jueves, diciembre 31, 2009

¡Feliz Año! (Celebración de la amistad)

el libro d elos abraEn los suburbios de La Habana, llaman al amigo mi tierra o mi sangre.

En Caracas, el amigo es mi pana o mi llave: pana, por panadería, la fuente del buen pan para las hambres del alma; y llave por...

-Llave, por llave -me dice Mario Benedetti.

Y me cuenta que cuando vivía en Buenos Aires, en los tiempos del terror, él llevaba cinco llaves ajenas en su llavero: cinco llaves, de cinco casas, de cinco amigos: las llaves que lo salvaron.

El libro de los abrazos (1989)

Galeano

Tolerancia cero

La campaña de tolerancia cero es impresionante y omnipresente en Brasil. Sencillamente decidieron que es imperdonable manejar con el mortal alcohol corriendo por la sangre (inclusive una copa de vino) y así se lo están haciendo saber a la población. Por todas partes se ven letreros de publicidad de las casas licoreras y del gobierno recordando lo que a todas luces es un cambio de paradigmas en una nación particularmente fiestera. Los operativos de la policía y los juicios penales le recuerdan a la población que ésta vez la cosa va en serio.

En paralelo, en USA, un barman le pregunta con seriedad a un grupo de jóvenes cuál será el conductor asignado para asegurarse de no servirle bajo ningún pretexto una bebida alcohólica a él o ella. Sabe que si, por desgracia del destino, quien tiene un accidente de tránsito venía de un local en el que se expende licor, la pena legal será compartida por quien conduce y por el local que permitió que bebiera. De ese barman depende literalmente el futuro comercial de la operación para la que ha sido empleado.

Al mismo tiempo el jolgorio de un grupo invade la madrugada de un local nocturno de Bogotá. Ninguno está en condiciones de manejar, pero se acercan al servicio de conductores asignados que una cooperativa financiada por el gobierno ha dispuesto para sus clientes. Alguno de ellos terminará por manejar el auto de quien a todas luces no está en capacidad de hacerlo y su paga incluirá el monto para tomar un taxi de regreso.

Un pequeño ejercito de policías comienza a tomar la cabecera de una autopista de Holanda, son muchos para asegurar celeridad en la pequeña batalla que están por emprender. Son las diez de la mañana de un día laboral cualquiera escogido al azar y junto a sus armas de fuego de reglamento, están otras mucho más poderosas para la ocasión: detectores de alcohol y libretas de multa. Para ningún conductor es sorpresivo el operativo. Todos colaboran. Holanda es un país en donde el conductor asignado es cosa seria. Por bromear lo llaman Bob, pero ese Bob nunca tocará el alcohol y lo más interesante es que quien sirve no tiene necesidad de preguntar quien es el conductor designado. En Holanda, convertirse en responsable de un grupo es cuestión de consciencia y negociación de grupo.

Nuevamente un grupo sale de un local nocturno. Se han dejado llevar por la emoción del reencuentro y descubren que ninguno de ellos posee los niveles mínimos de alcohol en la sangre como para manejar. Uno de ellos toma su celular y llama a un grupo de voluntarios de su ciudad. Al cabo de media hora, desde la gélida noche aparece un carro con dos personas. Uno se baja y toma el volante del grupo, el otro los sigue de cerca para poder recoger al voluntario una vez que lleguen a destino. No hay pago de por medio mas allá del que dicte la consciencia del salvado. Es Canadá, es el siglo XXI.

II

Hemos visto los diferentes estadios a lo que una sociedad puede llegar para controlar a quienes toman el volante. Pasamos desde sociedades como la brasilera que ha optado por un sistema totalmente represivo para lograr cambios de costumbres asentadas; a otras en donde la represión es compartida, como es el caso de USA, gracias el terror de perder la licencia de expendio de alcohol. Hemos visto aquellas en las que el Estado decide ser garante como la colombiana, pasando por aquellas como la holandesa en donde los individuos entienden que en sus manos está tanto la vida propia como la de otros. Hemos culminado con el increíble caso canadiense, en donde la solidaridad misma es la punta del iceberg del respeto hacia la vida de los demás.

¿En donde estamos nosotros?... pues simplemente en la barbarie misma. Uno de cada dos accidentes de tránsito en nuestro país sucede porque alguno de los conductores involucrados está en estado en ebriedad. Vivimos en un país en que (como bien señala Laureano Márquez) lo inaudito no es que los buhoneros vendan cerveza en la autopista, sino que quien lo hace también nos vende la ley de tránsito.

Honestamente no nos importa cuál es el modelo que debería tomar nuestro país o si inventaremos uno propio. Lo único que nos importa es que ante el flagelo la tolerancia sea cero y que llegue el día en que se nos acerque un fin de año como el que se avecina en cuatro días y las estadísticas por conducir en estado de ebriedad sean una anécdota. El día en que todos nos abracemos con un sonoro ¡Feliz Año!

jueves, diciembre 24, 2009

¡FELIZ NAVIDAD QUERIDO GRUPO!

Se que he estado medio dormido con la página, pero en mi casa hay una multitud quedándose (¡15 personas!) y lo único que hacemos es cocinar en una casa que parece un restaurante. En los últimos tres días hemos hecho:

- Sancocho de carite a la manera de margarita (con auyama y topocho)
- Barracuda recién pescada, horneada con ají dulce y cerveza
- Parguitos rellenos de salteado de ajo porro y horneados
- Mejillones al vapor
- Salsa de tomate y jugo de mejillones
- Salpicón de caracol (botuto)
- Ensalada de célery, tomate margariteño, lechugas y vinagreta de parchita (maracuyá)
- Salteado de salchichas ahumadas de Mérida con papa andina a las hierbas de mi jardín.
- Sancocho de cuanto pescado nos ha ido sobrando.
- Desayunos realmente opíparos con arepas de chicharrón, quesos criollos de todo tipo, aguacate, empanadas, etc.

De paso en este momento está en el horno un enorme pernil que deje toda la noche a fuego muy bajo, mi Papá en un rato hará pan de jamón y su esposa ya terminó todo para las hallacas, para que comience su armada.

¡COCINEN Y LUEGO CUÉNTENME!

TODO LO MEJOR,

Sumito

jueves, diciembre 17, 2009

NORBERT ELÍAS Y LA CIVILIZACIÓN

La palabra civilización es la expresión de la autoconciencia de Occidente que resume lo que nuestra sociedad cree llevarle de ventaja a las anteriores. En algunos casos se entiende como el estadio de logros culturales e ideológicos de una sociedad (visión germánica) y en otros como la más pura expresión del orgullo de una nación (visión gala), pero para llegar a la percepción actual de lo que entendemos al decir la palabra civilización hemos tenido que recorrer un largo camino desde el siglo XVI como bien queda establecido en un libro maravilloso: El proceso de la civilización, escrito hace tres décadas por el sociólogo germano-inglés Norbert Elías (Fondo de Cultura Económica, 1987)

En particular, la segunda parte del libro (La civilización como transformación específica del comportamiento humano) nos muestra como el origen de todo aquello de lo que nos vanagloriamos como civilización occidental, está basado en el ordenamiento de los mandatos y tabús sociales habituales, siendo el comportamiento en la mesa el gran catalizador.

La historia comienza con una especie de Manual Carreño escrito en el siglo XVI por Erasmo de Rotterdam que se llamó De civilitate morum purilium, impreso con un tipo de letra muy popular que recibía el nombre de civilité y que evidentemente tocó una fibra esperada por la sociedad de la edad media, porque en tiempos en donde imprimir era una proeza, la obra llegó a reeditarse treinta veces en los seis años siguientes, editándose inclusive hasta entrado el siglo XVIII. El libro, sin valor literario intrínseco, simplemente trataba sobre cual debía ser la conducta social de los nobles, principalmente a la hora de socializar en la mesa. En un mundo en el que hasta el rey comía con la mano (nótese la falta casi absoluta de utensilios en los cuadros con escenas de festines de la época), fue desde la mesa, centro alrededor del que giraba la sociedad y sus cotilleos, que nacieron las reglas de eso que con tanto orgullo llamamos civilización y que inicialmente no era más que un catequismo de normas de cortesía. Es así como para diferenciarse del campesino, los nobles comenzaron a lavarse las manos, a no chuparse los dedos o a no hurgarse los dientes en público. Con una muy franca naturalidad, fuimos conformando eso que llamamos nuestros modales.

A la luz de nuestras costumbre actuales, nos encontramos con pasajes sorprendentes en el texto de Erasmo, casi bárbaros, como por ejemplo la conseja de escupir a un lado para no rociar al vecino o la de tirarse los pedos evitando sonidos fuertes; pero como muy bien nota Norbert Elías en su obra “Lo que hoy se nos antoja la cosa más natural del mundo, es algo que tuvo que aprender toda la sociedad en su día, lenta y penosamente” y actos obvios como tomar la sopa tal como hoy lo hacemos o usar tenedores, evolucionaron lentamente desde una olla común en donde los nobles introducían una y otra vez sus relamidas cucharas o desde fuentes con carnes exquisitas, que todavía entrado el siglo XVII, eran rasgadas a mano por un ávido comensal al que no le parecía incorrecto devolver a la fuente un trozo mordisqueado si no había sido de su agrado.

La civilización, a la que solemos considerar como una posesión, es parte de un proceso en el que, como bien dice el autor, nos hallamos inmersos. Cada pueblo termina por conformar sus propios códigos de conducta a la hora de interactuar en la mesa, mediante normas que pasan a ser claramente síntomas del tiempo al que pertenecemos, y ese complejo y sutil entramado de reglas es el que, de manera gregaria, nos vuelve sociedad.

II

Actualmente somos parte de una sociedad que con su afán industrial ha comenzado a sacrificar el acto de sentarse en la mesa. Son los nuestros, los tiempos del no tengo tiempo y con cada bocado apurado de comida rápida vamos perdiendo a mordiscos la civilité de Erasmo, en una época en la que tenemos la tendencia a considerar a los manuales escritos de cortesía y buenas costumbres como vetustos resabios, cursis e innecesarios. Pareciera que a ratos se nos olvida que volver a la barbarie es cosa fácil.

La navidad llega con su aire redentor y en cuatro días estaremos todos en este país sentados en familia alrededor de nuestras mesas. Linda oportunidad para recordar que somos venezolanos, entre otras cosas, porque a través de los siglos hemos ido estableciendo normas de cortesía que nos diferencian y nos vuelven uno, hasta convertirnos en un ente cultural único llamado Venezuela ¡Feliz Navidad!

sábado, diciembre 12, 2009

EL MENÚ: UN DOCUMENTO HISTÓRICO


El mundo de un cocinero es una sucesión de acopio de conocimientos técnicos y gerenciales que termina por resumirse con una relación de amor-odio en el gran logro que lo resume todo, el menú. Bien lo dijo el gran escritor (y mejor cocinero) Alejandro Dumas, cuando aportó la frase sobre lo que debe ser el menú al señalar que "él es una partitura orquestal, en la que todas las notas coinciden en la armonía del conjunto". Es así, pero para el cocinero profesional, irónicamente, la presencia del menú puede llegar a convertirse en un feroz dictador que establece un contrato escrito con el comensal. Lo que está escrito en un menú no debe ser negado y ello lleva a tener que, a veces, aceptar productos de calidad inferior a lo deseado con tal de no tener que pasar por el humillante momento de decir - “hoy no hay señor”.

Su uso es relativamente nuevo en Occidente (el invento es en realidad chino y se tasa en el siglo XII) y posiblemente tuvo su origen en lo que inicialmente eran las listas dirigidas a los cocineros para que pudiesen llevar el orden en los banquetes, en contraposición a las ollas comunitarias y obligadas del pobre; aunque se le ha achacado un instante histórico afirmando que fue idea del duque de Brouswicky a mediados del siglo XIX, quien un día ordenó a uno de sus criados que confeccionara una lista de los mejores manjares y anotara con todo rigor el orden de servicio de los mismos en un papel, logrando que la ocurrencia de anotar los distintos platos prendiera con éxito entre los nobles de Francia. En todo caso, es indudable que los restaurantes creados por la diáspora de cocineros venidos a menos una vez eliminada la monarquía francesa y sus usos, fueron los que terminaron por popularizar en Occidente al menú como herramienta contractual entre el restaurador y su clientela.

II

El menú es un documento histórico fundamental (y uno de los más subestimados) con los que cuentan quienes ejercen las ciencias sociales a la hora de tener que radiografiar a una sociedad.

En el caso de nuestro país, existen algunos historiadores que han trabajado con los menús ampliamente como fuente. Un caso de ellos es el del historiador José Rafael Lovera quien no sólo posee joyas como el menú con que el dictador Juan Vicente Gómez agasajó al aviador norteamericano Charles Lindbergh cuando nos visitó en 1928, sino una extensa colección que habla de nuestra mesa y costumbres en buena parte del siglo XX, y que a veces amablemente muestra al público visitante del Centro de Estudios Gastronómicos que dirige.

Los menús son un fiel reflejo de cómo es una sociedad en un momento dado. Si por ejemplo están escritos en francés, permiten inferir que es el país galo el referente del poder (tal como puede verse en todos los menús del período de Guzmán Blanco), comparando los de todo un año puede intuirse la característica estacional de la gastronomía de un país y sabiendo en honor de quien fueron hechos es posible determinar quienes son los referentes heroicos de la sociedad del momento y hasta que punto poseemos poder de convocatoria.

Un menú es un fiel reflejo de la estética de diseño imperante, así como de los pintores que están de moda; de hecho, quizás con Tolouse Lautrec se instauró la usanza de tratarlos como piezas de arte, costumbre que persiste en los restaurantes de mayor categoría y que fue muy popular en las mesas adineradas de nuestro país. Los hábitos de una sociedad reflejados en las modas culinarias, quedan prácticamente radiografiados si el ojo avizor de un científico social decide escudriñar las minutas surgidas de las mesas de un país en un período específico.

El menú, inclusive, puede convertirse en vehículo para decidir el grado de consciencia de salud colectiva, los avatares económicos o la eventual bonanza del período en que fueron escritos. ¿Qué productos se podían importar? ¿Cuán costosos nos resultaban? ¿Cuáles se repetían por ser los únicos presentes en la alacena? ¿Qué tan sano se comía?

III

Entramos de lleno en el período navideño. Legos e ignorantes asumimos sin pudor a la cocina como figura omnipresente en esta época y con ella llega la gran oportunidad para comenzar a dejar por escrito (si no lo hemos hecho) lo que estamos sirviendo ¡algún día ese será el documento que refleje lo que fuimos como casa y sobre todo lo que somos como familia!

Me honro de pertenecer a Venezuela Gastronómica



Pésima foto tomada desde mi celular que no refleja toda la "vibra" de ese momento

Por falta de tiempo no he podido escribir sobre como estuvo la cena que hicimos los miembros de Venezuela Gastronómica, el miércoles en mi Instituto. Todo fue maravilloso, cada vez estoy más honrado de pertenecer a esta iniciativa. El menú es de o mejor que he visto tanto a nivel conceptual como técnico.

Terminada una noche prácticamente mágica, nos sentamos a disfrutar el tradicional reposo alcohólico del guerrero cocinero.

lunes, diciembre 07, 2009

Ùltimo menú del Comedor por el año 2009 (10 a 12 Dic, 2009)

¡ÚLTIMO MENÚ DEL 2009 EN EL COMEDOR PORQUE NOS VAMOS DE VACACIONES... ESTE PRÓXIMO JUEVES, MÁS QUE SERVIR COMIDA... HAREMOS FIESTA!

MENU COMEDOR 10, 11 y 12 de Diciembre 2009

ABREBOCA

Pulpo a la gallega con papa confitada


ENTRADAS

Crema de guisantes tiernos con tartar de gambas e hinojo y crujiente de jamón serrano

Tartar de tomate con queso de cabra, crutones de pan campesino, fuet y pimientos de padrón


PRINCIPALES

Arroz al horno con setas, alcachofas, espinacas y queso manchego gratinado

Pesca blanca encamisada en polvo de lentejas con pimientos asados, espinacas y caldo de azafrán


POSTRE

Crema Catalana con confitura de dátiles y avellanas


POR FAVOR RECUERDE QUE:

* No tenemos parquero
* No tenemos venta de alcoholes
* No tenemos punto de venta para TC y TD
* Precio del menú: 150 BsF.
* Descorche de vino blanco u otras bebidas: 40 BsF.
* Descorche de vino tinto: 0 BsF.
* Telf. +58-212-9922429
* reservacionescomedor@gmail.com

El Fabuloso Menú que serviremos el Miércoles


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El Fabuloso Menú que serviremos el Miércoles

Terminando el Festival de la India en Barquisimeto

Fue muy hermoso hacer los platos de mi infancia en el Círculo Restaurante. Quería escribir, pero se me adelantó FREDDY CASTILLO, quien me emocionó.

Con Francisco Abenante frente a su restaurante

Con Francisco frente al buffet

Con el hijo de Francisco en la cocina

sábado, diciembre 05, 2009

HACIENDO TURISMO EN CARACAS

El turismo gastronómico posee dos vertientes: una en la cual el visitante ha planificado con tiempo los lugares en los que piensa comer,soñando inclusive instantes dignos de una película como Ratatouille gracias a las pausas que el comensal previamente definió; y otra que se da cuando existe una invitación laboral de por medio. En ese segundo caso es bastante usual que el visitante se convierta en un agasajado al que se le suceden almuerzos y cenas en lugares escogidos por un anfitrión que ansiosamente desea lograr en la menor cantidad de tiempo posible una píldora de lo que es su cultura. A veces se trata de restaurantes populares porque quien invita desea mostrar su acervo, otras veces se trata de una tanda de restaurantes de alta cocina que vanidosamente traslucen la calidad cosmopolita de la ciudad visitada y la mayoría de las veces se trata de una combinación de ambos tipos, en un afán por mostrar una forma cultural de ser.

Independientemente de las razones detrás del turismo gastronómico, hay dos verdades ineludibles: es una forma de turismo que existe y sobre todo, es una forma de turismo que le hace un favor tremendo a las ciudades porque inevitablemente está adosado a la palabra prestigio. De hecho, siendo esta una columna gastronómica, no son pocas las veces en las que hemos decidido convertirnos en comunicadores que mostramos las características culturales de una ciudad visitada en el extranjero a través de los restaurantes en donde comimos, con el mismo afán de un coleccionista de monumentos.

La pregunta de rigor ante el creciente fenómeno del turismo gastronómico que podríamos hacernos es ¿Cómo nos verán en el plano gastronómico quienes visitan a Caracas? ¿Cómo veríamos nosotros a nuestra ciudad de tener la oportunidad excepcional de ser turistas en nuestros propios espacios?

Solemos huirle a nuestros propios lugares turísticos por considerarlos ajenos, pero a veces tenemos la suerte de convertirnos en anfitriones y con desdén visitamos (por ejemplo) el teleférico o la Casa Natal del Libertador, para descubrir con asombro una ciudad que nos gusta.

Hablando nuevamente del caso del turismo gastronómico, el fenómeno descrito se ve calcado si aseveramos que es tremendamente inusual que alguien que habite en nuestra capital se dedique a visitar, uno tras otro, diferentes restaurantes con buena crítica tal como lo haríamos en caso de ser visitantes y tener una guía de la ciudad en la mano. Una de las razones obvias es económica… el dinero para vacacionar se gasta en vacaciones. Otra razón es tiempo y muchas veces, desconocimiento de lo que sucede más allá de la frontera de nuestros hábitos. Pero a veces nos tocan las excepciones, y como en el ejemplo del visitante que regresa a los panteones turísticos de su ciudad, nos encontramos visitando un restaurante tras otro hasta lograr tener un atisbo de la mirada de los que nos ven.

II
Por razones mágicamente fortuitas me tocó comer, con muy poco espacio de tiempo entre uno y otro, en los restaurantes Alto, Yantar y Gourmet del Tamanaco, de los Chefs Carlos García, Enrique Limardo y Elías Murciano, respectivamente. Es usual que los cocineros nos conozcamos y que nos admiremos, pero curiosamente son contadas las veces en las que realmente comemos lo que nuestros colegas locales hacen. Atentan la rutina, el trabajo y obviamente la desdeñosa postergación. Comí maravilloso en los tres lugares.

Enrique Limardo de Yantar nos sirvió un pisillo tempurizado de chucho envuelto en nori que sirvió con un lingote de mouse de plátano horneado y una crema perfecta de aguacate con queso telita, tan sublime que no provocaba seguir comiendo más nada. Carlos García de Alto: una crema de chocolate con sarrapía acompañada de un polvo dulce de ají dulce y helado de mango, en lo que considero uno de los postres más inteligentes que he comido. Elías Murciano del Gourmet del Tamanaco, una degustación de 9 tiempos para los que ésta columna se queda corta a la hora de tener que describir la perfección técnica y conceptual de la propuesta.

Hice el ejercicio de sentirme turista en mi propia ciudad y percibí a una Caracas con cocineros técnicamente depurados con propuestas de autor que apuntan a nuestros sabores y a nuestras denominaciones. Una ciudad a la altura de mucho de lo visto. Sentí un orgullo profundo. Me gustó ser turista aquí… en Caracas

miércoles, diciembre 02, 2009

¡Dos cenas históricas en Caracas! (Las cenas por Fedora)



¡SÓLO 50 PERSONAS EN CADA CENA!

Hay fórmulas afortunadas que permiten ayudar a otros. Los 22 chefs que conforman la asociación civil Venezuela Gastronómica han dado con esa ecuación que potencia las buenas voluntades. En este grupo, formado por parte de los cocineros más veteranos y conocidos del país, se propusieron difundir los sabores del patrimonio local con buenas iniciativas. Comenzaron con un congreso bautizado Caracas: Capítulo 1 con gustosos resultados. El segundo evento no sólo se propone llevar a las mesas un repertorio de buenos sabores locales, sino que además tiene un norte elevado: ayudar a Fedora, la hija del chef Alonso Núñez, quien está en una clínica caraqueña durante sus primeros meses de vida. El costo derivado de ese tratamiento sólo es posible saldarlo con la ayuda de muchos.

Por ello, los chef de Venezuela gastronómica han organizado dos cenas y los fondos recaudados serán por esa causa. Las citas son el 7 de Diciembre en el Restaurante Yantar de Los Palos Grandes y el 9 de Diciembre en El Comedor del Instituto Culinario de Caracas (ICC), en Chuao.

Son dos menús distintos, con sabores propios y preparados por estos chefs de probada solvencia en las cocinas.

En el primero habrá Reina pepeada por Tomás Fernández; Escabeche de mariscos por Alonso Núñez y Pocho Garcés; Crema de cachapa ahumada por Paul Launois, Víctor Moreno y Reison Frioni; Pescado frito con revoltillo de cebolla y mojito caribeño por Carlos García, Ana Belén Myerston y David Posner y Asado negro de Enrique Limardo. El pan de chicharrón será de Juan Carlos Bruzual y el postre, Majarete de pan de horno de María Fernanda Di Giacobbe.

En el ICC, el repertorio es distinto. Se servirán Empanaditas de plátano, ají dulce y caraota, de Sumito Estévez y María Elisa Römer; Galantina de gallina de Alonso Núñez y David Posner; Sopa de cumbe de Paul Launois y Víctor Moreno; Cóctel de camarones de Héctor Romero y Francisco Abenante; Albóndigas funche de Reison Frioni y Federico Tischler. El pan de jojoto será de Enrique Ramírez y de postre, Banana splits CCS, por Carlos García y Ana Belén Myesrton.

Cada cena merecerá un aporte de 550 Bs F y será ofrecida en armonía con los vinos apropiados. ¡Sin duda, una cita doblemente ineludible!

Más información:
venezuelagastronomica@gmail.com

Reservas:
Restaurante Yantar: teléfono: 0212 2868080

El Comedor del ICC (Chuao): 0212 9922429 y reservacionescomedor@gmail.com

La revolución molecular

EL NACIONAL - MARTES 01 DE DICIEMBRE DE 2009 · ESCENAS/2

Esto es lo que hay
Artes Visuales
Ángela Bonadies. Cosas que hablan: Sacrificio de amor (De la serie Las personas y las cosas), 2009.


LA REVOLUCIÓN MOLECULAR



Por: LORENA GONZÁLEZ

Una semana en la ciudad de Caracas es susceptible de convertirse en un amasijo desconcertante de accidentes y sorpresas. Todo cambia, todo puede ser y no ser al mismo tiempo, todo puede estar para en un instante desaparecer. En un par de días los procesos para llevar a cabo cualquier asunto ciudadano —cupos de CADIVI, constancias de trabajo, referencias bancarias, seguros de salud, defensas de tesis, talonarios de facturas…— repentinamente pueden exigir un papel más que debemos agregar, llevarnos a la puerta equivocada de un piso desconocido, atascarnos en un carrito porque hay manifestación o cerrarnos la santamaría en la cara por un horario que ayer cambiaron.

Y aunque es terrible, es normal. Es normal porque en un país donde se propicia el desarrollo de una desconcertante anarquía dictatorial, las cosas no pueden funcionar de otro modo. Todos hacen lo que quieren. Todos dicen lo que les parece, todos piensan que tienen la razón y agreden sin detenerse, pasan sin mirar y destruyen a mansalva… como si siempre fueran a estar allí, como si nada existiera antes de ellos, como si nada fuera a existir después de ellos…

Para el filósofo francés Félix Guattari el mundo global tiene algo de este caos. El capital y la producción se han expandido de tal modo en las nuevas comunidades electrónicas y en las redes plurales de ejercicio social y mercantil, que sería casi imposible establecer la presencia de un ente rector que señale y condicione las directrices de lo social. Ante esta autonomía reproductiva tan sólo las estructuras y los valores que cada pequeña comunidad decida asumir, serán determinantes frente a los movimientos ambivalentes de la pátina global.

La reciente exhibición Todos por Fedora realizada este fin de semana en el Centro de Arte Los Galpones, tiene un poco de este ejercicio revolucionario molecular que apunta Guattari en su texto Plan sobre el planeta. El nacimiento prematuro de la bebé de una joven artista, unido a la imposibilidad de solventar un costosísimo tratamiento para su recuperación, generó una cadena incesante de pequeños acontecimientos: un grupo de amigos preocupados, alternativas para recaudar fondos, la idea de una exposición benéfica, una convocatoria por internet, la búsqueda de un espacio, la respuesta de más de cien artistas dispuestos a donar sus obras, la concreción de posibilidades de ayuda, un multiply en la web, un lugar cedido para la exhibición, envíos, montaje, preparativos, inauguración.

Una exposición que no sólo superó las metas económicas planteadas para ayudar a la niña Fedora Núñez, sino que en medio de los silencios institucionales que han vapuleado la producción artística venezolana durante el último quinquenio, también logró ofrecer un panorama sobre el desarrollo más reciente del arte actual en nuestro país. Una muestra en la que se dieron cita artistas de distintas generaciones, de formación heterogénea y técnicas disímiles, con un montaje en el que colaboró todo el que pudo y una museografía activa donde se plantearon nuevos roles y donde, sin prejuicios y a pesar de las diferencias, se encontró lo diverso por un objetivo común: la vida.

Entre las ventajas del mundo global está la posibilidad de participación y protagonismo que nos ofrece su estructura abierta e hiperreproductiva; la clave tal vez esté en cómo nos disponemos frente a ello, qué hacemos y, sobre todo, en porqué y para qué lo hacemos.

Fuente: El Nacional. Caracas, Venezuela.