HOY ME PROVOCA JUGAR CONTIGO


Se encuentra de vacaciones toda la familia en Mérida y los padres se enteran que en un museo habrá una retrospectiva (documental incluido) de la obra de Juan Félix Sánchez. Comienza entonces la larga preparación con los hijos: “Niños. Estas vacaciones son de todos y no se trata sólo de divertirse. Sus Papás merecen también tener su día, así que mañana iremos a un museo”.

¡Claro que me vas a acompañar!, ruge autocrático e impositivo el pater familias ante la negativa de los hijos de sumarse a la poco atractiva oferta de ir juntos a ver un espectáculo ¡Una persona decente sabe de teatro!, culmina severo.

“Mi amor pasa el televisor para el cuarto. Hoy viene el grupo de discusión y los niños se van a aburrir”.

Papá ¿Por qué en todas partes están hablando del problema nuclear en Japón? “Es complicado mi amor, cuando seas más grande seguramente lo entenderás”.

Y los vamos alejando, alejando, alejando… hasta convertirlos en los seres frívolos para lo que no estaban designados y no querían ser. Alejados porque en alguna esquina perversa olvidamos que la labor de los padres es enseñar, involucrar, dar felicidad… sentarse a hablar.

¡Cuan diferente la historia si la ida al museo o al teatro se convierte en una fiesta! Hermoso cuando los padres le dicen a sus hijos cosas como ¡Prepárense, mañana va a ser de lejos el mejor día de estas vacaciones! Y luego se dedican a contarles fábulas casi míticas del escultor con brillo en sus ojos.

II

Estoy simplemente alarmado con la cantidad de páginas que se están escribiendo últimamente para darle consejos a los padres acerca de “que hacer cuando se va a un restaurante con los niños”, y la lista de restaurantes para ir con niños comienza a florecer sustituyendo a las listas que indicaban los lugares a los que podían entrar con mascotas. Todo restaurante es para ir con niños y no debería haber un menú especial para ellos, porque todo restaurante es una posibilidad de crecimiento cultural.

Prácticamente no existe semana en la que no reciba llamadas para reservar en mi restaurante, en el que no me hagan la inaudita pregunta: ¿Aceptan niños?, pregunta que considero tan inusitada como si la hiciera alguien que desea entrar a un concierto de galerones margariteños.

Todo niño desea poseer un sentido de pertenencia, algo que lo afinque a la tierra, actos que le reafirmen; y sólo basta que la vida lo atrape adolescente con un fardo de cantos, bailes y fogones para lograrlo. Está en nosotros, padres, darles país… bandera.

El famoso “menú para niños” de los restaurantes no debería pasar de ser uno idéntico a lo que comen los adultos, pero con porciones y costos más reducidos ¡Pocas cosas más dañinas que la afirmación de “es que él no come nada”! No hay que ser psiquiatra para entender lo que mella en el futuro de alguien afirmar dolencias que ni siquiera posee.

No conozco un solo padre que crea honestamente que el famoso menú para niños de los restaurantes no sea de las cosas más nefastas (en cuanto a nutrición se refiere) que cocinero haya podido inventar, ni hablar de un hecho dramático del que he sido testigo: Niños que son alimentados en un local de comida rápida antes de ir a una cena de amigos “porque no te va a gustar nada de lo que van a servir allí, mi amor”.

Evidentemente lidiar con los vaivenes de una cabecita que posee libre albedrío tiene sus bemoles. Muchas veces lograr que se enamoren de un plato será un trabajo, pero no es un trabajo mayor al de hacer las tareas juntos o enseñarle las complicadas reglas del béisbol.

No creo que existan niños genéticamente malcriados. Si me constan los padres malcriadores. Es tiempo de re-entender que desde el instante que logremos convertir el acto de comer con nuestros hijos en uno festivo, habremos resuelto seis aristas: Les daremos apego a los sabores de su patria, los acercaremos a una vida sana (es rara una receta popular que no lo sea), les enseñaremos que la mesa es un acto para afianzar nexos, les explicaremos la importancia del hedonismo como conquista moderna cuando es sano, les haremos seres curiosos y tolerantes a otras culturas y, sobre todo, les habremos explicado a esos niños que son hombres y mujeres pequeños de los que estamos orgullosos y por ello queremos compartir con ellos nuestra cotidianidad.

Quizás ha llegado la hora de retomar. Hora decirle a nuestros hijos: Niño juega con la comida, ¡Lo haremos juntos!

Comentarios

Acuarela ha dicho que…
Excelentísima reflexión y recomendación. La cultura, la enseñanza y la disciplina comienza en los primeros años. COn tu permiso y tus créditos la he publicado en mi Facebook para su difusión. Mil saludos. Te sigo siempre.
SER NIñO ahora ha dicho que…
!Hola Sumito¡ Cumpliendo con el requerimiento de informarte cuando se publique un artículo tuyo, aquí estamos:
http://beachildnow.wordpress.com/2011/04/05/110405-hoy-es-un-dia-especial-y-empiezo-con/

Mil gracias por ser fuente inspiradora de muchos, estamos en contacto. Nosotros, creciendo poco a poco.

!Excelente artículo!
noticias ha dicho que…
guaaa!! me encanta el blog, uhhhh tiene una pinta tremenda tengo que hacer esa receta un saludo

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