La revolución molecular

EL NACIONAL - MARTES 01 DE DICIEMBRE DE 2009 · ESCENAS/2

Esto es lo que hay
Artes Visuales
Ángela Bonadies. Cosas que hablan: Sacrificio de amor (De la serie Las personas y las cosas), 2009.


LA REVOLUCIÓN MOLECULAR



Por: LORENA GONZÁLEZ

Una semana en la ciudad de Caracas es susceptible de convertirse en un amasijo desconcertante de accidentes y sorpresas. Todo cambia, todo puede ser y no ser al mismo tiempo, todo puede estar para en un instante desaparecer. En un par de días los procesos para llevar a cabo cualquier asunto ciudadano —cupos de CADIVI, constancias de trabajo, referencias bancarias, seguros de salud, defensas de tesis, talonarios de facturas…— repentinamente pueden exigir un papel más que debemos agregar, llevarnos a la puerta equivocada de un piso desconocido, atascarnos en un carrito porque hay manifestación o cerrarnos la santamaría en la cara por un horario que ayer cambiaron.

Y aunque es terrible, es normal. Es normal porque en un país donde se propicia el desarrollo de una desconcertante anarquía dictatorial, las cosas no pueden funcionar de otro modo. Todos hacen lo que quieren. Todos dicen lo que les parece, todos piensan que tienen la razón y agreden sin detenerse, pasan sin mirar y destruyen a mansalva… como si siempre fueran a estar allí, como si nada existiera antes de ellos, como si nada fuera a existir después de ellos…

Para el filósofo francés Félix Guattari el mundo global tiene algo de este caos. El capital y la producción se han expandido de tal modo en las nuevas comunidades electrónicas y en las redes plurales de ejercicio social y mercantil, que sería casi imposible establecer la presencia de un ente rector que señale y condicione las directrices de lo social. Ante esta autonomía reproductiva tan sólo las estructuras y los valores que cada pequeña comunidad decida asumir, serán determinantes frente a los movimientos ambivalentes de la pátina global.

La reciente exhibición Todos por Fedora realizada este fin de semana en el Centro de Arte Los Galpones, tiene un poco de este ejercicio revolucionario molecular que apunta Guattari en su texto Plan sobre el planeta. El nacimiento prematuro de la bebé de una joven artista, unido a la imposibilidad de solventar un costosísimo tratamiento para su recuperación, generó una cadena incesante de pequeños acontecimientos: un grupo de amigos preocupados, alternativas para recaudar fondos, la idea de una exposición benéfica, una convocatoria por internet, la búsqueda de un espacio, la respuesta de más de cien artistas dispuestos a donar sus obras, la concreción de posibilidades de ayuda, un multiply en la web, un lugar cedido para la exhibición, envíos, montaje, preparativos, inauguración.

Una exposición que no sólo superó las metas económicas planteadas para ayudar a la niña Fedora Núñez, sino que en medio de los silencios institucionales que han vapuleado la producción artística venezolana durante el último quinquenio, también logró ofrecer un panorama sobre el desarrollo más reciente del arte actual en nuestro país. Una muestra en la que se dieron cita artistas de distintas generaciones, de formación heterogénea y técnicas disímiles, con un montaje en el que colaboró todo el que pudo y una museografía activa donde se plantearon nuevos roles y donde, sin prejuicios y a pesar de las diferencias, se encontró lo diverso por un objetivo común: la vida.

Entre las ventajas del mundo global está la posibilidad de participación y protagonismo que nos ofrece su estructura abierta e hiperreproductiva; la clave tal vez esté en cómo nos disponemos frente a ello, qué hacemos y, sobre todo, en porqué y para qué lo hacemos.

Fuente: El Nacional. Caracas, Venezuela.

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