HAMBRE

Caricatura de Michael Ramirez del Investor's Business Daily


Tic tac, tic tac; 1, 2… 3 segundos. 1, 2, 3 muertos por hambre en ese tiempo. Tic, tac, tic, tac; 1, 2… 3 minutos. 1, 2, 3 niños que quedaron ciegos por falta de vitamina A en su dieta diaria. Tres minutos, tres niños ciegos, 180 muertos. Son las espeluznantes estadísticas reflejadas en The Atlas of Food, editado por Myriad Editions para el grupo Earthscan (www.earthscan.co.uk).

Decir que hay hambre en el mundo no es inédito; sólo que ésta vez (al igual que con el caso del calentamiento global) se ha disparado la alarma. Ahora duele en el bolsillo. Grita la ONU esta semana ¡Hay que hacer algo! Mediante un comunicado tardíamente dramático. Ya bastante costoso es el tema de las guerras por hambre y de la ayuda financiera a los países pobres, como para sumarle ahora una esperada subida global de precios en la comida, que se calculó para el año pasado en 49 % en África según palabras de la FAO (Food and Agriculture Organization, de la ONU) y algo menos en los países industrializados debido a sus políticas proteccionistas de subsidio. La ironía, es que gracias a los avances tecnológicos, estamos en la era de mayor crecimiento de producción de alimentos que haya visto la humanidad. Somos la casi astronómica cifra de 7 millardos de personas habitando el planeta y aun así se calcula que en este momento la producción mundial de cereales equivale a 1 kilo por día por persona (¡el doble de lo necesario!). Las causas de esta escalada de precios a nivel global son muchas, hoy nos limitaremos a dos, que a juicio del autor son inmorales.

De la avidez proteica y el exceso

El 75 % de la tierra apta para la agricultura en los países industrializados está siendo usada exclusivamente para sembrar alimento para animales, ¡tal es la avidez por carne de quienes no pasamos hambre! Para que pueda hacerse una idea de lo dramático que es este cambio en nuestra dieta histórica, volvamos a las estadísticas: Si una persona mantiene una dieta saludable con granos como base, necesitará que se siembren 180 kilos de ellos al año. Si por el contrario su dieta es fundamentalmente carnívora, habrá que sembrar 930 kilos de granos para poder alimentar a los animales mientras crecen antes del sacrificio para la parrilla. Siendo crudos: por querer alimentar muchas vaquitas, estamos matando de hambre a muchos al encarecerles el precio de la comida. Sumemos a este hecho, que se está poniendo de moda que los platos que sirven los restaurantes han de ser un poema al exceso, en donde dejar comida es ya parte de la etiqueta, y entenderemos que el hecho terrible de desperdiciar comida está siendo tapado con un eufemismo críptico llamado “síndrome de obesidad”

De la avidez de energía y de dinero

Nuestra avidez por energía es sólo superada por la del dinero. Hace tiempo existen formas alternativas de energía (eólica, solar, hidráulica, etc.) con tecnologías seguras y depuradas, que se encuentran sumidas en el ostracismo por un factor lapidario: es más barato quemar petróleo… aunque en el camino también quememos al mundo. Es cierto que ellas juntas no son capaces de suplir toda la energía que demanda hoy la tierra, pero es cierto también que estamos construyendo un mundo a imagen y semejanza de nuestra energía barata y mortal. De no haber existido petróleo tendríamos otro mundo. Posiblemente, un mundo en donde usted no podría comer algo importado por el costo de transporte o un mundo con ciudades más pequeñas y mejor transporte publico. Simplemente otro, ni mejor ni peor. Pero somos avaros, ¡queremos siempre más!, al punto de que se ha vuelto practica usual de países con exceso de producción destruir excedentes para evitar que los precios mundiales bajen. Como es el colmo de lo inmoral botar comida… ¡hemos conseguido una solución maravillosa! ¡Hagamos gasolina con esa comida que sobra!

Es defendible que el hombre desee aminorar la dependencia con el petróleo buscando alternativas baratas. Muy bien si se puede con materiales orgánicos; de hecho hace rato los españoles lo saben hacer con los sobrantes surgidos al procesar aceite de oliva. Se llama reciclaje, ¿Pero agarrar maíz bueno que pudo alimentar a alguien, para hacer gasolina?

Así como me niego a comprar un balón que hicieron manos de niños que no van a la escuela y así como ahorro el agua que sobra en mi casa tropical porque me consta que otros pasan sed; simplemente no podría dormir tranquilo si sé que llegué a casa con un carro que se movió con el hambre de otros. Prefiero caminar.

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