293 LA REBELIÓN POÉTICA DE LOS QUE SUBEN A LA RED

Salvo honrosas excepciones, cada vez mas escasas, enfrascados como están en cosas importantes, la ineficiencia de los políticos para promocionar los valores culturales de sus propios países es prácticamente lugar común a lo largo del globo. A veces pareciera que bailes, cantos, gastronomía y poetas, fuesen para quienes tienen en sus manos los hilos del poder, meros actos de fin de curso para engalanar sus mítines y reuniones de rueda de negocio. Ante cada crisis económica, los mismo causantes del entuerto, suelen reducir el presupuesto de cultura antes que el de defensa o el de sus viajes para hacer alianzas de todo, menos de museos. Los subestimo profundamente, entre muchas otras cosas, por ello. Los subestimo porque mantienen un estilo de gobierno movidos por la inercia, y han dejado de comprender que el mundo está cambiando. Ellos siguen contando reservas y kilómetros cuadrados; mientras el mundo está contando palabras.

Los de a pié, las victimas cotidianas de los que hacen las cosas importantes, los daños colaterales de sus planes de nación; nos mantenemos en permanente rebelión. Escribiendo sin parar. Publicando sin parar. Dejando en binario lo que pensamos. Convirtiendo en bits nuestra a cultura. Lo hacemos desde blogs, desde twitter, desde facebook, subiendo videos en youtube o fotos en instagram. Estoy seguro que si se hiciera un análisis de lo que la gente está subiendo o comentando en esas redes de la llamada revolución 2.0, nos sorprenderíamos del inmenso peso que tiene nuestra cultura. Es lógico. Queremos mostrarle a los demás lo que somos, y lo que somos es lo que comemos, los cantos que nos gustan, las letras que nos hacen suspirar, el paisaje que nos arropa. Por cada foto de un evento político o militar subida a la red, hay miles de fotos de lo que la gente está comiendo, del libro que están leyendo, del concierto al que asistieron. Quiero creer, necesito creer, que estamos entrando en la era de la humanidad en donde el peso de lo intangible comienza a cambiar la aguja de la balanza que marca lo que consideramos patrimonio. De allí la importancia de que cada uno de nosotros escriba y publique sin parar. Asegurémonos que cada vez que alguien coloque el nombre de nuestro país en un buscador de internet, sea nuestra cultura, nuestra forma de ser, la que aparezca de primera en los motores de búsqueda. Arrinconemos las sandeces en la siguiente página, la que nunca consultamos.

“Lo que no está en Google no existe”. Se trata de una frase que dicen con frecuencia las personas de la generación de las computadoras. Seguramente con los años el monopolio de búsqueda de Google cambiará a las manos de otros, pero la frase refleja una verdad incuestionable: Estamos en la era de la información digital. Volvemos al tiempo de la escritura, porque en tiempo de mercadeo de países, quien no escribe pierde. Escribir lo que pensamos, lo que inventamos, cada una de nuestras ocurrencias; por una parte es un mecanismo fabuloso para conjurar el plagio, y por la otra una forma de existir en la red que todos consultamos. En vista de que la gran mayoría de las búsquedas de información se hacen hoy en día desde la conexión de un modem, quienes deciden plagiar información rápidamente quedan expuestos. De hecho, para los profesores se ha vuelto casi una norma hacer copy-paste de varias líneas sospechosas en el trabajo de un alumno, para ver si el buscador de internet las hace aparecer en el escrito de otro autor. Los buscadores de internet han hecho que no exista palabra que publiquemos que quede en el olvido y, con algo de paciencia, casi cualquier cosa se puede averiguar.

Estamos por entrar a la época en que las búsquedas se harán colocando una foto, por ejemplo de una semilla, para saber de que planta es. Yotube ya es el segundo buscador de información global, lo que significa que las nuevas generaciones han decidido buscar desde los ojos. Gracias a Dios en Wikipedia dice que la arepa es primero venezolana “but made in different countries”, porque de no decirlo sería muy difícil convencer al mundo que una arepera en Madrid es un concepto venezolano.

Este es un momento crucial para la palabra, y no hay palabra innecesaria o pequeña. Fotografiemos sin parar los platos que estamos comiendo y pongámosle el tag con el nombre de nuestro país al lado. Tomemos con el celular videos de nuestro cotidiano. Cada vez que nos sintamos orgullosos de algún aspecto de nuestra propia forma de ser, escribámoslo. No debemos sentir vergüenza por nuestra forma de escribir, porque no hay palabra mas torpe que la no escrita. Hagamos que cuando el nombre de nuestro país sea colocado en un buscador de internet estemos reflejados como somos, y no como creen los burócratas que inventan planes de nación desde un escritorio.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Excelente y bien descrita la defensa y animaciòn que le haces a quienes queremos de alguna forma, ser leidos a travès de la red, ya que no tenemos otro medio. Gracias,es tan cierto como maravilloso el auge del talento en Venezuela, tierra de bendiciones. @Candelaria Tz

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