Ese intangible llamado afecto

Hace ya varios años cuando yo trabajaba para el Grupo Ara, ese genio de intuición que era mi jefe David Akinin me comentó que el mayor activo que generaba una operación de Restaurante era un intangible. Se refería a que por encima de las mismas ganancias monetarias estaba la cantidad de afectos que generaba ese tipo de operación ya que en una noche se conoce mucha gente y poca gente es más agradecida que una que se ha sentido halagada por un buen servicio.

El cuento viene al caso porque anoche estuvo en Sibaris ORIOL SERRA un Catalán que tiene un año en Venezuela y que con su sapiencia en aceites de oliva y vinos ha logrado seducir rapidamente a buena parte de mis colegas. Hace bastante tiempo quería conocerlo, un personaje increíble que a través de su Blog permite atisbos de lo que debe ser todo un mundo.

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