jueves, julio 30, 2009

ALTA COCINA: UN CONCEPTO ÉTNICO

Difícil definir eso que gastrónomos y críticos llaman Alta Cocina. Posiblemente la dificultad estribe en el poder de la palabra, ya que, al igual que en el infeliz caso del uso del término Cocina Molecular, pareciera que nuevamente el empleo de una palabra mal escogida (en este caso Alta) ha atentado contra el entendimiento correcto de lo que se pretende expresar con esos conceptos. En el primer caso, ha resultado inevitable que el gran público asocie de manera errónea, y muy injustamente, la palabra molecular con química y locura; en el segundo, ha resultado igualmente inevitable que se asocie la palabra Alta con distanciamiento y jactancias desmedidas, quizás porque hemos permitido que se simplifiquen groseramente los conceptos, debido al vicio muy extendido entre los críticos gastronómicos de hacer uso fácil de la ironía como recurso de transmisión de las ideas: ¡Nada le ha hecho más daño al término Alta Cocina, que el uso de la triada malo-poquito-caro!, lo que es equivalente a decir que Marcel Duchamp, se hizo rico exhibiendo en los museos la basura que le sobraba luego de remodelar su casa.

Hablar de Alta Cocina es hablar de un movimiento que, como todos en las artes, se cimienta en la concertación de ideas de intelectuales y oficiantes con intereses comunes y que como todo movimiento, para entenderlo, es necesario primero establecer contextos y sobre todo orígenes, ya que se trata de un proceso intelectual profundamente ligado a la etnicidad. Es decir, es un error hablar de Alta Cocina en genérico, ya que lo correcto sería hablar de Alta Cocina francesa o Alta Cocina española… y mejor aún, decir movimiento gastronómico francés o movida gastronómica española del siglo XXI, por ejemplo. Una manera bonita de entender que es Alta Cocina y sus claras consecuencias sociales, es ejemplificándolo con un caso concreto. Centrémonos pues, en el reciente caso peruano.

Hasta hace un cuarto de siglo, el concepto de una cocina de prestigio en Lima se limitaba a restaurantes clásicos franceses. Fue surgiendo entonces una inquietud intelectual y concertada entre un grupo importante de editores, gastrónomos y sobre todo cocineros peruanos; quienes comenzaron por definir, desde un plano eminentemente teórico, aquello que entendían por cocina peruana, gracias al levantamiento sistemático y a la documentación del recetario popular, orígenes, descriptores aromáticos, terruño, entre otros. Posteriormente se abocaron a la tarea de unificar criterios para aquellos platos considerados bandera o emblemáticos, con la premisa del respeto absoluto a la frescura y calidad de los ingredientes empleados para elaborarlos. Llamaron a su movimiento Cocina Novoandina y comenzaron a colocar esos platos tímidamente, como polizones prehispánicos en sus menús tradicionales, y lo que es más importante, sin parar de estudiar, de hacer congresos, de discutir errores y aciertos, de definir estrategias de mercadeo y de lograr consenso con el Estado para generar políticas. Veinticinco años después, la consecuencia de este trabajo de hormigas es harto conocida y la prueba es que prácticamente no existe restaurante en Lima que no exhiba en su carta, Causa limeña o Ceviche. El movimiento en Perú, se encuentra tan avanzado que ya se escuchan voces que hablan de regionalización como estrategia de asombro, que combata la estandarización que comienzan a experimentar los menús casi calcados en cada restaurante y que han levantando la alarma ante la tendencia a quedarse en estéticas ganadoras. El resultado obviamente no puede llamarse Cocina Tradicional peruana, de allí que sea natural llamarlo Alta Cocina peruana, aunque insistimos, el término Alta atenta contra los reales valores y consecuencias de este movimiento.

En nuestro país podríamos decir que estamos en la etapa primigenia del ejemplo mostrado. ¿Existe cocina venezolana?, la respuesta es obvia y la pregunta retórica. ¿Existe Alta Cocina venezolana?... existirá, porque se está conformando un movimiento de jóvenes cocineros y cocineras venezolanos que por el momento, tímidamente dejan colar una Polvorosa de pollo en las cartas, pero que con un marco teórico cada vez más sólido, caminan a paso seguro hacia la conformación de un movimiento a la espera de ser bautizado.

domingo, julio 26, 2009

Menú comedor 30, 31 de Julio y 1 de Agosto


ABREBOCA


• Consome de tomate con verduras y aceite de albahaca


ENTRADA

• Cazuela de setas con chistorras y manzana verde

• Terrina de berenjenas, pimientos asados, tomates confitados, olivas negras y aderezo de yogur


PRINCIPALES

• Punta trasera asada con cebollas glaseadas con su crema, mojo picante y pimiento de padrón

• Lomo de atún a termino con arroz cremoso al perejil y ali olí de azafrán


POSTRE

• Dulce de membrillo con cremoso de queso manchego



POR FAVOR RECUERDE QUE:

  • Se recibe por reservación (reservacionescomedor@gmail.com o +58-212-9922429)
  • No tenemos parquero
  • No tenemos venta de alcoholes
  • No tenemos punto de venta para TC y TD
  • Precio del menú: 140 BsF.
  • Descorche de vino blanco u otras bebidas: 40 BsF.
  • Descorche de vino tinto: 0 BsF.

miércoles, julio 22, 2009

La patagonia y el silencio

Mi hijo

Vapor, aliento, neblina, nube, rocío, garúa, escarcha, granizo, hielo. Somos agua y por ello nunca existirán los nombres suficientes para que logremos describir el hechizo detrás de nuestro soplo vital.

Somos vacío también, de allí que el silencio termina siendo la forma más depurada que hemos encontrado para expresarnos, una vez que comprendemos que la ausencia es lo único que logra ponerle límites al infinito; pero hay un momento único en el que silencio y agua se unen hasta hacernos sentir tan pequeños, que pasamos a ser uno sólo: cuando nieva. Hoy nieva en Bariloche. Silencio perfecto. El sur de la Argentina es tan hermoso, que a ratos pareciera que somos unos testigos que oteamos la fina frontera entre una vista que podemos certificar con una cámara y la portada cursi de la caja de un rompecabezas.

Los venezolanos venimos de un mundo en el que todas las representaciones de la naturaleza poseen la virtud del sonido evidente: chaparrón de julio, oleaje incontinente en Macanao, torrente zigzagueante de empedrado páramo andino, viento que sopla silbando, grillo y rana que seduce con estridencia rítmica. La naturaleza clama todo el tiempo alrededor, y quizás por ello es que gritamos aun más duro para hacernos oír. Pero en el frío todo cambia. Ver un lago mientras se nos precipita el cielo en nevada lenta y perenne es ser testigos del sonido y la furia de Faulkner desde el mismo reino del silencio. Cuando la bufanda, el gorro calado y las manos enfundadas esconden todas las muecas de las que hacemos acopio normalmente para comunicarnos, cuando nos quitan la voz en nuestro trópico barroco, sólo quedan los ojos para rasgar el silencio y ello, después de tres días, trasmuta en actitud. Nuestro sinfónico torrente se convierte en hielo quieto.

Inclusive a la hora del condumio, la furia de nuestro mundo pareciera invitarnos a comer con ruido y el silencio del sur argentino pareciera exigir otra manera de comer. ¿Será acaso por ello que amamos los sonidos repentinos de un sofrito o de una fritura? ¿El tintineo del hielo contra las paredes del vaso? ¿El craquear de lo crujiente?

El frío despierta instintos profundamente primarios y silenciosos a la hora de comer. Una búsqueda calórica implacable pero profundamente callada. Las calorías rápidas están dentro de una copa de coñac que calentamos abrazando el frío del cristal o en la sensualidad infinita del chocolate que se funde entre lengua y paladar; pero son realmente las calorías lentas las que nos exigen. Un instinto animal que nos hace lanzarnos con avidez hacia la mantequilla untada y cremosa o hacia la búsqueda de la película grasa de un cordero. El cuerpo lo pide a gritos, en silencio.

En la Patagonia se puede comer mal o muy bien. Ello no depende de la suerte. Se puede comer mal porque la enorme mayoría de los restaurantes de las capitales turísticas sirven una comida estandarizada y deficiente que para nada le hace honor al entorno. Cayeron en la trampa perversa de lo seguro. Son tantos los turistas que vienen en invierno, que los dueños de los restaurantes no se encuentran en la necesidad de seducir al comensal que volverá, ante una andanada asegurada de comensales golondrina. Es un fenómeno que ataca por igual a lugares turísticos como a los restaurantes consagrados de la alta cocina. La cocina es inventiva y consentimiento y nada atenta más contra el acto de seducir que la certeza.

En la Patagonia se puede comer increíblemente bien, pero ello sucederá sólo cuando comulguemos con el silencio. Con el silencio de pescar joyas de ascetas que decidieron refugiar sus restaurantes apartados del mundo. Con el silencio de las setas recogidas en el bosque con fondo ruidoso de pisada. Con el silencio del lento estofado con fondo sonoro de crepitar de leños. Con el silencio de truchas pescadas en horas acompañadas con el fondo ruidoso de nuestros pensamientos. Con el silencio de los cientos de frascos de conservas y confituras con el fondo ruidoso de las acompasadas historias de vida de los artesanos que optaron por una vida de necesidades básicas, sencillas, cotidianas. La Patagonia es para disfrutarla con un carro que nos de la libertad de recoger, cada tantos kilómetros, el fruto de cocinas regadas a lo largo de la orilla de la carretera; y para disfrutarla pernoctando en donde tengamos la libertad de cocinar, si queremos, con el acopio de historias y pertrechos de un camino, que por bonito acalla.

Nieva hoy en Bariloche. Cocino para los míos. En silencio.

martes, julio 21, 2009

Menú Comedor para 23, 24 y 25 de julio del 2009

Abreboca

• Crema de jojoto con migas de chorizo y espuma de queso guayanés

Entradas

• Steak tartar ahumado con salsa de aguacate y yuca frita

• Crema de ají dulce con huevas frescas de pescado fritas en casabe

Principales

• Osobuco de res con su jugo y falso canelón de plátano y papelón

• Robalo a la manera del corbullon oriental con almejas y papas criollas

Postre

• Manjar de piña y coco con gelatina de ron


POR FAVOR RECUERDE QUE:

  • Se recibe por reservación (reservacionescomedor@gmail.com o +58-212-9922429)
  • No tenemos parquero
  • No tenemos venta de alcoholes
  • No tenemos punto de venta para TC y TD
  • Precio del menú: 140 BsF.
  • Descorche de vino blanco u otras bebidas: 40 BsF.
  • Descorche de vino tinto: 0 BsF.

jueves, julio 16, 2009

BASES EN LA COCINA VENEZOLANA

Valle. Montaña. Oreja de conejo. Base del pájaro. Base de la bomba de agua. Así comenzaba el libro de lecciones básicas de Origami del mítico autor japonés Akira Yoshizawa, cuando decidí adentrarme con vicio – y para siempre – en el mundo del doblaje de papel. No había manera de intentar un gallo de líneas perfectas o una pajarita que moviera coqueta las alas, si primero no se dominaban con destreza los dobleces básicos que constituían la columna vertebral de una nomenclatura que, a los ojos de los no curtidos, podía parecer una sucesión de jeroglíficos.

Brunoise. Mirepoix. Cocción húmeda. Cinco salsas madres. Marinar. Nombres que desde el primer día ejercieron en mi una fascinación teológica, cuando a mis manos amateurs de quien soñaba con ser cocinero algún día, llegó el libro de cocina de la escuela La Varenne Pratique, escrito por Anne Williams. Ese libro sin recetas marcó mi vida por su rigurosidad. Era un libro de cocina en donde para poder leer la página quince, necesariamente había que haber engullido con fruición las catorce precedentes. Ese libro es el más fiel representante de una de las grandes virtudes de los franceses: haberle conferido un lenguaje a las veleidades del corazón. Lograron sistematizar de manera impecable la oralidad de las Bellas Artes. Antes de los franceses se bailaba, después de ellos se escribían coreografías para la posteridad. Antes de los franceses, la recreación de una receta estaba sometida a las subjetivas interpretaciones de quien las leía, que más bien parecían bitácoras en un diario escrito en segunda persona imperativa. Después de los franceses, juliana, fondo oscuro o cucharada dejaron de ser interpretaciones, para pasar a ser dogmas a seguir sin chistar. Evidentemente la nomenclatura inicial de ese lenguaje, reflejaba la esquematización de la oralidad popular francesa. La virtud de los galos fue convertir en universal ese lenguaje.

Ambos libros, eran libros de estudio; por lo tanto comenzaban por donde había que hacerlo: por las bases. Son ellas las que eviten que tengamos que repetir o regresar mil veces sobre los mismos conceptos, a medida que se avanza en el conocimiento. Son las que permiten establecer atajos gracias al mundo sobreentendido que terminan por asir los profesionales. Son, como bien está implícito en la palabra misma, el sostén de cualquier andamiaje que decidamos construir para el futuro.

II

Así como en los oficios existen bases universales que, a modo de esperanto, diluyen las barreras comunicacionales entre expertos, y que suelen ser el reflejo fiel del lenguaje de quienes se tomaron por primera vez el trabajo de escribirlas; también están las bases propias de cada región. Un libro de cocina venezolana debería rendirle culto a las bases universales, pero necesariamente, también, tendría que mostrar nuestra evolución gastronómica, reflejada en técnicas únicas desarrolladas por nosotros.

Un libro de cocina venezolana, habrá de tener, como cualquier otro, un primer capítulo dedicado a cortes. Veremos allí escritas palabras como tajada, picadito, tostón o ese invento maravilloso de la cocina venezolana que es el de los vegetales rallados por el lado grueso del rallo, que como bien sabemos, es la diferencia entre una buena salsa de asado negro y una sublime.

Se trata de un libro que luego pasaría a dedicarle un capítulo a la factura y conservación de las grasas bases de nuestra cocina. Allí estaría explicado al detalle la manera de onotar un aceite vegetal, la explicación cuidadosa de cómo obtener leche de coco rallado para luego sacar aceite de coco y la escogencia del tocino correcto para poder hacer la grasa de tocino (ni rancia, ni tostada) fundamental en tantas recetas.

Una vez que nuestro lector, gracias a la lectura y la práctica, hubiese dominado éstas primeras técnicas básicas; habría que adentrarlo en las complejidades aromáticas representadas en el sofrito criollo, el adobo y nuestro muy especial bouquet garni: el compuesto. Se sucederían capítulos en los cuales aprender la diferencia entre picantes fermentados, macerados, envejecidos o frescos; y seguramente habría otro dedicado a conceptos básicos de salsa y sancochos.

Sólo entonces, nuestro hipotético estudiante se adentraría en nuestro recetario… ¡tendría las bases!

domingo, julio 12, 2009

MENÚ DEL COMEDOR PARA 17 Y 18 DE JULIO, 2009


NOTA MUY IMPORTANTE: Debido a exámenes finales de los alumnos de la escuela, ésta semana El Comedor únicamente abrirá Viernes y Sábado.



Cada año en nuestro Instituto Culinario de Caracas se realizan 24 exámenes finales de nuestro alumnado (8 exámenes por trimestre), así que desde que inauguramos hemos estado presentes en unos 140 de ellos.

En éstas estresantes pruebas, grupos de tres alumnos deben recrear un restaurante y generar toda la propuesta: menú, manuales operativos, decoración, diseño gráfico, atención de clientela, etc. Es una prueba dura y se preparan por meses para ello. Finalmente el gran día, un jurado vive la experiencia de ser clientes de los alumnos y cuando terminan de comer generan una discusión acerca de las impresiones que generó la apertura de éste restaurante.

El caso es que la semana que pasó, tres alumnos nuestros (Carlos Chacón, Carlos Gómez y Fabiana Sosa) hicieron una prueba excepcional ante un jurado de verdadero lujo: Paul Launois (Chef de Antigüa), Víctor Moreno (Chef del CEGA), Chef Alonso Núñez, Chef Mercedes Oropeza, Ma. Fernanda Di Giacobbe (Chef de Kakao y SOMA), Chef Tomás Fernández y los 5 profesores de cocina y pastelería de la Escuela.

Dada la calidad de la propuesta, EL COMEDOR decidió ceder sus fogones a ésta propuesta que nos enorgullece:


Menú


ABREBOCAS
Pabellones de Venezuela
(Chigüire, Cazón y Carne, arroz inflado, plátano maduro y caraota)

ENTRADA
Galantina de Gallina
(Con cubos de gelatina de caldo de vino)

INTERMEDIO
Olleta de Rabo
(Sopa de rabo, con sofrito navideño criollo, aceitunas, alcaparras, cebollitas, vino tinto)

PRINCIPAL
Raviolis de Coco Rellenos de Talkari de chivo
(Raviolis de agua de coco, rellenos con estofado de chivo al curry)

ANTE-POSTRE
Sorbete de Tunas

POSTRE
Tentación de Chocolate en Otoño
(Quesillo de cacao, con untuoso de chocolate amargo, ganache de chocolate blanco y aceitunas negras)

PAN
Pan de maíz



POR FAVOR RECUERDE QUE:

  • Se recibe por reservación (reservacionescomedor@gmail.com o +58-212-9922429)
  • No tenemos parquero
  • No tenemos venta de alcoholes
  • No tenemos punto de venta para TC y TD
  • Precio del menú: 140 BsF.
  • Descorche de vino blanco u otras bebidas: 40 BsF.
  • Descorche de vino tinto: 0 BsF.

¡AL FÍN COCINA PARA NIÑOS EN ICC!

Muchas veces nos han pedido cursos de cocina para niños, especialmente en los períodos vacacionales. Nunca los habíamos implementado por razones logísticas, pero por suerte nuestra flamante directora Ma. Elisa Römer se avocó ya que ella tiene la sangre dulce para ello, y decidió impartir finalmente un taller para niños en nuestro instituto. Copio la información que ella le envió a nuestra base de datos:

Hola Amig@s del Grupo,

Dando respuesta a muchas peticiones, estamos programando un Curso de Cocina Interactivo para Niños y Adolescentes para éstas vacaciones, para que no te aburras en tu casa. Ven a divertirte con nosotros aprendiendo a elaborar unos exquisitos y sencillos platos que podrás repetir fácilmente en tu casa, sorprendiendo a tus amigos y familiares.

Vamos a realizar 6 deliciosos platos:

· Pizza
· Fajitas de carne
· Deditos de pollo con cubitos de papitas fritas con tocineta
· Cinamon Rolls
· Brownies
· Galletas de chispitas de chocolate

TALLER: "Curso de Cocina Divertida para Niños y Adolescentes" ENTRE 10 y 15 AÑOS

CHEF: Èste curso será dictado por la Chef Maria Elisa Romer, Directora Académica del Instituto Culinario de Caracas

COSTO: BsF. 300,00 (Trescientos con 00 Cts.)

FECHA Y HORA: MARTES 28 o JUEVES 30 DE JULIO (Tenemos dos fechas para que puedas escoger una) de 9:00 am a 1:00 pm

LUGAR: INSTITUTO CULINARIO DE CARACAS

DIRECCION: Calle Choroní, Qta. La Guarimba, Chuao, siguiendo por la ppal de Chuao, en dirección a Caurimare, hasta el Cto Com Chuao, cruzar a la izquierda y de nuevo a la izquierda (como vuelta en U) Tlf 992 24 29

RESERVA DE CUPO: Primero enviar un correo a cocinaromer@gmail.com, indicando el nombre del niño o adolescente, edad y teléfono de contacto y nombre del representante. Una vez asegurado el cupo, se le enviarán los datos del deposito bancario para reservar el cupo.

Cupo Limitado, sólo 14 Niños

CUPO LIMITADO: Una vez recibido el deposito y asegurado el Cupo, se les enviarán las recetas por ésta vía para que la impriman y las llevan el día del Curso con una libreta y lápiz para tomar notas y otros implementos que se le indicarán después.

INCLUYE: Certificado de Participación

MARIA ELISA ROMER
cocinaromer@gmail.com
infoicc@cantv.net
0424-1999239
0416-6275422

sábado, julio 11, 2009

UNIFICANDO CRITERIOS

Hoy cumple tres años esta columna. 156 artículos, que de manera orgánica han tratado de narrar la evolución conceptual que viene dándose en el plano gastronómico en Venezuela, aprovechando mi bastión de testigo. La disciplina con la que escribo semanalmente se ha ido tornando en obsesión. Con cada letra, con cada historia atrapada al vuelo, he intentado lograr decir en dos cuartillas de manera inequívoca ¡Esto es lo que definimos por cocina venezolana!, para que cuando lo lea en voz alta, finalmente yo mismo pueda entenderlo… Y el ejercicio sólo logra cargarle más preguntas al fardo. Quizás, porque para poder tener los argumentos, que luego nos permitan hablar con propiedad de los conceptos, es necesario primero unificar criterios, quizás porque la respuesta no la busco estrictamente en el acto académico, sino desde los fogones y en los cientos de años de una oralidad que entrelazó lenguas hasta construir eso que llamamos acervo. Muchas de las angustias seguramente las aclarará el Chef Víctor Moreno en su conferencia: “¿Porqué ahora todos quieren cocinar venezolano?”, en el marco del VIII Salón Internacional de Gastronomía de Caracas el próximo octubre; mientras tanto queda la gran duda acerca de si nos acercamos o no a lograr unificar criterios que nos expliquen.

II
Conscientes, como estamos, de la impresionante diferencias que hay entre una caraota llanera, una oriental o una larense; ¿En que momento el invento de un plato de caraotas deja de ser definitivamente venezolano? ¿Puede llamarse venezolana una caraota creada por un venezolano que usó curry de Paria y jengibre?. Así como no puede llamarse ron a cualquier destilado de caña guardado en barrica, a veces es necesario definir los niveles de tolerancia mediante reglas , definir los “de esta línea no podemos pasar”, y seguramente será necesario primero documentar a nuestra cocina desde un plano regional muy ortodoxo (lo que casi siempre se logra aprendiendo a cocinar con las mamás), para luego ponernos de acuerdo.

¿Acaso la unificación de criterios pasará primero por una definición de formatos?, ¿Tendremos que ponernos de acuerdo primero en la forma única de presentación de un pabellón criollo, un tequeño o una hallaca para que sean merecedores de sus nombres? Hacerlo, como ya se ha realizado en muchos países, es posiblemente una de las tareas más esquivas (por conflictiva), que le corresponde a los gremios colegiados, a las academias y a los garantes de patrimonio. Irónicamente, lograrlo es una bendición, porque con reglas claras también queda definida que es la “Cocina de Autor” y a partir de ese momento un pabellón hecho en capitas con aro metálico o una hallaca cuadrada, pasan a sustentarse en la lapidaria validez de las tradiciones.

¿Lograremos unificar criterios basándonos en las técnicas empleadas, en las texturas o en las denominaciones de origen?. Seguramente pasaremos un buen tiempo poniéndonos de acuerdo hasta aceptar que la textura de un pata e'grillo de chivo es la que sirven en Lara, o aprendiendo la técnica para obtener aceite de coco con leche fresca. Pero cuando llegue el día espléndido de las unificaciones, una lengua en salsa de no estar gelatinosa, podrá llamarse sabrosa pero nunca caraqueña, un asado hecho con malta y coca cola será válido pero impresentable en un congreso.

Milité por años en los bandos que miraban con un recelo tremendo cualquier intento de legislar a nuestra cocina. Por años insistí que siendo venezolano, formado en Venezuela y comprador de nuestros mercados; cualquier cosa que inventara debía considerarse venezolana por ser mi propio acto creador. Usé a la Cantata Criolla del maestro Estévez y a los cuadros de Soto, como ejemplos de actos de creación académica inequívocamente venezolana, aunque se tratara de música clásica o arte cinético hecho en Francia. En esa época no entendía que la Cantata no hubiese nacido sin las tonadas y los cuentos llaneros; y que un cuadro cinético es bueno cuando está cargado de la luminosidad de nuestro Ávila.

¿En qué momento reculé?, quizás nunca. Se trata de un proceso y escribir para ustedes contribuyó enormemente. Quiero contestar las preguntas … y rezo que para cuando terminé, aún tenga tiempo para crear.

lunes, julio 06, 2009

La generosidad de Tomás Fernández

Al pulsar sobre la foto se puede ver en alta resolución

Mi buen amigo, el Chef venezolano Tomás Fernández, ha estado todo el día de hoy dándole un taller a los alumnos intermedios de mi escuela de cocina. De paso ésta noche comienzan los exámenes finales de los alumnos avanzados y él estará como jurado.

MENÚ DEL COMEDOR PARA 10 Y 11 DE JULIO, 2009

Acabo de culminar un festival en la ciudad de Barquisimeto y en él habían algunos platos nuevos con los que quedé muy contento... así que ésta semana el menú del Comedor será una reedición de los que me parecieron mejores.

NOTA MUY IMPORTANTE: Debido a exámenes finales de los alumnos de la escuela, ésta semana El Comedor únicamente abrirá Viernes y Sábado.



ABREBOCA

Bisque De Coco, Miso Y Naranja Con Hinojo Confitado



ENTRADAS

Ensalada De Cordero Ahumado Con Té
(Micro lechugas, lonjas de cordero, vinagreta cítrica)


Ñoquis De Papa Con Salsa De Ajo Porro
(Perfumados con trufa, piñones y perejil)



PRINCIPALES

Pesca Del Día Sobre Velouté Con Almejas Y Camarones
(Cubos de pescado, vegetales y cocuy)


Cochinillo Laqueado
(Acompañado con puré de auyamas horneadas y cebollitas caramelizadas)



POSTRE

Torta De Acemita Tocuyana
(Con helado de especias, papelón y picante)


POR FAVOR RECUERDE QUE:

  • Se recibe por reservación (reservacionescomedor@gmail.com o +58-212-9922429)
  • No tenemos parquero
  • No tenemos venta de alcoholes
  • No tenemos punto de venta para TC y TD
  • Precio del menú: 140 BsF.
  • Descorche de vino blanco u otras bebidas: 40 BsF.
  • Descorche de vino tinto: 0 BsF.

¡Terminé el Festival en Barqusimeto!

Ayer llegué de nuevo a Caracas, luego de cuatro días intensos pero fabulosos en donde tomé la cocina del Restaurante Círculo de la ciudad de Barquisimeto para cocinarle a casi 500 personas.

En general soy bastante renuente a cocinar en restaurantes que no sean míos por las complicaciones logísticas que ello implica; pero en el caso del restaurante de Francisco Abenante se trata más bien de un honor dada la admiración que le tengo como profesional y gracias a la certeza que poseo de la profesionalidad del equipo que por 14 años ha ido formando ... de pasó por petición de él, volví a cocinar platos de la época en que hacía Fusiones Panasiáticas y que tenía por lo menos 5 años sin tocar.

¡Gracias Francisco!



La entrada del restaurante

Francisco Abenante

La esposa (Carmela) y la cuñada de Francisco haciendo los ñoquis

Pedro, José y Carlos en medio del fragor

Todo impecable gracias a la mirada severa de un chef que no deja pasar errores

500 cubiertos y todo el tiempo silencio y paz... ¡Eso es una cocina!


MENÚ 1

Ensalada de confit de conejo con cinco especias
(Con papas, manzanas caramelizadas y mayonesa de ajonjolí)


Sopa de camarones
(Caldo de coco, miso y naranja)


Atún rojo y blanco “grado sashimi” abrasado con curry de especias
(Con fondo de carne y shiitake, acompañado de confit de vegetales bebé)


Cochinillo laqueado con chutney de cebollas bebé
(Acompañado con puré de auyamas horneadas caramelizadas con Soya)


Wonton crujiente
(Relleno de chocolate con especias, sobre crema de jengibre)



MENÚ 2


Ensalada de cordero ahumado con té
(Micro lechugas, lonjas de cordero, vinagreta cítrica de aceite virgen extra)


Ñoquis de papa con trufa y pecorino
(Salsa de crema, piñones, ajo porro y perejil)


Mero sobre caldo de almejas
(Perfumado con cocuy, alcachofas y rombos de célery, hinojo y zanahoria)


Magret de pato con basmati y crujientes de arroz salvaje
(Con reducción de sus jugos y papelón)


Torta de acemita tocuyana
(Con helado de canela y almíbar de papelón

CCD: UNA EPIDEMIA

Cuando empezaron a enfermar y morir, nadie lo notó. Inicialmente, porque el número de muertes no era lo suficientemente alto como para hacer sonar alarmas, y luego, cuando ya era evidente que algo maligno pasaba, se explicaron las muertes como una fluctuación histórica con antecedentes en otras épocas. Pero la epidemia continuó su paseo implacable y para el año 2007 las consecuencias eran imposibles de esconder: Un tercio de todas las colonias de habitantes habían muerto sin dejar rastro. El mundo se acercaba a la pesadilla de moradas fantasmas por doquier y a la desaparición de cultivos. Comenzó así una carrera frenética de investigación para lograr detectar el origen y la cura de la gran epidemia del siglo XXI, bautizada como Desorden de Colapso de Colonias o CCD por sus siglas en idioma inglés.

La tarea para los equipos científicos resultó ser un reto como pocos habían visto. La propagación de las muertes era veloz y no existía un patrón claro. Algunas estaban infectadas por el virus de la parálisis israelí, otras por parásitos que les producían disentería, otras mostraban signos de intoxicación por pesticidas y muchas habían sido atacadas por ácaros. Al final la conclusión resultó muy preocupante: Las colonias estaban siendo aquejadas por un síndrome de inmunodeficiencia y por lo tanto su muerte era resultado de cualquier elemento patógeno oportunista que aprovechara esta susceptibilidad.

Aunque usted no lo crea, nos referimos a la muerte de abejas. Ahora que lo sabe, seguramente se preguntará: ¿Porqué el mundo está gastando una cantidad realmente colosal de dinero y tiempo para lograr recuperar la población de colonias de abejas en el mundo?... La respuesta es aun más dramática.

II

Existen por lo menos 100 tipos de cultivos en el mundo que para reproducirse dependen exclusivamente de la polinización lograda por las abejas en su pasear incansable. Por ejemplo si usted en su patio siembra un árbol de aguacate y espera paciente hasta verlo crecer y llenarse de flores, créame, que a falta de abejas, con impotencia será testigo de un suelo forrado de flores estériles. Igual será para un árbol de manzana, uno de almendras o un sembradío de brócoli. El trabajo silencioso, paciente y sobre todo gratis, de las abejas es calculado hoy en día a nivel mundial en la exorbitante cifra de 215 mil millones de dólares… es decir, casi un año de ingresos de nuestro país si sumamos todos los rubros de producción. Las perspectivas de un mundo sin abejas son tan graves que ya existen sembradíos en China que dependen exclusivamente de la impagable polinización manual (¡Imagínese un ejército de torpes hombres haciendo el trabajo de abejas!) e inclusive se estima que la crisis pueda afectar a la industria de las carnes, dado que muchos de los alimentos de animales (la alfalfa, por ejemplo) dependen igualmente de la laboriosidad de las abejas para reproducirse. A la luz de estos números resulta entonces evidente que cualquier gasto en investigación para salvarlas, resulta poco.

Varias veces en ésta columna hemos analizado las consecuencias catastróficas del manejo moderno en nuestra relación con el medio ambiente, así que quizás usted ya para este momento lo intuya: las estamos matando nosotros. Aparentemente la fórmula que usamos para lograrlo es una combinación de uso masivo de pesticidas y el manejo de conceptos de monocultivo. En el primer caso es el uso de neonicotinoides (pesticidas que imitan a la nicotina del tabaco) el gran culpable, ya que entran en el polen y menguan notablemente la habilidad de las abejas para recordar el camino de vuelta a sus panales. El segundo caso es mucho más complejo ya que nuestra pasión por campos bonitos sin hierbas, y nuestro empeño por sembrar un único tipo de cultivo en grandes extensiones, está trayendo como consecuencia que las colonias de abejas se desnutran al perder sustentos fundamentales por falta de diversidad.

La humanidad más temprano que tarde tendrá que entender, que si no restablecemos nuestro antiguo pacto con la naturaleza hasta retomar equilibrios que construimos por milenios… vendrá el hambre.

Nota: Los datos citados fueron obtenidos del artículo “Salvando a las abejas”, escrito por Diana Cox y Dennis vanEngelsdorp para el número de Abril 2009 de la revista Scientific American.