martes, marzo 27, 2007

¿Recibía correos sobre mis cursos?

Hemos perdido una parte de nuestra base de datos. Si usted es de las personas que usualmente recibía correos acerca de nuestros cursos cortos (y desea seguir recibiéndolos) por favor escriba SYLVIA SACCHETTONI para que vuelva a incluirle.

lunes, marzo 26, 2007

Isabel Mijares en Venezuela

Esto me lo mandaron los amigos de Chateau Travel Services:


Apreciados amigos sibaritas, esto si que son palabras mayores, nada más y nada menos que un curso de análisis sensorial con la archi conocida MaríaIsabel Mijares del 14 al 18 de Mayo, aquí en Caracas.

María Isabel Mijares, es enóloga egresada de la Universidad de Burdeos y con una experiencia internacional en el mundo del vino que se ha hecho acreedora del título de "la dama de los concursos"; en su formación tuvo mucho que ver su trabajo como asistente del renombrado enólogo francés Emile Peynaud; ha escrito libros sobre vino y es directora en Madrid de su propio Laboratorio de Análisis y Control Enológico.

María Isabel ha estado varias veces en nuestro país dictando conferencias especializadas que han dejado bien plantada su extraordinaria capacidad pedagógica...la sencillez de sus explicaciones indican, sin lugar a dudas, a profundidad de sus conocimientos.

En esta oportunidad María Isabel regresa a Caracas para este Taller, gracias a los esfuerzos de la Asociación Venezolana de Sommeliers a quienes gustosamente estamos apoyando para el éxito del mismo. El programa es super completo... vean los detalles en el anexo.

Ya nosotros dos nos inscribimos para el turno nocturno; el precio no es a locha pero bien vale la pena la inversión.

Si desean que les tramitemos el cupo, por favor háganoslo saber de la manera acostumbrada por esta misma vía.

Saludos,

Mayra & Sergio Esteva.

0414 / 0412 305 79 96

domingo, marzo 25, 2007

INFANCIA ROBADA

Te vi. Arrogante, perfectamente consciente de tu belleza. Te vi en el anaquel exhibiendo oronda y segura tus nuevas carnes tecnológicas y en tu impudicia exhibicionista se podía respirar claramente que entendías, que no sólo eres diferente sino además mejor. ¡Ja mejor!. Tal vez eso sientas, que eres mejor; pero para mi simplemente eres más fácil. A tu madre la seducía, la cortejaba y esperaba con temblores sus mieles. Tú en cambio me las entregas sin mediar palabra, eres mecánica y en tu frialdad arrastras mi infancia.

Aún puedo verme preadolescente teniéndola a ella en mi regazo, calmándonos ante la certeza de los recreos. El timbre de entonces era campanada premonitoria de dulzura compartida. Todo comenzaba con el ritual de abrirte, casi siempre con la punta de un bolígrafo inservible y muchas veces con la ayuda de cualquier artefacto punzo penetrante. La hebilla, una piedra puntiaguda, la ilegal navaja, ¡todo era válido! El primer huequito apenas permitía asomar el futuro, pero luego venía el definitivo. Mi maestra de tercer grado luchaba por enseñarme matemáticas, pero fue con tu segundo huequito que entendí el significado de equidistante, ¡ay en ese instante explotabas! y yo corría a sorber esas primeras gotas que parecían salir con un impulso guardado. Comenzaba entonces a lamer de ti con avidez infantil y poca certeza de temporalidad. Mis pocos años disculpaban que creyese que era para siempre y sólo cuando comenzabas a escasear entendía que que en mis manos había estado la posibilidad de prolongar el placer, al menos unos minutos más. Te engullía los primeros segundos para luego era encontrar con desesperación, la manera de prolongar un final advertido e inevitable. Cuando se acercaba el final comenzaba el sonido, aire entrando por el otro huequito que a veces silbaba o a veces era sordo ronquido. Luego te levantaba y morbosamente esperaba, la caída, cada vez más espaciada en el tiempo de las gotas finales. La última la obtenía soplando por uno de los dos huequitos y en ese momento olía por primera vez la combinación extraña de leche dulce, lata y saliva que aún no se si me agrada, pero igual me acompaña desde entonces. Como nunca pude abrirte del todo, me acompañará hasta el final el misterio: ¿Aún podía obtener más de ti? ¿Mi avaricia realmente había logrado vaciarte?

Hoy te vi por primera vez. Con bombos y platillos anunciaban que comenzaba tu debut maduro con nuevos vestidos. El primero con rosca a la manera de los tubos de pasta dental y el de gala con la posibilidad de usar el “abrefácil”. Que cosas, así le dicen. Murió la seducción. Ahora es ¡zas! ¡tas! y ¡listo! Se fueron mis olores mezclados, mis angustias de bolígrafo, los sonidos maleducados, la expectante espera, los misterios, las lamidas groseras para evitar compartir. A medida que desenroscaba tu moderna tapa roja, procedía a enroscar mis horas de recreo y una parte importante de mi infancia y me pregunto ¿Ahora cómo hago arequipe si no te puedo hervir?

martes, marzo 20, 2007

3 Nuevos cursos en mi Escuela

Información:

Sylvia Sacchettoni
CURSOS CORTOS ICC
0412- 303.44.00
sylvias@cantv.net

1.-CURSO DE COCINA CON SUMITO ESTEVEZ (COCINA DE LA INDIA)

SABADO 24 DE MARZO de 10:00 am. a 2:00 pm


MENU:


- Arroz negro

- Vegetales con cúrcuma

- Pollo estofado con yogurt y curry

- Mariscos en salsa de mango verde

- Albóndigas con salsa de tamarindo y comino

- Chutney picante de hierbabuena

- Postre: Gulab Jamun




2.-ETIQUETA Y PROTOCOLO EN LA MESA con la Prof. Alida Rodriguez

Profesora de Etiqueta y Protocolo, Instituto Culinario de Caracas, ICC y de Etiqueta, Centro de Estudios Gastronómicos, CEGA


SABADO 24 DE MARZO de 9:00 am. a 1:00 pm


Objetivos del Taller:

Simular situaciones, como si estuviéramos en casa o en el restaurante y en el marco de una ambientación adecuada… Las reglas de etiqueta nunca están de más, engalanan la comida o la cena favoreciendo de esta manera, la comunicación entre comensales...

Que sus invitados se sientan cómodos, es mucho más importante, que el hecho de que sigan cualquier procedimiento de tipo formal.


Descubrir que el secreto de una comida con éxito, “no es complicarse demasiado y poder disfrutarla nosotros mismos”.


Contenido programático:


- La mesa: Un espacio con sus propias leyes (Introducción)

- El arte y la mesa… su puesta en escena

- Formas y estilos de servicio

- Los secretos del saber hacer y saber recibir

- Una obra de teatro en tres actos (Conclusión)

- Fin de la velada...



3.-CURSO SABATINO “ELABORACION PROFESIONAL DE PLAN DE NEGOCIO”
Dictado por: Julio Fernández (Ingeniero Químico, Maestría Administración Empresas,

Diploma Cocina, Chef Panadero, experiencia laboral en planeación estratégica, desarrollo comercial y mercadeo en empresas multinacionales, consultor de negocios en el ramo.

Fecha de inicio: 21 de Abril

Fecha de finalización: 9 de Junio

Horario: 8 AM a 12 M

Duración: 28 horas académicas – 4 horas por día

Profesor: Julio Fernández

Incluye: Carpeta, CD (material teórico de apoyo), set de 2 bolígrafos y portamina y certificado de participación del curso

Eduardo Moreno: digno representante

CENAS ESPECIALES, VINITALY 2007
VERONA, ITALIA

El evento Vinitaly 2007 es una feria que reúne a los mayores exportadores de vino (80% procedentes de Italia en virtud que es el mayor productor y exportador de vinos actualmente a nivel mundial y 20% del resto del mundo procedentes de España, Francia, Alemania, Australia, Sur Africa, Chile, Argentina). El evento es para el vino lo que el Madrid Fusión es para la gastronomía. A la feria asisten casi 4.200 expositores en un area de 80.000 metros cuadrados.

Uno de los mayores exportadores de vino ha seleccionado al Chef Eduardo Moreno para que prepare y dirija 2 cenas especiales que serán dadas a productores, importadores y exportadores a nivel mundial, catadores, clientes, medios de comunicación que cubren la fuente vinícola y generadores de opinión. Para Shayará es un honor tener a Eduardo Moreno en Vinitaly 2007 porque la comida de Shayará trasciende fuera de las fronteras de Venezuela, marcando con ello un hito en la gastronomía venezolana.

Fechas: Viernes 30 y Sábado 31 de Marzo, 2007

Hora: 8pm-12am

Restaurant Adriano (http://www.ristoranteadriano.it), Verona, Italia.

¿Qué asistencia se espera en las cenas (invitación por parte del exportador de vinos que organiza las cenas)?: 70 invitados por noche, 140 personas en total.

El menú que fue aprobado luego de que el organizador estuvo en Shayará a mediados de Febrero y lo probó es:

  1. Aceitunas Líquidas.
  2. Ensalada Capresa Líquida.
  3. Raviolis de Langostinos, Picadillo Trufado de Hongos, Aceite de Carcasa de Langostinos, Gel de Naranja.
  4. Aire Invertido de Risotto de Portobello Sferificado, Espuma de Arroz, Espuma de Queso Parmesano.
  5. Cremoso de Bacalao, Medallones Butifarra Negra (Morcilla) Frita.
  6. Hamburguesitas de Foie Gras, Emulsión de Espárragos, Crema de Queso Fontina, Emulsión de Soya, Emulsión de Mostazas (Dijón y Antigua), Hilos de Papas, Tomate Cherry.
  7. Sorbete de Fresas con Champagne.
  8. Cochinillo cocido al vacío, Puré de Papas con Sobrasada y Manzanas, Salsa Trufada de whiskey.
  9. Helado de Calvados, Sirope de Habano.

Computalizado

Compré una balanza importada de China, les anexo la foto de la caja que la contenía:

domingo, marzo 18, 2007

BOGOTÁ GASTRONÓMICA

Los encuentros amorosos con frecuencia entran en dos rangos: aquellos perecederos y profundamente apasionados y aquellos pausados que terminan a la larga por asentarse con la atmósfera cómoda de los códigos comunes. Los encuentros con las ciudades no se diferencian, así como muchas veces visitamos a algunas de ellas tras la búsqueda desenfrenada del vértigo, muchas veces nos acercamos a otras tras la búsqueda queda y consentidora de los “para siempre”. Bogotá como ciudad se parece mucho al segundo caso; es una ciudad a la que se viene a caminar con la certeza de miradas amables y ojos que no esquivan, una ciudad en donde la noche y sus calles le pertenecen al peatón, en donde se respira en cada resquicio un orgullo tremendo por cada esquina y su historia. Bogotá sobre todo es una ciudad que actúa como las amantes que esperan con la mesa servida cuando uno decide levantar la vista. Justamente esa mesa servida es la que más seduce, Bogotá no sólo vive una explosión dramática en urbanismo, seguridad y descenso de pobreza. Bogotá vive una verdadera explosión gastronómica que se asienta no sólo en su cocina de calle o el orgullo de sus pobladores hacia su propia memoria gustativa patente en sus atractores turísticos más importantes como por ejemplo el restaurante Casa Santa Clara en las mismas cimas del cerro Monserrate que todo lo divisa o el ya emblemático Andrés Carne de Res; sino sobre todo asienta su nueva cara gastronómica en una concepción absolutamente urbana sustentada en restaurantes, eventos y escuelas de cocina con lenguaje propio.

La ciudad respeta casi con veneración a sus referentes gastronómicos clásicos como por ejemplo el lujoso restaurante Pajares Salinas que se encuentra copado cada noche desde 1953 o expone con orgullo a cocineros como Nacho Cajiao que en tiempos de crisis apostaron por el orgullo de un pueblo y ahora recogen con creces el agradecimiento de los colombianos; pero también observamos una de las cosas más curiosas de la “movida” gastronómica de la capital colombiana como es el hecho de haber asumido como propias las propuestas de avanzada venidas de exponentes no colombianos en un acto de apertura y falta de celos envidiable. Todo el mundo habla con orgullo del restaurante Nazca con el peruano Diego García a la cabeza de una propuesta peruana que me atrevería a considerar impecable o del restaurante Matiz, con Paco al frente de una propuesta gastronómica de primer mundo. La cuidad ha entrado en una hermosa competencia por establecer restaurantes cuyo concepto arquitectónico compita a la par de una propuesta de urbanismo que ya es referente mundial; quizás quien comenzó la carrera fue ese emblema colombiano que es Harry Sasson con su impresionante restaurante homónimo de la Zona T, pero hoy en día acercarse a restaurantes como los nombrados o el por abrir Khémia de la caleña Paula Silva permiten aventurar la conjetura de que pronto estaremos estudiando libros sobre la arquitectura de restaurantes de Bogotá. Esta ciudad se merece varias visitas … como todo amor pausado.









miércoles, marzo 14, 2007

En este instante

Acaba de comenzar el evento por el que estoy en Colombia (ver: Tour Gastronómico 2007) y es emocionante sentir que algo tan largamente y tan profesionalmente planificado llega a su momento. ¡250 personas recibiendo un taller con Nacho Cajiao, Paula Silva y yo y de paso se les sirven 4 platos a cada una!


Mi Sous Chef Miguel Bravo Dirigiendo


Los muchachos de la Escuela Gato Dumas


El Chef Ejecutivo de Gato Dumas


Nacho Cajiao listo para salir al ruedo


24 horas ininterrumpidas de preparaciones


Paula Silva con su esposo Daniel

lunes, marzo 12, 2007

Por 2 días todos somos MILSABORES

Uno de los eventos de democratización de la información más dramáticos de los últimos tiempos se dará este Lunes 12 y mañana 13. Por primera vez en la historia de la cocina un congreso es transmitido GRATIS por internet. Teniendo en cuenta que poder acceder a congresos como Madrid Fusión cuesta 600 Euros no e spoca cosa entonces esto.

Entren a www.milsabores.net ya que desde esa página no sólo habrán comentarios y acceso al congreso DIALOGOS DE COCINA sino que inclusive se podrá establecer chtas con los expositores a través de messenger.

viernes, marzo 09, 2007

Conferencia de Armando Scannone

Conferencia 1er. Congreso Internacional de Gastronomía (UNIMET)
“EL PLACER DE COMER”
Armando Scannone

Vayan mis más sinceras felicitaciones a la Universidad Metropolitana y a Didáctica, por la organización de este 1er. Congreso Internacional de Gastronomía y por la iniciativa de llevar a la Academia una materia que despierta tanto interés hoy día y que tan directa e íntimamente incide en nuestra vida diaria. Al mismo tiempo, mi agradecimiento a sus organizadores por invitarme a dirigirme a ustedes en esta manifestación académica, sin ser
académico o profesional formal en esa disciplina.

Quiero referirme especialmente a algo que es para mi muy importante: “El placer de comer”, y con la venia de ustedes, porque creo guarda cierta relación con lo que expondré de seguidas, me permito citar la dedicatoria que hice a la memoria de mis padres en la ocasión de la publicación de mi primer libro de recetas de comida venezolana: “MI COCINA”, “A la manera de Caracas”: cito: “A mis padres Antonio Scannone y Antonieta Tempone de Scannone, de quienes aprendí, también, el arte de comer”. La comida, parte de la Gastronomía, me ha interesado, creo que instintivamente, desde la niñez, desde que tengo uso de razón y de memoria, esencialmente como fuente de placer, cotidiano y no pecaminoso, como algunos podrían pensar sino, permitiéndome interpretar al eminente
gastrónomo Germán Carrera Damas, como la exaltación o sublimación de un deseo, de una afición o de una vocación, que me llevó a plasmar en ese libro, una recopilación, amplia y refinada, de cocina criolla venezolana con el acento criollo caraqueño. Digo refinada, para referirme a una cocina que utiliza ingredientes apropiados y cuyo proceso busca la excelencia y criolla porque siento que empieza a conformarse como tal con el criollo, cuando el venezolano comienza a tener sentido pleno de territorialidad y de venezolanidad. Recuerdo como desde niño, quizás a los 7 u 8 años, me deleitaba ensimismado junto a la mesa donde mi mamá, con una destreza increíble, trabajaba la masa con la que hacía la pasta, que cada jueves y domingo, disfrutábamos como primer plato de un suculento almuerzo, toda la familia reunida y compuesta por nuestros padres, sus nueve hijos y, con frecuencia, algún compañero de estudios o amigo de alguno de nosotros y la presencia de esa gula sublimada de Carrera Damas, que nos envolvía como un espíritu presente en cada uno. Así mismo, cuando llenaba, con igual destreza, las salchichas, de cochino, con semillas de hinojo y pimentón y ají secos, molidos, como en su pueblo y que hacía cuando hacía frío para curarlas colgadas al aire. Cada día era, especialmente para mí, un festín de comida criolla y ocasionalmente italiana, exquisitas y variadísimas, que me hacían exclamar siempre con goce, “¡que bueno está esto mamá!”, así fui guardando en mi memoria gustativa un amplio repertorio de sabores, olores, texturas y sonidos maravillosos. Que fuera una familia numerosa, creo que favorecía que el repertorio fuese muy variado, pues había muchas preferencias que complacer, por el excelente y selectivo paladar de mis padres y hermanos. Cuando en los años 40 y 50 del siglo pasado sentí que, por desconocimiento, estaba desapareciendo nuestra excelente comida criolla y muchos de sus ingredientes, comencé afanosamente con la ayuda de mi mamá, de mis hermanas y hermanos, de viejas cocineras y de amas de casa, lo que de ese patrimonio podía recoger. Me animaban la imperiosa necesidad que para mí era disponer siempre de esa comida que me satisfacía cada día sin cansarme, además de los recuerdos desde la infancia, como el aroma del café recién colado en la cocina cercana a mi dormitorio que me despertaba placenteramente cada mañana; el del chocolate con el que con frecuencia nos desayunábamos; el del sofrito y de los guisos criollos cuyo aroma inundaba la casa y lo sentía al llegar de la escuela; el del maravilloso aroma y ambiente festivo, cuando se hacían las hallacas y así de cada uno de los platos que disfrutábamos.

Era una fiesta permanente para los sentidos, que he cultivado hasta hoy y cuyo repertorio, guardado a lo largo de mi vida, he deseado compartir a través de mis libros. Desde entonces, es frecuente que se me pida hablar sobre la comida venezolana y se espera que me refiera a platos, recetas y procesos culinario nuestros y aún a su ubicación en nuestra historia, lo que me parece en cierto modo razonable pues, aunque no soy cocinero y mucho menos historiador, ese proceso me ha llevado, a investigar, indagar, preguntar, reflexionar y aún a recrear y en cierto modo codificar, no académicamente sino a partir de una buena memoria gustativa, en la que tengo archivado un repertorio muy amplio, variado y ubicado en el tiempo, de sabores, olores, sonidos y texturas y
también de usos, costumbres y tradiciones, relacionados o inherentes a la gastronomía en general, especialmente la venezolana, que creo me permite, por lo vivido, incursionar aquí a tono con la academia y con Didáctica, cuyo objetivo, al incursionar en esta disciplina, creando la asignatura electiva de pregrado, Didáctica de las Artes Culinarias, no puede detenerse en la creación una escuela de cocina más, sino adentrarse académicamente en la cultura, la historia, los productos, la técnica y el mercadeo de nuestra gastronomía y, muy
especialmente, la enseñanza y estímulo para la construcción de una memoria gustativa venezolana y el archivo del amplio repertorio de nuestra comida, hoy muy reducido, conservando lo que haya y recreando cuando sea necesario o que ya no exista, porque el venezolano no ha construido a través del tiempo su cultura gastronómica. Es decir, académicamente no interesa producir cocineros sino especialistas en Gastronomía, en general, aunque a la larga haya especializaciones dentro de ella.

Me atrevo a decir que al venezolano, en general, nunca le ha interesado la cocina o la comida como patrimonio que debe ser conservado, no ha construido conscientemente una escuela o una cultura gastronómica como tal, más bien lo que tenemos, lo que podríamos aceptar llamar una incipiente cultura gastronómica, ha ido tomando forma hasta ahora oral y espontáneamente, sin que se pueda considerar formalmente como una Escuela o una Cultura como tales. Es notorio, por ejemplo, que tenemos buenos cocineros, pero que no conocen nuestra comida en amplitud y e términos de excelencia, así como muchos de nuestros productos y por tanto no han tenido la oportunidad de guardarla en sus memorias y mucho menos guardar en ella su archivo a que me he referido antes. A propósito, me permito citar como referencia, que en nuestra pintura, por ejemplo, el tema
gastronómico, como parte de la venezolanidad apenas aparece, salvo muy pocos y pequeños dibujos, muy tímidamente, en los años 50 del siglo XX en obras de Pedro Centeno Vallenilla. Hoy, estamos inmersos en la explosión mundial del interés por la gastronomía que se ha hecho mediática, sujeta y exaltada por los medios, por la necesidad que tienen, de informar cada día, como noticia, lo que pasa en todas las actividades del hombre. Eso no fue siempre así, en Europa, Francia e Italia especialmente, reyes y nobles como Carlomagno, los Luises de Francia, María de Médicis, Tailleyrant y otros, eran aficionados a la Buena mesa y eso pasaba al pueblo, alimentando una verdadera cultura gastronómica, tanto que muchos gastrónomos y cocineros ocupan lugar destacado en la historia de esos países. Hasta hace algunos años, digamos hasta el célebre cocinero Fernad
Point, la gran cocina y el buen vino era un asunto sólo para iniciados. En este sentido creo que hay un vuelco cuando Paul Bocuse inventa una sopa de trufas para servirla al Presidente Giscard d´Estaing, Presidente entonces de Francia, en una comida celebrada en el Eliseo, lo que fue noticia mundial, así mismo la aparición de la Nouvelle Cuisine del mismo Bocuse y un grupo de jóvenes cocineros franceses que querían tener libertad en sus fogones, librarse de las rígidas enseñanzas y normas dictadas por Escoffier y, si bien hasta hoy, muchas, si no todas, de esas reglas de la cocina clásica, siguen vigentes, sí lograron la libertad que buscaban, una libertad que, me atrevo a decir está desorbitada hoy día, hasta poner de lado lo que para mí es lo más importante: “el placer de comer”. Por otra parte, ellos hicieron que la gastronomía fuera noticia y dignificaron el papel del cocinero en la sociedad. Así mismo las innovaciones posteriores, obtenidas en la búsqueda de la excelencia por cocineros como Joel Robuchon, Pierre Gagnaire y otros, abrieron un camino
más amplio que complacía a los críticos y a los gastrónomos con cosas nuevas y noticiosas que comentar y apreciar, confirmado al ser calificado el señor Robuchon como el “Cocinero del Siglo” a fines del siglo pasado. Se estaba abriendo el baúl de las sorpresas para beneplácito de los cocineros, de los críticos gastronómicos, ávidos todos de cosas nuevas, de noticias.

Antes se hablaba comúnmente de Gran Cocina, Cocina Burguesa, Cocina de Bistrot, etc., o entre nosotros, de Cocina Mantuana y Cocina Popular, que prefiero llamar simplemente y más acertadamente Cocina Criolla. Hoy son incontables los epítetos, como Moderna, de Autor, de Fusión, Molecular, Biodinámica, Light, etc. y hasta se llega a decir de una Cocina Interesante o todavía más, una Cocina Divertida. Cualquier epíteto se podrá utilizar y será aceptado, no como expresiones de conversación o simple comunicación sino como calificativos que intentan diferenciarlas y colocarlas en categorías específicas. Hasta llegar a Ferrán Adriá, sin duda genial y atrevido en la cocina, en la restauración y en su mercadeo, al introducir como una parte de la cocina y de la comida, algo desconocido hasta entonces, el asombro, diferente a la simple curiosidad, otra dimensión, que se convirtió en su aporte esencial, su marca, su característica, por lo que hoy muchos lo siguen aún sin poseer su formación, su genio. Además él se valió de otra novedad, la utilización de la Física, de la Química y de la ciencia en general, como huéspedes permanents de su cocina-laboratorio, cuyos resultados tan sorprendentes así como la forma de servirlos y disfrutarlos, hacía que el placer de comer, como se concebía hasta entonces pasara a un segundo plano y, desde entonces, para muchos la novedad pasó a ocupar el primer lugar. Comer en El Bulli, eran largas sesiones compuestas de hasta 30 platos diferentes, interrumpidas por el cambio, cada vez, de platos y cubiertos, además de los vinos con sus correspondientes copas, que apenas dejaban tiempo para exclamar cada vez: ¿Cómo lo hizo? Y así hasta levantarse de la mesa eufóricos tratando cada uno de descubrirlo, obnubilados por otro aspecto, el del asombro, que opacaba a lo que hasta ese día era lo más importante, el placer puro y simple de comer, el que se origina en el paladar y en nuestro cerebro, sin embargo, tuve la suerte de repetir la experiencia en un lapso de una semana y confieso que la segunda vez, el asombro, ya experimentado o conocido, no era igual, entonces el placer tomaba su lugar y descubríamos que no era tan impactante. Lo contrario me había sucedido en otros restaurantes famosos, y vuelvo a citar a Robuchon, donde más de una vez tuve la suerte de comer varios días seguidos y para mi asombro, no sólo el placer era cada día mayor sino que aún más, un mismo plato repetido en días seguidos, era más placentero el día siguiente. Se repite en esa experiencia lo que bien expresa Carrera Damas, la gula como sublimación del placer. Es igual a cuando comemos algo extraordinario, queremos repetirlo, de seguidas o en otra ocasión. Es lo que hace extraordinario a un plato o a un restaurante: desear volver a disfrutarlo. Hasta Adriá, la acción de comer en un restaurante seguía normas en cuanto a su desarrollo, salvo quizás la aparición en los grandes restoranes del Menú de Degustación, seis a ocho platos escogidos por el chef, en muy pequeñas porciones que permitían hacer un recorrido por el menú de
restoranes de no fácil acceso, por lo difícil que era obtener una reservación y una vez lograda, volver a obtenerla en breve tiempo. Así los cocineros encontraron como complacer fácilmente a sus devotos comensales. Al poco tiempo, eso que era realmente un beneficio para los gastrónomos, comenzó a difundirse y a permitir a otros cocineros de menor valía, utilizar lo que había sido una magnífica iniciativa, en una forma sutil de engaño al comensal al darse cuenta que la percepción y valoración por los sentidos requiere de tiempo y de cantidad, de persistencia suficiente, para colmar o satisfacer plenamente nuestras papilas, con el consiguiente proceso de discriminación acertado en nuestro cerebro. La comida, de esa manera, se hace más fácilmente aceptable, sin ser mejor, incluso mediocre, cuando no hay una persistencia suficiente.

Efectivamente una pequeñísima porción de una deconstrución de la tortilla nunca me complacerá como un trozo de una buena y verdadera tortilla, ni una espuma de manzana como un mordisco a una buena manzana, ni una esfericación o como lo denominan, “caviar”, mas bien píldoras, de melón, como lo haría una tajada dulce, suave y jugosa del verdadero melón, tampoco un “caviar” de aceite de oliva y mucho menos como parte del postre. Tampoco pequeñísimas porciones de comida me complacerán plenamente aunque
puedan aplacarme el hambre y mucho menos cuando su salsa, en forma de gota o línea se “dibuja” separada y sin integrar como parte esencial del plato, que es. Sin embargo con el tiempo se sedimentará lo mejor y algo quedará de ese novedoso e inédito enfoque creado por Ferrán Adriá a la comida de restaurante. Por lo pronto la acelerada, osada y bien mercadeada celebración de los gastrónomos españoles, para convencer al mundo que es ahora la gastronomía española la que marca el rumbo y, según ellos, ha desplazado de su lugar a la francesa y a la italiana, ha provocado lo que a mi juicio sobredimensiona la gastronomía española, poniendo de lado que, cuando se trata de cocina y de gastronomía no se puede olvidar lo que Francia e Italia tienen y que la española no ha logrado todavía igualar: la cultura y la escuela, la tradición gastronómica, la técnica tradicional vigente todavía, los productos, las denominaciones de origen, en definitiva la Escuela que la soporta en esos dos países y que ya es patrimonio importante de la civilización occidental.

La mediatización de la gastronomía, por otra parte ha traído ciertos beneficios, entre otros, ha promovido la afición a la cocina y ha dignificado la profesión de cocinero, como debe ser, situando a algunos como artistas y símbolos a seguir. Hoy, entre nosotros representa una buena opción para muchos jóvenes que pueden satisfacer con orgullo su vocación. La acción iniciada por la Universidad Metropolitana y por Didáctica de iniciar la formación sistemática de lo que podríamos llamar una escuela o cultura gastronómica ya tiene a su favor, el entusiasmo por la cocina, la existencia de recetarios confiables de la cocina criolla y la oferta de nuevos productos y de major calidad, lo que ofrece la posibilidad de poder conocer y preparar mejor nuestra cocina al tener éxito y confianza en los resultados, lo que es valedero para la gente en general, para los cocineros que deseen ampliar sus conocimientos y ofertas y también para los que deseen ofrecer básicamente nuestra cocina, bien en restaurantes o en catering. Didáctica tendrá posibilidades de promover la investigación y divulgación amplia de la Gastronomía Venezolana, su historia o al menos hipótesis aceptables y bien fundamentadas, sus características, sus tradiciones y usos, así como de los productos y técnicas. Desde el origen de nuestro sofrito y sus similitudes con el de algunos países con riberas mediterráneas, por ejemplo, para citar algo básico y característico de nuestra comida y para mí lo más importante: su cosmopolitismo, que entre nosotros no ha sido tomado en cuenta frente al mestizaje, en mi opinión, poco importante. También su valoración científica y su relación con nuestros sentidos, de aspectos como: memoria, percepción, persistencia, discriminación, etc. en nuestra población, que al ser divulgados y bien mercadeados, se promoverá la búsqueda de la excelencia en los restaurantes y en nuestras casas, así como en nuestra industria de alimentos, lo que va mucho más allá de lo que sería simple artesanía que, aunque puede ser importante, si no está bien desarrollada y arraigada en nosotros, tampoco se debe, de buenas a primeras, sobre valorizar. Ojalá que al llevar nuestra gastronomía a la academia, se logre, a partir de una cocina-laboratorio, construir, mejorar y poner a valer con el tiempo una verdadera cultura gastronómica propia, como patrimonio nuestro que es. Si algo me atrevo a decir es, que nuestra cocina no sólo es multisápida y cosmopolita sino mucho más amplia, variada y atrayente que lo que los venezolanos se imaginan y, repito, el venezolano no conoce nuestra comida porque, por desconocimiento, ha reducido al extremo su repertorio, sin embargo, lo que no conoce podrá aceptarlo sin dificultad y con placer, pues además de ser de aceptación universal, sus características de alguna manera
nos remiten a la infancia y como en cualquier cocina: siempre comeremos infancia con satisfacción y placer. Por eso me permito sugerir no caer de bruces ante la gastronomía mediática de hoy día sino comenzar desde el principio, desde lo clásico y desde lo mucho que, hasta hoy, se ha investigado. En gastronomía, especialmente en la comida, sin base sólida no se hace obra sólida y permanente.

Nuevamente doy las gracias a los organizadores de este Primer Congreso de Gastronomía y a ustedes por vuestra paciencia al escucharme.


jueves, marzo 08, 2007

Caracas

Como se que entran a este Blog muchas personas no venezolanas, les recomiendo este Blog que descubrí hoy con fotos de Caracas.

BLOG DE IVAN MAIZA

lunes, marzo 05, 2007

¡Finalmente Héctor da un curso!

CURSO: "PESCADOS Y MARISCOS"

INSTRUCTOR: Héctor Romero Director del ICC

FECHA: SABADO 10 DE MARZO de 10:00 am. a 2:00 pm

LUGAR: Calle Choroní, Qta. La Guarimba, Chuao, siguiendo por la ppal de Chuao, en dirección a Caurimare, hasta el Cto Com Chuao, cruzar a la izquierda y de nuevo a la izquierda (como vuelta en U) Tlf 992 24 29

RESERVA DE CUPO: Llamando al 0412-3034400


MENÚ


SOPA DE FRUTOS DEL MAR, COCO Y CILANTRO

ENSALADA DE MARISCOS, COUS COUS Y AMARANTO

CARPACCIO DE SALMÓN AHUMADO, BERROS CON ADEREZO DE HONGOS Y TOFU

SANDWICH DE ATUN CON MOSTAZA ANTIGUA, AGUACATE Y PIMIENTOS DEL PIQUILLO

ARROZ NEGRO DE CALAMARES Y CREMA DE AZAFRAN

ROBALO CON SALSA DE MISO, CARAOTAS BLANCAS Y ESPARRAGOS

ATUN MARINADO A LA PARRILLA, PURE DE APIO Y CREMA DE CEBOLLIN

SALMÓN UNILATERAL CON HOJAS DE MOSTAZA, BROCOLI Y HOLANDESA DE PARCHITA

domingo, marzo 04, 2007

COCINA CON Ñ

Lo que anexo es el extracto de la conferencia que daré el Miércoles en la Universidad Metropolitana en el marco del Congreso de Gastronomía.


COCINA CON Ñ

Las destrezas y mañas que debían exhibir los oficiantes de cocina se mantuvieron prácticamente intactas por un par de siglos, hasta que llegó la implacable ola tecnológica, que todo lo arropó a partir de la revolución industrial. Desde entonces la evolución de la restauración ha sido feroz, al punto de mantener mareados a cocineros, dueños de restaurantes y clientes. No es cuestión de generar juicios de valor para determinar si “todo tiempo pasado fue mejor”, sino de entender que para bien o para mal, así como ya no escuchamos el dulce repiqueteo de las viejas máquinas de escribir y hemos aceptado con naturalidad las correcciones ortográficas automáticas; las cocinas ya no son emporios artesanales comandados por gorditos de bigote enroscado que sudan copiosamente ante toneladas de leña. Los cocineros de ahora se hacen preguntas y sueñan con respuestas. De todas esas preguntas la más difícil de contestar es: ¿Qué tipo de cocina haces tú?. Salvo que el cocinero indagado haya escogido como forma de vida dedicarse a recrear los platos tradicionales de su etnia, la respuesta a la natural duda de cada comensal aún es vaga, nebulosa.

COCINA ÉTNICA

El entramado que construye a la larga ese esotérico concepto que es “mi país”, está sostenido sobre una tremenda fundación hecha de patrimonio y tradiciones. Un pueblo que comienza a olvidar sus fechas, sus bailes, los cantos que erizan o los aromas que hacen llorar; es un pueblo frágil, profundamente vulnerable. De allí, la importancia de conminar a la nuevas generaciones de cocineros para que aprendan a hacer primero hallacas que sepan idéntico a las de sus Mamás, antes de lanzarse a la aventura perfectamente válida de deconstruírlas, (palabra que se refiere a un movimiento en el que se deshacen analíticamente los elementos que constituyen una estructura conceptual), bien sea como ejercicio experimental o como propuesta conceptual. Así como hay físicos que en lugar de ir tras la formulación inédita, escogen como modo de vida recrear en las aulas las enseñanzas del pasado y cada vez que reescriben en la pizarra la elegante explicación de otros, sienten con emoción que tocan al mismo Dios; hay también cientos de cocineros que no desean inventar platos nuevos y han decidido dedicar su vida a los platos que conforman su esquema patrimonial. Cientos de cocineros que se levantan cada mañana con la intención de hacer a la perfección nuevamente los platos de ayer, cocineros que como guerreros mantienen las fundaciones no sólo de las tradiciones sino de las técnicas necesarias para inventar platos nuevos. Esos cocineros poseen una respuesta ante la pregunta original, sólo deben decir con orgullo “Yo cocino venezolano”.

COCINA DE AUTOR

Ya que hemos usado el ejemplo de los físicos, está claro que jamás podrá uno de ellos redefinir conceptos científicos sin antes entender muy bien no sólo lo que hicieron los del pasado, sino que debe entender sus metodologías. Igual sucede con los cocineros, es muy cuesta arriba pretender poseer propuestas gastronómicas nuevas sin poseer depurados conocimientos técnicos y sobre todo sin estar apoyados por el poderoso poder evocador de los aromas de la infancia. Una vez enganchados este conocimiento y sus certezas, es cruel negarle a los cocineros su derecho a cocinar las cosas nuevas que les dicte el corazón. De esas experimentaciones también surge patrimonio y prestigio para un país, basta verse en el espejo de la experiencia española para entenderlo. En Venezuela hay varios cocineros generando ideas con el aura de sello propio. Alguien con cierto grado de especialización en el área, al observar una receta por ejemplo del chef venezolano Héctor Romero, puede decir “esto es un Romero” (tal como sucede en pintura), basándose en el conocimiento de las técnicas propias y únicas de ese cocinero. En donde se le ponen las cosas difíciles a los Héctor es cuando tienen que contestar la pregunta en cuestión. Por el momento, a falta de respuestas más concretas lo llaman “Cocina de Autor”, aunque experiencias parecidas ya recorridas por otros países permiten especular que vamos camino a ponerle nombre y apellido a las propuestas, siendo cada vez más común oírle a la gente frases como “a mi gusta la cocina de fulano de tal”.

COCINA CON Ñ

Por su carácter único, la letra ñ ha sido la abanderada reconocible de la hispanidad. De allí que actualmente existan publicaciones que se llaman “Eñe” o movimientos como el de “Rock en eñe” que han usado el artilugio de nuestra decimoséptima letra para dejar claro el carácter hispano de sus propuestas. Aceptamos como parte del arte de nuestro país, a cualquier expresión venida de la mano de un venezolano que genera ideas desde nuestra luz y nuestro sonido y podría ser lógico preguntarse si en cocina cabe la misma posibilidad. ¿Cómo catalogar la propuesta gastronómica de un venezolano, formado en Venezuela, que compra productos en el mercado local, que logra simbiosis exitosa con la clientela desde un restaurante en nuestro país y que tiene a Latinoamérica en las venas? ¿Es venezolana su comida? ¿Si usa curry en un plato debemos llamarlo “fusión”? y de ser así ¿qué hacemos con el Tarkary de chivo cargado de curry que se hace en las casas del oriente del país? Estamos buscando esas respuestas, mientras tanto algo comienza a esbozarse: desde Latinoamérica está surgiendo una cocina con identidad clara. Estamos cocinando en eñe.
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