A veces me provoca

Yo soy una persona que en general come bastante sencillo, pero debo confesar que a veces me provoca tocar el otro extremo. Casi siempre aprovecho entonces cenas en mi casa para usar cosillas que voy coleccionando y que me han regalado ... eso hice anoche.

Invité a amigos queridos a la casa e hice una cena para siete. Primero abrimos una Champaña Brut Imperial de Moet que para ser francos resultó malosa pero esa lotería es una de las cosas bonitas del vino.

Serví como entrada una pasta corta con ciervo, ajo porro, piñones, un aceite de oliva impresionante que me trajeron del Restaurante de Santi Santa María y coronado con trufa negra que me acaban de regalar.

De segundo Plato serví un muslo de pavo que se horneó tres horas, sobre una salsa a base de sus jugos y portobello y algo de arroz salvaje.

Mis amigos trajeron dos vinos excepcionales (un Saint Emilion y un Australiano de marca mayor) y de postre nos tomamos un Ice Wine de Nueva Zelanda que teníamos guardado hacía meses con una edición muy especial de chocolate El Rey hecho con cacao Criollo.



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