290 MARGARITA: LA CONSTRUCCIÓN DE UNA MARCA

Toda generalización es grandiosa cuando es positiva y profundamente antipática cuando hablamos de valores negativos. De las víctimas de las generalizaciones, el trofeo siempre lo llevan razas, etnicidades, religiones, opciones sexuales y países.

Enfoquemos un instante los reflectores hacia los países. Si alguien dice “Todos los venezolanos son simpáticos”, inmediatamente aceptaremos el halago como cierto. Si alguien dice “Todos los venezolanos son flojos”, en el mejor de los casos replicaremos que no es correcto generalizar. Son simplistas casi todas las generalizaciones, pero existen. Cuando son basadas en características positivas pueden ser armas fabulosas de mercadeo. Francia es gastronomía. India espiritualidad. Alemania puntualidad. Cuando, por el contrario, un país se asocia de manera general a valores negativos, el daño para su economía y la psique de sus pobladores es tremendo.

Pertenezco a una generación a la que si le preguntaban en la adolescencia por Perú o Colombia, inevitablemente repetía la matriz impuesta de violencia y narcotráfico. En cambio, si en este momento le pregunto a un muchacho por esos mismos países, seguramente hablará de buena comida y pujanza, como primeras opciones de generalización. La razón por la que cambió la percepción general del público, se debe fundamentalmente a que en cada uno de los dos países hermanos, se ha invertido mucho esfuerzo y dinero en lograr marca-país que le muestren al mundo lo que realmente son, apoyados en sendos logotipos y eslóganes ya harto conocidos como son: “Perú ¡Mucho gusto!” y “Colombia, el riesgo es que te quieras quedar”.

Noten que los elementos de mercadeo que he nombrado asociado a los países en este escrito han sido: simpático, gastronomía, puntualidad y espiritualidad. En ningún momento he escrito Torre Eiffel para mercadear a Francia, o Taj Mahal para el caso de la India. Es decir, el mecanismo moderno para mercadear los países es a través de sus intangibles y, sobre todo, de aquellos culturales como son cantos (caso de USA y la música Pop), gastronomía (caso de Perú) o bailes (caso de Argentina y su tango). Las implicaciones económicas de una marca-país pueden llegar a ser impresionantes, pero lo mas hermoso es que muestran a propios y extraños los valores culturales y sociales que hacen grande a una nación. Nos exponen ante la generalización positiva. La halagadora.

Si es bien sabido esto, ¿por qué ha sido tan difícil hacer marca-país en el nuestro? Para explicarlo generalmente se esgrime el argumento de nuestra riqueza. Es cierto y sorprendente que Venezuela produce cada 10 días, por renta petrolera, el total de las exportaciones anuales de vino chileno o de café colombiano (unos 2500 millones de dólares), pero tanto en el caso de Chile como de Colombia, el sector vitivinícola y cafetero es mínimo en cuanto a aporte al PIB (2% en ambos casos); solo que ellos han sido hábiles a la hora de convertir a ambos sectores en grandes banderas de mercadeo, por los valores asociados que tienen de trabajo, emprendimiento y conocimiento. Si un día queremos desligarnos de la injusta imagen labrada de país rico al que no le hace falta trabajar, tenemos que empezar por crear una marca-país que se apuntale en nuestros intangibles. Este mes que culmina, la Isla de Margarita mostró magistralmente el camino.

II

Ayer terminó el evento “Margarita Gastronómica” (www.margaritagastronomica.net) que se extendió por todo el mes de Junio. Se trata de uno de los casos mas notables de generación marca-ciudad que he visto en Venezuela. El par de ajíes dulces del logotipo de Margarita con el eslogan “cómetela a pedacitos” llenó cada espacio del acontecer social y cultural de la Isla, y tuvo un impacto enorme de marca en el país. Es notable que una iniciativa surgida de un empresariado, que tradicionalmente no se apuntala en valores de acervo para mercadear, haya decidido usar como protagonista de mercadeo a una de las grandes fortalezas culturales de la isla, como es su tradición gastronómica. Lo mejor de todo, es que el resultado apunta hacia la sostenibilidad porque la misma comunidad creyó en la marca. Se volteó exitosamente la matriz que viene surgiendo de isla peligrosa, inaccesible y costosa en donde no hay nada que hacer, gracias a una andanada ininterrumpida de cantos, tertulias, ferias de calle, concursos, foros, conferencias, bautizos de libros, congresos… prácticamente no hubo aspecto que no se tocara. Vivimos una Margarita que de verdad provocaba comérsela a pedacitos.

Va desde esta columna mi aplauso para Fernando Escorcia, José Yapur, Pedro Baiz y Morela Sánchez, cerebros del concepto; y el agradecimiento infinito hacia los margariteños y sus alcaldías, por el ejemplo que nos han dado.

Comentarios

Sumito, personas como tu nos han proyectado como venezolanos para construir nuestra "Marca Pais" desde el punto de vista gastronómico. Tu aporte desde las pantallas internacionales de televisión donde siempre resaltas nuestros platos y productos, hasta los eventos gastronómicos donde igualmente siempre has proyectado los sabores venezolanos, es algo que nuestro país siempre te reconoce y nunca podrá olvidar.

Quiero en nombre de todos los que creyeron en el proyecto "Junio Margarita Gastronómica" y de los que le apostamos a esta bella isla, reconocer todo tu apoyo y participación protagónica que tuviste en este maravilloso esfuerzo y que le imprimiste a cada momento de este grandioso emprendimiento colectivo que vino para quedarse.

Muchísimas gracias amigo...!

Pedro Alejandro Baíz
Webmaster de Arepitas.com ha dicho que…
Hola,
soy el webmaster de Arepitas.com. Es para informarte que estamos en este momento levantando información sobre Blogs venezolanos para crear un directorio de Blogs venezolano. Hace ya varios años que los directorios venezolanos de Blogs desaparecieron y queremos que Arepitas.com llene ese espacio que los bloggers venezolanos necesitan Esperamos contar con tu apoyo, es totalmente grátis.
Saludos.

Entradas populares de este blog

¡AL FÍN COCINA PARA NIÑOS EN ICC!

RESISTIR: MI CARTA A LENA YAU

Mi conferencia en Rimini (Agosto 2017)