#269 (2012)

Cada diciembre, desde hace cinco años, me gusta dedicar unas letras a aquellos eventos gastronómicos trascendentales que estimo puedan moldear el año que está por nacer. Todo intento de futurología está basado en indicios claros que pueden olfatearse, así como de los propios sueños del autor. Paso, entonces, a listar los seis aspectos que creo signarán el escenario gastronómico venezolano durante el próximo año 2012, no sin algo de subjetividad por ser yo parte interesada.

Reflexión: La última década nos ha tenido cabalgando una montaña rusa de velocidad frenética. Es tal la evolución que hemos logrado en el país a la hora de posicionarnos gastronómicamente, que todo pareciera indicar que se acercan muy necesarios momentos signados por la pausa y la reflexión. Tanto para individuos como para organizaciones, hacer un alto en el camino para dedicarlo a reflexionar es síntoma de madurez. Se acercan tiempos de cenas, conversas, vino y muchas deliberaciones sobre lo hecho mal y, sobre todo, bien. Seguramente de esas conversaciones saldremos con metas mejor enfocadas.

Periodismo gastronómico: Este aspecto en particular es uno de los que me tiene mas ilusionado. Al creciente movimiento gastronómico venezolano le hace falta difusión. De ello depende que se genere una consciencia nacional de profundo orgullo hacia su legado inmaterial. Se ha trabajado mucho internamente, y seguramente buena parte de la fama de los cocineros locales se debe a la manera en que el gremio de periodistas arropó a la fuente gastronómica con sus letras y afán investigativo. Recientemente se creó el Capítulo de Venezuela de la Asociación de Periodistas Gastronómicos Latinoamericanos y cada vez es mas común ver al gremio de periodistas acompañando a los cocineros en sus andanzas internacionales, y viceversa. No exagero si pienso que la historia los ha puesto en un momento fundamental.

Unión latinoamericana: Probablemente una de las pruebas del avance que ha tenido la gastronomía como factor para apuntalar las marca país y el crecimiento económico del continente desde visiones humanistas, es que estamos encaminados hacia una marca continental. El que viene será el año de Latinoamérica Tiene Salsa, el eslogan que en la ciudad de Lima se escogió para iniciar el proceso federativo que nos permita hablar con una sola voz. Como caso, es inédito que en términos continentales haya semejante unicidad de criterio y de nortes.

Chef venezolano de alto ranking: Aunque toda lista clasificatoria posee elemento subjetivos y curadurías que prevalecen a la hora de escoger, en el caso de la cocina sucede algo muy curioso: los mismos cocineros intentan ayudar a los nombres que tienen mas posibilidades de aparecer en los listados de los críticos gastronómicos, porque saben que el éxito de un chef es el de el país, y le abre muchas puertas a otros. Para lograr que un cocinero aparezca en las listas especializadas del ramo, este necesita cumplir con cinco condiciones simultáneas: Cocinar con la estética y estándares que espera la crítica (lo que no necesariamente habla de mejor o peor), haber editado libros, tener una ronda agitada de visitas a otros países para ser reconocido por colegas extranjeros, poseer restaurante y habitar una ciudad que esté en el circuito turístico. En el país en este momento hay por lo menos cuatro cocineros que tienen esa posibilidad. A unos les faltan retoques a sus restaurantes, a otros libro, otros tienen que viajar mas y a todos les falta que Caracas aparezca en las guías de turismo; pero no hay duda de que ya tenemos un grupo con enorme talento. No se si se dará en el 2012, pero estamos acariciando ese trofeo.

Unión de gremios de cocina: Ya Venezuela posee un número importante de organizaciones trabajando el tema gastronómico con el foco común de posicionar al país a nivel internacional y lograr avances sociales alrededor de aspectos culturales. Últimamente hemos presenciado eventos que han mostrado la sinergia que se logra cuando se suman esfuerzos. Pareciera que nos encaminamos a un periodo de unión al estilo de las cámaras gremiales y, de darse, ello aceleraría notablemente el buen paso que traemos.

Hecho en Venezuela: Basta pasear por un supermercado para entender el cambio que hemos tenido en el último año: Literalmente una explosión de productos gastronómicos generados desde el recetario familiar. Aunque soy absolutamente contrario a las restricciones actuales de importación y acceso a moneda extranjera, no puedo negar que el lado bueno de este período de escasez es que ha obligado a los empresarios de tiendas por departamento a buscar en el microempresariado formas para llenar anaqueles. El viejo sueño del código de barra local consolidándose.

Desde esta columna termino como inicié. Deseándoles pausa y tiempo de reflexión en el 2012 en cualquier aspecto de su vida.

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