edgar, Gustavo y todo el equipo de Libertador. Que hablen en el exterior bonito de lo que somos me hacía falta.

sábado, julio 26, 2014

377 LA MENTIRA DE PARÍS


París, capital de Francia, es visitada cada año por la cifra asombrosa de 40  millones de personas. Es decir, en los restaurantes de París anualmente se sirven no menos de 120 millones de comidas a los turistas. Turistas que por cierto, una vez que deciden visitar el país, tienen a la comida como una de sus principales prioridades.
El “descubrimiento” de un buen lugar para comer o poseer “un dato”, son siempre valores que le confieren prestigio a quien posee el “secreto” del lugar que uno no debe dejar de visitar; y todos los que visitamos París a la hora de comer tenemos en la mente tres fantasías: El Chef se levanta en la madrugada a hacer mercado él mismo. El Chef cocina con lo que le brinda la estación. El Chef cocina con sus propias manos lo que nos estamos comiendo, o al menos una brigada de cocineros supervisados por él.
Salvo muy costosas excepciones, reservadas a quienes tienen 250 euros para pagar una cena, son tres fantasías bonitas, pero son fantasías. En una ciudad que recibe tal cantidad de turistas es imposible que los chefs vayan al mercado como si estuvieran viviendo en provincia, obviamente llaman por teléfono y un proveedor les trae el mercado. Lo de la cocina estacional también es un fantasía cuando se trata de las capitales, ya que en un mercado de París hay en cualquier momento vegetales de todas partes del mundo que son utilizados todo el año. No en vano la mejor comida (o al menos la que respeta los preceptos de mercado y estación) siempre se consigue en las pequeñas ciudades de provincia y no en las bulliciosas capitales, ¡Pero que nos digan que la comida que nos sirven ni siquiera fue hecha en el restaurante ya sería el colmo!... y llegó también ese momento.
A partir de este verano que corre, usted verá en 70% de las vidrieras de los restaurantes de París un símbolo que muestra un techito con chimenea sobre una olla ¿Qué significa?, pues que en ese local la comida que se sirve se hace allí y por lo tanto no fue comprada congelada, enlatada o al vacío en otro lugar. Si como lo oye: comida recalentada. Y cuando afirmamos que se verá en 70% de las vidrieras es porque se calcula que 30% de los restaurantes de París recalientan la comida que se sirve a los clientes. Si entendemos que en París hay 40.000 restaurantes, la cifra da vértigo.
II
Esta medida ha puesto el dedo en la llaga de la industrialización de los procesos históricamente artesanales, pero no deja de ser polémica. Desde que existe la conservación todos usamos latas. Trate de hacer una “casera” ensalada con aceitunas y anchoas sin abrir frascos y hablamos. Trate de hacer una “auténtica” comida china o japonesa sin abrir potecitos y hablamos. Trate de montar una pizzería sin usar tomate en lata y hablamos. Confieso inclusive que si un chef compra una lata de foie gras (paté de hígado) y presenta una maravilla de plato (por ejemplo con una confitura de frutas maceradas por él y sales sabiamente escogidas), no lo resentiría. Es cierto que puede alegarse que no es lo mismo abrir una lata, a calentar una comida completa hecha en otro lado. Esta es una de las partes más complejas del asunto.
Desde los años 70 los franceses comenzaron a usar el método Sous-Vide para cocinar. Consiste en colocar en una bolsa de vacío la comida (con salsas y hasta guarnición) y cocinarla en agua en movimiento a temperatura controlada por debajo del punto de ebullición. Como técnica ha evolucionado a pasos agigantados y Chefs realmente importantes como son Jordi Roca, Thomas Keller o Heston Blumenthal, han escrito libros dedicados exclusivamente a las útiles posibilidades que pueden lograrse con el método. Muchos platos tradicionales (especialmente los de cocción prolongada) quedan impecables y hoy en día es muy extraño el chef que no lo use como método. Es una técnica tan común que inclusive comienza a verse en el plano doméstico ya que han hecho aparatos más pequeños (conocidos como circuladores térmicos o runners) que pueden usarse en una olla de casa.
Esta ley en el fondo busca atacar a una industria masiva de comida sous-vide que está estandarizando la comida en los restaurantes. Si todo turista va buscado un Boeuf Bourguignon y los restaurantes saben que esos turistas van a estar en su local una sola vez en su vida, nada les cuesta a todos esos restaurantes comprarle a un compañía gigante bolsas congeladas del famoso estofado de carne (lo peor es que suelen ser muy buenos estofados), aunque vengan de una industria y no de la cocina artesanal de un pequeño restaurante familiar.

Habrá que ver como evoluciona. O comienza un histeria colectiva para ver quién es el más purista de los puristas, con hordas histéricas de comensales atacando a un restaurante porque abrió un frasco de soya y revisando en la basura para ver si hay bolsas de vacío; o los pequeños Bistrós que no le pertenecen a una gran corporación (Si, en París mucho restaurante familiar es parte de una cadena de restaurantes familiares cuyo dueño de familiar no tiene nada), volverán a tener sus días de gloria entre los parisinos; y los turistas seremos felices porque aunque sea de lata, en París todo es divino.

sábado, julio 19, 2014

2da. CENA DE GALA DE MARGARITA GASTRONÓMICA


Varias veces hemos reseñado en esta columna las actividades de ese fabuloso proyecto de gestión cultural que es el colectivo neoespartano de Margarita Gastronómica. Resumir lo que son es fácil: se trata de la unión de todos los entes que hacen vida gastronómica en la Isla de Margarita, unidos en un macro esfuerzo mancomunado enfocado en promocionar a la isla como espacio de atracción turística, usando a la gastronomía como valor cultural que atraiga. Margarita Gastronómica no organiza festivales o eventos, Margarita Gastronómica es la voz de quienes los organizan… o mejor dicho, más que voz es su imagen. Y Margarita Gastronómica es ambiciosa, profundamente ambiciosa, porque sueña que, así como la gente compra pasajes para ir al festival de Jazz de Aruba o al de cine de Cartagena, más temprano que tarde la gente lo haga para venir a Venezuela, no sólo por su belleza y su gente, sino porque somos un país capaz de presentar un evento cultural masivo desde nuestros valores populares, siendo gastronomía indudablemente uno de nuestros fuertes.

Aunque el colectivo cultural reseña y promociona la variopinta y extensa agenda de actividades que hay en la Isla de Margarita (festivales, exposiciones, cenas, talleres, congresos, etc.) todo el año, y asume la vocería de sueños como la reciente constitución de un comité para la búsqueda de una denominación de origen para nuestro ají dulce; el esfuerzo más importante se concentra en el mes de Octubre, mes de la gastronomía. En él, sucede algo que hasta donde se es inédito: 30 días de eventos continuos, gratis y diarios dedicados a la gastronomía de una región en donde, además, todos los restaurantes decidan tener platos que homenajeen nuestro acervo. En esos 30 días (pronto publicaremos la grilla definitiva) hay desde exposiciones, bautizos de libros o conversaciones con expertos, hasta eventos populares masivos en diferentes ciudades organizados por sus propias comunidades y los respectivos gobiernos municipales. Este año además cerraremos con tres días de exposición gastronómica la primera semana de Noviembre, para poder resumir el mes completo en un solo espacio.
Organizar una grilla de esta magnitud, movilizar tanto expertos populares como investigadores, y sobre todo pagar la publicidad y el material gráfico que se necesita para que todo el país se entere del cuerpo de actividades que toda la comunidad de la isla decide organizar en esta gran fiesta cultural colectiva, cuesta dinero. De hecho, cuesta mucho dinero.

Esta isla es bendita y se ha logrado bastante apoyo tanto de entes oficiales (alcaldías, ministerio de turismo, gobernación, etc.) como de entes gremiales (cámaras de comercio, turismo y hotelería) y privados representados en muchísmos restaurantes y hoteles. Mucho de ese apoyo es técnico, organizativo o de intercambio; pero también se necesita dinero contante y sonante como decían los abuelos. Allí es donde entramos ustedes y nosotros. Les adelanto. ¡Vayan reservando vuelo para viajar a la Isla el próximo fin de semana, porque lo que habrá será sencillamente imperdible!

II

En una semana, el sábado 26 de Julio a las 8 pm, 30 chefs, 30 restaurantes de la isla y las 3 escuelas de cocina que hacemos vida, haremos una gran cena de gala para 240 personas en el Hotel Bella Vista (a quien extendemos el agradecimiento por ceder sus espacios) que serviremos en seis tiempos en un homenaje a nuestra cultura, nuestros ingredientes, nuestro ají dulce, pero sobre todo nuestra capacidad de unirnos desinteresadamente, sin celos, sin parcelas, cuando creemos que Venezuela es la apuesta. De paso cada uno de los platos será armonizado con cocteles y licores de los que debemos estar muy orgullosos y vender ante el mundo: Cocuy, Ron, Cerveza artesanal, Ponsigué ¡Y hasta cocteles con ají dulce y madre perla!

Ustedes la pasarán muy bien (prometido) y Margarita Gastronómica podrá contar con una base económica inicial para acelerar unos motores que ya están prendidos apuntando hacia esa meta que es Octubre. El espacio es corto así que solo hablaré de uno de los seis platos para que se vayan haciendo una idea: Un cochino embadurnado en agridulce de ají dulce, que se cocinará ocho horas en caja china hasta que se deshaga en la boca, para luego hacer con él un guiso con pasitas y aceitunas; que será envuelto con una polvorosa de masa hecha con pan de año. Lo serviremos sobre una crema de ají dulce y lo engalanaremos con crujientes del mismo pan de año.


¿Cómo saber cuáles son los otros cinco platos? ¿Cómo saber cuáles serán las armonías con licores y cocteles venezolanos? ¿Cómo saber el precio? ¿Cómo reservar para no quedarse por fuera? ¿Cómo ser testigos de lo que es toda una isla unida en fiesta para promocionar sus valores? ¡Fácil! Con escribir a margaritagastronomicainfo@gmail.com tenemos ¡Nos vemos en una semana!

sábado, julio 12, 2014

375 CLICK

Conozco muy pocos cocineros que puedan afirmar haber cocinado los primeros años aquello que también les gustaba comer. Cuando decidimos ser cocineros, y dedicarnos profesionalmente ello, salimos como cualquier profesional de cualquier área a buscar trabajo; y en donde nos lo den seremos felices. En mi caso, por ejemplo, el primer restaurante en donde trabajé era de cocina global, el segundo francés y el tercero italiano. Podría decirse que corrí con suerte porque me gustaba la comida que se hacía en ellos, ya que son muchos los casos en los que uno consigue trabajo (por ejemplo en la sección de piscina de un crucero) y aunque esté feliz, ni siquiera pensaría en morder lo que sirve. Pero aunque me gustaba el estilo de cocina de los primeros restaurantes en donde me dieron oportunidad de aprender (y de paso ganar una platica), a la hora de cocinar para amigos en casa, mi cocina estaba bastante alejada a lo que se servía en mis lugares de trabajo. Es una situación bastante parecida a la de los periodistas que deben plegarse a la línea editorial del contratante, escribiendo cosas que no leerían de haberlas escrito otro por no tratarse de temas que les llamen la atención; y en algunos casos escribiendo cosas con las que ideológicamente no están de acuerdo.

Cruelmente muchos críticos han llamado en Venezuela a esta situación “bozal de arepa”, y obviamente suelen decirlo aquellos que no tienen a nadie que mantener o nada que perder. En general las clases de moralidad desde puerto seguro me producen escozor, así que jamás criticaría a un cocinero que deba cocinar lo que no come. Pero algo es seguro, ese cocinero no ha logrado hacer click.

Con el tiempo, muchos logramos tener la libertad de establecer nuestras propias propuestas, bien sea porque hemos logrado suficiente credibilidad como para que el dueño (o inversores en calidad de socios) que nos contrata nos de cierto grado de autonomía, o bien porque hemos montado nuestro propio restaurante. En este caso lo peor que puede pasar es que se imponga el ego del cocinero (a todos nos ha pasado alguna vez) y terminemos haciendo cosas que la clientela no entiende y que tampoco comeríamos en casa de estar solos. Entramos en el túnel oscuro del artista incomprendido, cuando en realidad es obligación del cocinero entender a su comensal.

Pero puede suceder también que hagamos platos pensados en lo que creemos que quiere nuestra clientela y que tampoco comeríamos. Hay demasiada ansiedad por hacerlo bien, demasiada conciencia del otro, y los platos poseen artificios que no nos son cotidianos.

El primer caso lo comparo mucho a los columnistas noveles que suelen escribir olvidando el tipo de lector del diario, y por lo tanto terminan por hacer textos floridos llenos de palabras rebuscadas que el autor jamás usaría en una conversación entre amigos; o bien escriben cuidándose en extremo para no ofender a nadie, y terminan por hacer textos edulcorados que le agradan a todos y que se dejan pasar sin hacer mayor mella. Sin click.

Pero a veces, sólo a veces, la vida nos regala el click.

Todo empieza porque terminas viviendo en un lugar de gente que se parece a ti. De gente que come y cocina parecido a ti. Que le mete el dedo al whisky como tú, que le mete el tenedor al plato del otro como tú, que le gusta el sofrito como a ti, que con solo escuchar la palabra plátano maduro se babea como tú. Que le gustan porciones parecidas y estética parecidas. Comensales que de invitarte a comer a su casa harían, para impresionarte, cosas parecidas a las que les harías a ellos en la tuya.

Es cuando te atreves a inventar unos raviolis con masa de caraotas negras, rellenos de queso blanco, sobre salsa de ají dulce. Lo haces porque sabes que son comensales, que como tú, no subirían las cejas con displicencia ante la idea de unos espaguetis con caraotas negras (¡Todo lo contrario, reirían con el guiño urbano de tu invento!) Y lo haces porque sabes que cuando se cierre el restaurante, y estés solo, te servirás ese mismo plato. El baile sincronizado entre lo que creas con tus manos, lo que crees de la vida, lo que añoras comer y lo que añora comer tu comensal. El baile sincronizado del periodista feliz que no se autocensura porque nadie lo obliga, porque cree en la filosofía de su jefe y porque ha aprendido a hablarle a su lector.

Llega entonces el día para un cocinero en que cada noche, al abrir su restaurante, no piensa que han entrado clientes, sino que han entrado amigos a su casa. Ese día ya no los atiendes, porque ese día eres anfitrión. Amante, Amigo. Compañero. Ya no te importa tener que lavar los platos.

Click

martes, julio 08, 2014

¡26 DE JULIO: 2da. GRAN CENA DE GALA DE MARGARITA GASTRONÓMICA!

El sábado 26 de Julio en el Salón Guayamurí del Hotel Bella Vista será la 2da. GRAN CENA DE GALA que hacemos los cocineros de Margarita para recaudar fondos con miras a ese mega evento que es MARGARITA GASTRONÓMICA en donde todo el mes de Octubre nuestra isla se convierte en referencia cultural a través de nuestra inmensa tradición culinaria, gracias a ferias populares, conversadas, cursos, festivales, exposiciones... ¡y este año una feria de cierre!. Estamos cerrando la programación para publicarla para que comiencen a hacer sus planes.

¡En esta cena estaremos diseñando el menú 30 cocineros y cocineras en una fiesta de sabores realmente impresionante y en matrimonio con cocteles, cervezas artesanales y licores venezolanos!

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INFORMACIÓN EN:

margaritagastronomicainfo@gmail.com

¡DEL 21 AL 25 DE JULIO EL CAPÍTULO 2 DE MÉRIDA GASTRONÓMICA!

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Programa de actividades de nuestro evento Mérida, Capítulo 2
Lunes 21
Salón Comedor
6:00 – 8:30 pm. Cata, charla y degustación: Tomemos un café, por Pietro Carbone.

Martes 22
Salida al campo
7:00 am – 3.00 pm. Trabajo de campo: Panaventura de la tierra al molino, del molino al horno y del horno a la mesa. Salida a Mucumpate, Mucuchies y Gavidia, molino de trigo, acercamiento a los campesinos de PROIMPA y hacedoras de panes, por Juan Carlos Bruzual y Jaime Llanos.

Salón didáctico
8:30 a – 10:00 am. Taller de café: Iniciación al barismo, por Pietro Carbone.
10:30 am  – 12:00 m. Charla: Turismo Gastronómico caso Mérida, por Andes gastronómico.
1:30 pm – 3:00 pm. Charla: Charla: El lenguaje de señas en la cocina, por Boris Fernández.
3:30 pm  – 5:00 pm. Conversatorio: El cacao criollo y todos los merideños, por Álvaro Gómez.

Salón de panadería y pastelería
8:30 am – 12:30 pm. Curso: Dulcería criolla, por Yvonne Avendaño.
1:30 am – 5:30 pm. Curso de pastelería: Del bizcochuelo al tres leches, por Ramón Rivas.

Salón Auditorio
2:30 pm – 5:30 pm. Clase magistral de cocina: Tradición en la modernidad, por Eneko Fontoba.


Miércoles 23
Salida al campo
7:00 am – 3.00 pm. Salida al campo: Cocinapropia de la tierra al plato, jornada campesina y culinaria conceptual. Visita a la huerta orgánica y truchicultura en Tabay, por Pocho Garcés y Jaime Llanos.

Salón didáctico
8:30 a – 10:00 am. Conversatorio y demostración de cocina: De la huerta al plato, por el profesor Rafael Cartay e Isaam Koteich.
10:30 am  – 12:00 m. Taller de charcutería: Elaboración de embutidos frescos, por Humberto Arrieti.
1:30 pm – 3:00 pm. Demostración de cocina: De Zapara pa` Palito Blanco, sabores de su raíz, por Carlos Hernández y Wilmer Arias.
3:30 pm  – 5:00 pm. Demostración de cocina: Vamos al grano, por José Chirinos.

Salón de panadería y pastelería
8:30 am – 12:30 pm. Taller de bombonería: A chuparse los dedos, por Giovanni Conversi y Chocolates La Mucuy.
1:30 am – 5:30 pm. Curso de panadería: Merendemos con golfeadomeloso y piñitas de anís dulce, por Juan Carlos Bruzual.

Salón Auditorio
2:30 pm – 5:30 pm. Clase magistral de cocina: Somos Caribe, por Víctor Moreno.

Salón  sommelier
2:00 pm – 3:00 pm. Cata: Charla y degustación de vinos, por Belkis Croquer.
3:30 pm – 4:30 pm. Cata: Charla y degustación de vinos, por Belkis Croquer.
5:00 pm – 6:00 pm. Cata: Charla y degustación de vinos, por Belkis Croquer.
6:30 pm – 7:30 pm. Cata: Charla y degustación de vinos, por Belkis Croquer.


Jueves 24
Salón didáctico
8:30 a – 10:00 am. Conversatorio: Cátedra alimentaciones del mundo: Una mirada desde el lugar, con Luisa Elena Molina, Víctor Moreno y Nelson Méndez.
10:30 am  – 12:00 m. Conversatorio: Panaventura, una aproximación a la investigación gastronómica, por Juan Carlos Bruzual y Jaime Llanos.
1:30 pm  – 3:00 pm. Taller. Charla: Nuevas tendencias de servicios, por Orlando Ramírez
3:30 pm – 5:00 pm. Demostración de cocina: Un menú de la nueva cocina merideña, por Nelson Castro.

Salón de panadería y pastelería
8:30 am – 12:30 pm. Curso de pastelería: Bizcochos, tortas y decoraciones, por Asmiriam Roa.

Salón Auditorio
2:30 pm – 5:30 pm. Clase magistral de cocina: Cocina de productos, entre Mérida y Amazonas, por Nelson Méndez.

Salón  sommelier
2:00 pm – 3:00 pm. Cata, charla y degustación de destilados, ron y miche por Belkis Croquer.
3:30 pm – 4:30 pm. Cata, charla y degustación de destilados, ron y miche, por Belkis Croquer.
5:00 pm – 6:00 pm. Cata, charla y degustación de destilados, ron y miche por Belkis Croquer.
6:30 pm – 7:30 pm. Cata, charla y degustación de destilados, ron y miche, por Belkis Croquer.

Salón comedor
Cena
7:30 pm – 10:30 pm. Cena con Venezuela Gastronómica. Pocho Garcés, Wilmer Arias, Edgar Leal, Eneko Fontoba, Teo Zurita, Iván García, Isaam Koteich y Juan Carlos Bruzual.

Viernes 25
Salón didáctico
8:30 a – 10:00 am. Charla: El cacao en Venezuela, por el Profesor Víctor Moreno Duque.
10:30 am  – 12:00 Charla y degustación: ¡Salud! Conversa cervecera, por Belkis Croquer.
1:30 pm – 3:00 pm. Charla: La estética en la comunicación gastronómica, por Carlos Paz.
3:30 pm  – 5:00 pm. Charla: El café en Venezuela, por el Profesor Víctor Moreno Duque.

Salón de panadería y pastelería
8:30 am – 12:30 pm. Taller de panes rellenos: Del pan de jamón al pan integral merideño, por Rafael Bandes.

Salón Auditorio
1:30 pm – 6:00 pm. Clase Magistral: Control de costos de restaurantes, por Edgar Leal.


Salón  sommelier
2:00 pm – 3:00 pm. Cata: Charla y degustación de cervezas, por Belkis Croquer.
3:30 pm – 4:30 pm. Cata: Charla y degustación de cervezas, por Belkis Croquer.
5:00 pm – 6:00 pm. Cata: Charla y degustación de cervezas, por Belkis Croquer.
6:30 pm – 7:30 pm. Cata: Charla y degustación de cervezas, por Belkis Croquer.

Salón comedor
Cena
7:30 pm – 10:30 pm. Cena con Venezuela Gastronómica. Carlos Hernández, Nelson Méndez, Humberto Arrieti, Eneko Fontoba, Nelson Castro, Mario Silva, Alejandra Gibert y Juan Carlos Bruzual.