12 de Mayo 2008: 5 años de felicidad pura



A mediados del año 2002, Héctor Romero y yo teníamos un par de años llevando las riendas gastronómicas del complejo Cuadra Gastronómica. En ese momento, con 13 años como profesional, sentí que debía encontrar mi camino y montar junto a mi esposa Sylvia mi propia “taguarita” como decimos en Venezuela, y no seguir de empleado-asociado de proyectos de otros. Rafael Rodríguez, dueño del complejo y quien tenía mucho que perder, me entendió y acordamos que en Diciembre me iba. Así se lo informé a Héctor y quedó en el aire que él quedara al mando del complejo.

Llegó el desquiciado paro petrolero de Diciembre 2002 y Rafael (él no vive en Venezuela) decidió cerrar temporalmente la Cuadra, para alquilar por separado los diferentes locales del complejo, una vez que se aclarara el panorama político; lo que resultó muy atinado porque hoy en día es un referente gastronómico de la noche caraqueña con sus diferentes restaurantes. De hecho, el cierre oficial lo hicimos sin saberlo el Sábado 30 de Noviembre con la fiesta de mi boda y su banquete de comida de la India que hice… dos días después estallaba el paro y nuestra Brasserie no volvería a abrir con ese nombre.

En Enero del 2003 Héctor y yo estábamos desempleados y el proyecto de mi taguarita engavetado. El 21 de Enero cumplió años Sylvia e hicimos una reunión de amigos en casa en donde cociné cositas para picar. Esa noche le dije a mi esposa “es la primera noche en dos meses que me siento tranquilo, me hacía falta cocinar”.

Al día siguiente Sylvia me dijo “estaremos sin trabajo pero sabemos cocinar”. Llamó a amigos y les dijo que yo iba a dar un curso de “Cocina Antiestrés”. Rafael me prestó el estudio de la Cuadra gastronómica y allí lo dimos. Éramos ella y yo. Con lo que nos quedaba de efectivo de cada curso volvíamos a hacer compras, yo cocinaba en casa, ella imprimía y apilaba recetas. Sólo de eso vivíamos.

A mediados de Marzo del 2003 vino Héctor a mi casa y mi dijo que un familiar tenía un apartamento en Bello Monte en donde quiso poner una escuela de cocina que no arrancó y que nos lo podía alquilar. Me dijo “¿Porqué no ponemos una escuela de cocina?” El apartamento era de 100 metros y él y yo nos pusimos de obreros porqué todo estaba a medio hacer.

El Lunes 12 de Mayo del 2003 abrimos el Instituto Culinario de Caracas con 12 alumnos, habiendo invertido 8 millones de bolívares cada uno gracias a la familia, sin registro del nombre, sin saber como se hacía un depósito. Cuando se iban los alumnos nos quedábamos planificando la clase del día siguiente y nos íbamos a comprar al supermercado de al lado. Éramos nosotros dos y dos empleados. Seguimos en los años probando la fórmula empleado-asociado en proyectos de otros para poder vivir de algo y un día nos dimos cuenta que así comiéramos cable, el refugio para siempre era éste lugar de paz y coherencia.

Hoy, cinco años después me asombra que uno pueda ser tan feliz. Todo lo que soy hoy como profesional nació con ésta escuela, con el valor que me dio. Somos hoy un local grande, los papelitos manuscritos que hicimos Héctor y yo se convirtieron en manuales, muchos alumnos, mucho movimiento; pero los cuatro empleados del primer día seguimos aquí y desde las entrañas de este concepto modelé mi filosofía y descubrí lo que quería de la vida.

Gracias mi compañera de vida Sylvia Sacchettoni. Gracias mi compañero de vida Héctor Romero. Gracias mi hermano de vida Rafael Rodríguez. Gracias cada segundo de cinco años de felicidad. Gracias cada uno de los amores incondicionales que se han sumado a mi vida por culpa de este ICC.

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