viernes, junio 29, 2007

Don Armando Scannone

Yo se con exactitud cuanto tiempo tengo como cocinero porque el 11 de Junio de 1989 me tomó bajo su mando el Chef Franz Conde y me llevó como su ayudante a cocinar a casa de DON ARMANDO SCANNONE; ese día él entró a la cocina y viendo que yo me iniciaba me dijo: "Joven nunca se le olvide que esto es un oficio" ... palabras que me marcaron desde entonces y moldearon buena parte de mi filosofía.

Desde entonces Armando Scannone es una referencia fundamental en mi vida y ayer tuvimos el honor de tenerlo en NUESTRA ESCUELA. Les dio una charla fundamental a los alumnos avanzados y luego de probar los platos hizo cientos de comentarios pertinentes. Sin lugar a dudas uno de los días más importantes de la Escuela.

De paso, ayer fue el cumpleaños de nuestro amigo ORIOL SERRA, así que lo invitamos a la tertulia para celebrar.




miércoles, junio 27, 2007

TALLER DE COCINA VENEZOLANA




Desde el Lunes estoy dictándole a los alumnos más avanzados de la escuela un taller de cocina venezolana que culminará con ellos dándole a probar nada menos que al mismo Dr. Scannone lo que hagan

PROGRAMA DEL TALLER

El Evento que acabo de hacer en Chile

Eureka 2007

Liselotte Salinas, Directora de nuestra Escuela de Cocina, hizo un gran trabajo en la fase inicial del Concurso Eureka 2007 al Joven Chef, con un trabajo sobre quesos frescos de Venezuela. Ahora los dos estudiantes clasificados (Ana María Vazquez y René Gonzalez)cocinarán en un restaurante al igual que otras tres parejas clasificadas. De allí se escogerán dos parejas que irán a una gran final.

¡Felicitaciones muchachos!







lunes, junio 25, 2007

¡¡CURSOS CORTOS!!

Finalmente nos decidimos a dar Cursos Cortos en nuestra Escuela ... haciendo Click en el Link podrá ver la programación:

CURSOS CORTOS

domingo, junio 24, 2007

QUESOS

Cada país posee conocimientos sobre temas específicos en el ámbito gastronómico, que rayan en la experticia para asombro de otros. Un francés del vulgo sabe de vinos, regiones y etiquetas con un nivel de especificidad generalmente superior al de estudiosos alumnos tropicales, ello gracias a siglos de sapiencia incrustados en el mismo ADN patrimonial. Pasa igual con españoles si nos adentramos a su conocimiento enciclopédico de olivos: pueden ellos diferenciar claramente entre dos aceitunas verdes que posiblemente serían idénticas para quien no las ha vivido y saboreado desde la infancia.

Cabe entonces la pregunta ¿Poseemos los venezolanos algún producto o ingrediente, que aparte de ser único dentro del contexto gastronómico del continente, sea conocido por nosotros al punto de lograr definir sutilezas impermeables para otros pueblos? Pues creemos firmemente que ello se presenta de manera evidente cuando se señalan las sutilezas que puede detectar un venezolano a la hora de clasificar y entender el basto mundo de los Quesos Blancos de Venezuela.

Se trata de un conocimiento que hemos asido de forma tan sutil, que no nos enfrentamos a su extensión sino hasta que la melancolía aflora en nosotros cuando ya tenemos un tiempo importante fuera de nuestra patria. Son momentos en los que con desesperación comenzamos la búsqueda infructuosa de algún queso en anaqueles extranjeros … casi siempre malas parodias de los nuestros. Nos encontremos bien en cualquier país de Latinoamérica o bien de Europa, podemos ser testigos de una miríada de etiquetas de quesos curados, pero jamás de la variedad de quesos blancos que los venezolanos somos capaces de diferenciar de manera natural. Somos expertos en el tema Quesos Blancos, no es una exageración.

Una cantidad inusitada de nombres para un mismo producto es con seguridad el primer síntoma que permite detectar a ciencia cierta que una comunidad posee un conocimiento excepcional sobre él. Así como los esquimales poseen varias decenas de nombres para describir al agua en estado sólido y en cambio nosotros nos limitamos a menos de cinco (hielo, escarcha, nieve, granizo); son muchos los países que dividen los quesos blancos en blandos o duros, frescos o curados y cuando mucho por sus marcas comerciales. Pero si acercamos la lupa a nuestro país resulta extraordinario el índice de nombres y regiones que cotidianamente manejamos: Crineja, de cuajo, ricotta andina, requesón, ahumado, paramero, de cabra, telita, guayanés, queso de mano, palmizulia, llanero, de año, tipo paisa o mozzarella de búfala; son apenas la punta del iceberg de los que podemos nombrar.

Nuestra percepción inconsciente del tema no se limita a nombrar, va mucho más allá. Cualquier venezolano puede detectar con los ojos cerrados, las diferencia entre queso de mano, queso telita y queso guayanés. Tal vez para usted suene obvio, pero intente la prueba con alguien que no sea venezolano y entenderá que existen sutilezas que sólo se conciben después de haber comido mucho queso. Podemos notar al instante el horror de un queso de mano guardado en nevera y muchas veces 24 horas es demasiado tiempo para un queso. Quesos como el llanero vienen con diferentes porcentajes de sal y cada uno tiene su sitial privilegiado en los recetarios populares. En el tema de las texturas somos quisquillosos al extremo al punto que no se usa el mismo queso para rallar, si éste es para rellenar una arepa o si éste es para colocar sobre una media arepa con suero picante.

La mejor manera de entender la omnipresencia del queso blanco en nuestras vidas queda demostrada si apelamos a estudios simples de mercado o estadísticas: Hay 37 recetas con queso como protagonista en el libro Mi Cocina de Armando Scannone, un sin fin de referencias a queseras artesanales en la Guia de viajes de Valentino Quintero hablan por si solas de nuestro pasión por comprar queso de carretera y 360.000 páginas espeta el popular buscador Google cuando se le pide que inicie una búsqueda de “Quesos Venezolanos”.

Nuestra pasión hacia el queso es tal, que inclusive cuando imitamos técnicas conocidas para manufacturación de quesos evitamos el prefijo “tipo”. Preferimos mil veces bautizar como Provolandina a un queso hecho mediante la técnica italiana del Provolone antes que colocar en la etiqueta que es tipo Provolone y el desarrollo de viejas técnicas de Europa posee un grado de perfeccionamiento notable si nos basamos en el ejemplo de los quesos artesanales de cabra de Acarigua, Barquisimeto o Turgua. Al ya extenso índice de nombres propios de quesos de Venezuela se le viene sumando un listado de nombres propios igualmente extenso, salido de laboratorios de universidades como la U.L.A o de las cocinas artesanales de poetas.

Están allí y sabemos ampliamente de ellos, pero ese conocimiento es letra muerta o cuando mucho un paseo al ego colectivo, si no entendemos que a un producto “redondo” como lo es nuestro queso, debemos adosarle: investigación sanitaria para comercializarlo, mercadeo, estudios de empaques, patrones de clasificación, subsidios y establecimiento de denominaciones de origen.

¿Queda pues en manos del estado venezolano la responsabilidad de hacer de nuestros quesos un valor patrimonial gastronómico? … Si y no. Sólo los cocineros podemos hacer recetarios y únicamente nuestra pasión puede ponerlos de moda en la mesa de los restaurantes.

Comencemos por revertir una injusticia. Comencemos por colocar estos quesos en las tablas de nuestros banquetes: será menos costoso, mucho más sabroso y sobre todo ¡un éxito garantizado!.

miércoles, junio 20, 2007

BIKO

Bruno Oteiza, uno de mis grandes amigos está en plan de apertura de su nuevo restaurante en México. Entren a:

BIKO

martes, junio 19, 2007

Nuevamente en Chile

INACAP

TODOS LOS DÍAS AL AEROPUERTO

La redondez conceptual que viene gestándose en Latinoamérica a nivel gastronómico, es insurreccional en su esencia. En lugar de responder a directrices emanadas de los escritorios que históricamente trazan las políticas de estado, viene siendo encabezada por individualidades capaces de agrupar tras de si a seguidores. Hay una voz que se suma a otra voz y a otra y a otra. Se oye un murmullo, un murmullo civil que emanado de las cocinas latinoamericanas va convirtiéndose en grito.

En mayo del año 2006 la revista inglesa Condé Nast Traveller, referencia obligada para la industria del turismo, establecía lo que a su juicio era la lista de los 100 restaurantes esenciales del mundo. Pasear el índice curioso por esa página hizo que muchos se detuvieran al toparse con el número 82. Luego de ocho decenas de nombres de ciudades reconocibles por aparecer con frecuencia en los listados, brotaba por primera vez una ciudad Suramericana. El diminuto restaurante “Leo, Cocina y Cava” se colocaba debajo de los reflectores apenas once meses después de inaugurado en el céntrico pasaje Santa Cruz de Mompox. Leonor Espinoza, su Chef, gritó más fuerte de lo que inclusive ella misma se había imaginado. Leonor no grita, susurra y endulza con voz cartagenera a quien le oye.

Es común escuchar a venezolanos o colombianos decir que un restaurante de cocina nacional (no necesariamente típica) es una empresa cuesta arriba. Los comensales potenciales dicen que para comer como en casa, sale menos costoso hacerlo en la casa misma. Una mentira que está haciendo desaparecer del mapa patrimonial miles de recetas. Por otra parte, los cocineros se escudan bajo el argumento de la dificultad real que existe en nuestros países para obtener de manera regular y con factura fiscal los ingredientes típicos. Una excusa que únicamente revela flojera y desapego.
Leonor posee un ejército de mujeres regadas por Colombia, y en silencio vociferan que no sólo es posible una cocina colombiana, sino que lo demuestran. Todos los días miembros de su equipo se dirigen al aeropuerto de “El Dorado” y recogen cajas con productos que llegan de todo el país ¡Todos los días! no miento.

Su abuela le hace conservas, una señora que conoció le manda un palmito que sólo existe en el llano, otra le manda un queso o el pescador de su infancia costeña le hace llegar pescado. Tortas de harina de arroz, hormigas secas y un sin fin de productos, imbuidos en apelación de origen, son descargados en su cocina horas después ante su escrutadora mirada de juez patrimonial.

El DVD termina de sorber un metálico disco bautizado Artesanías Culinarias de un Nuevo Caribe; 54 minutos después el paseo que Leonor ha hecho desde los fogones que estofan en su propia sangre friche de chivo Wayuu, hasta los ahumados campesinos de liebre del Sincé, dejan un aroma virtual en el aire. Ella y sus amigos han financiado el trabajo. No ha sido expuesto al aire. Ese redondo CD es escudo. Su cuchara de madera, espada. Escojamos nosotros si queremos ser dragones o compañeros de batalla.

Que hablen ellas

La mejor manera de describir como estuvo el evento que titularon "La cena de los grandes Chefs" es a través de estas fotos:

miércoles, junio 13, 2007

Parte de mi familia




Todos los años se hace en Caracas un evento benéfico llamado LA CENA DE LOS GRANDES CHEFS en el cual cocinamos una cena masiva (400 personas) en 6 tiempos. A Héctor y a mi en representación de nuestro Instituto (INSTITUTO CULINARIO DE CARACAS) nos tocó el principal (Cordero estofado con puré de batata rosada aromatizada con vainilla, alcachofa cítrica y su jugo) y obviamente desde ayer esto es una locura en la Escuela.

Hoy Héctor hizo sendas paellas para agasajar a los alumnos que han estado trabajando en el evento ... es decir, parte de nuestra familia.

En 15 minutos saldremos con el "perolero" hacia el lugar del evento.

lunes, junio 11, 2007

Un nuevo Blog sobre Scannone

NOTICIAS DE UN LIBRO

Mandado por Roger Michelena

La gastronomía al encuentro del arte
FIETTA JARQUE 09/06/2007


Roger Buergel, director de la Documenta 12, sembró la polémica al anunciar que uno de los invitados al más selecto de los encuentros del arte contemporáneo era un cocinero. Al catalán Ferran Adrià, considerado el mejor chef del mundo, le gustan los retos. El próximo 13 de junio dará a conocer el proyecto que ha preparado para la quinquenal de Kassel (Alemania), un acontecimiento que espera recibir cerca de 650.000 visitantes en sus cien días de duración.

La gastronomía, por su naturaleza efímera, no puede entrar en el museo", escribía Manuel Vázquez Montalbán en Contra los gourmets. Pero sí podrá formar parte este año de la exposición que más expectativas despierta entre los amantes del arte contemporáneo. El próximo día 13, Ferran Adrià presenta su proyecto para la Documenta 12 de Kassel, el acontecimiento que ha marcado los pasos a lo más avanzado del arte en las últimas décadas. El chef de El Bulli ha preferido guardar el secreto hasta el final. "La intervención es algo tan raro que, si no te lo explican bien, es difícil comprender en qué consiste", afirma.

Ferran Adrià: "Hacer algo que no entre en mi trayectoria de cocina de vanguardia sería engañarme a mí y al mundo del arte"

No es el único secreto en la Documenta 12. El director de esta edición, Roger Buergel, se ha reservado hasta el último momento la lista del centenar de participantes. Aparte de Ferran Adrià, se sabe el nombre de otro artista español, el creador Ibon Aranberri (Eibar, Guipúzcoa, 1969). La pequeña ciudad alemana de Kassel se prepara ya para su transformación en una de las capitales artísticas de este verano. Se ha levantado en uno los prados de la Orangerie una traslúcida construcción temporal. El gigantesco Palacio de Cristal de 12.000 metros cuadrados, encargado a los arquitectos franceses Lacaton & Vassal, tendrá en su interior tres secciones en las que se desarrollará un laberinto.

La incertidumbre y el asombro son elementos importantes en el planteamiento del director. No en vano ha propuesto tres leitmotiv básicos en forma de preguntas: ¿es la modernidad nuestra antigüedad?, ¿qué es la vida al desnudo? Y una tercera en torno a la educación: ¿qué se debe hacer? Algunas de las experiencias que propone la Documenta 12 ya han empezado. Como la del escultor social Ricardo Basbaum, un brasileño que lleva un par de meses con una acción de alcance internacional titulada Would you like to participate in an artistic experience?", un viaje a 13 ciudades desde Ciudad de México hasta Dakar. Y la del artista tailandés Sakarin Kure-On (Mae Hong Son, 1965), que ha sembrado una plantación de arroz en los jardines del Bergpark con métodos tradicionales. Una instalación en varias terrazas que implica el encuentro de culturas.

La elección de Ferran Adrià también representa un encuentro. Hasta el momento, un encuentro de ideas. "Desde que acepté hasta ahora he tenido año y medio para reflexionar", cuenta Adrià. "Y creo que es lo más interesante de todo esto. Pensar en la contextualización de la cocina de vanguardia en relación con otros campos creativos. Y también, dentro del arte".

Ante todo, cabría dejar claro que Ferran Adrià es un cocinero que representa una fase totalmente inédita y original en la historia de la cocina. Una ruptura con lo que hasta hoy era la comida. Alguien que ha subvertido la relación entre los sabores y su forma, incluso su fisiología. Una revolución en la memoria gustativa. ¿Qué es, sino, una aceituna sferificada? Algo que parece una aceituna pero al entrar en la boca explota como una burbuja y deja salir un sabor que es la esencia misma de la aceituna, haciendo vibrar todos los sentidos. Una experiencia estética más que un alimento.

Los mundos de la gastronomía y el arte han ido siempre por caminos distintos. Sin embargo, ha habido otros coqueteos de Ferran Adrià con el mundo del arte que no levantaron el revuelo de éste. "Luki Huber me invitó en 2005 a una exposición en el Pompidou titulada Los métodos creativos de El Bulli, un encuentro interdisciplinario entre la cocina y el diseño industrial, y Vicente Todolí me propuso hacer algo en la Tate Modern, que al final no se concretó. En Valencia me invitaron a hacer una exposición en 2.000 metros cuadrados sobre comida. En cierto modo ya había tenido varias relaciones con el mundo del arte. ¿Qué pasa ahora? ¡Que es la Documenta!".

"Cuando acepté lo de la Documenta quizá no me di cuenta de lo serio que era", rememora Adrià. "Vi que teníamos que hacer un trabajo muy serio y busqué un pimpón: Marta Arzak. Era la única persona entre mis conocidos que comprendía bien ambos mundos".

Marta Arzak, historiadora del arte, trabaja actualmente en el Museo Guggenheim de Bilbao en el departamento de educación. Es hija de Juan Mari Arzak, otro de los chefs españoles más valorados internacionalmente. "Las preguntas que me hizo Ferran Adrià me llevaron a replantearme muchas cosas en torno a la historia de la relación entre el arte y el mundo de la cocina", explica Arzak. "Me pidió que le elaborara un estudio sobre el significado que había tenido para el arte cada edición de la Documenta y otro sobre la relación del arte con la comida. Para la pintura clásica ha sido una relación sólo temática. En el arte contemporáneo se ha usado la gastronomía como medio de expresión artística, como en las performances de Rirkrit Tiravanija o de Alicia Ríos. Pero al final, más que analogías entre el mundo de la cocina y el del arte, hemos entrado a enfatizar las diferencias".

Una investigación que significó un avance para Adrià, pero también un retroceso. "Veo lo que han hecho otros artistas y no es eso. Estoy un poco solo. En el arte contemporáneo hay muchos ejemplos de artistas que han realizado obras en torno a la comida, desde Spoerri hasta Miralda. Pero lo que es la gastronomía y el arte casi no han dialogado nunca", prosigue Adrià. "Entonces nos dijimos: hay que partir de cero. Y de ahí surge una reflexión: ¿qué es lo que hacemos los cocineros de vanguardia?, ¿qué somos? Y eso lo hemos contextualizado con otros momentos y otros campos creativos. Hay cierto rechazo a aceptar la cocina de vanguardia al lado del arte contemporáneo. Pero ya ha habido en el pasado enfrentamientos entre nuevas expresiones o técnicas como cuando surgió la fotografía y cuestionó el papel de la pintura".

"Es lo que dice Buergel: porqué no va a haber en el futuro otras disciplinas que entren en la órbita del arte", se plantea Adrià. "Yo no estoy diciendo que la cocina vaya a sustituir la pintura, ni la escultura. El que me hayan invitado ahora a la Documenta no va a cambiar la historia del arte. Sólo significa que hay una disciplina nueva que nos puede servir como debate para a) preguntarse si es arte o no; b) apreciarlo como un arte efímero que tiene unas particularidades muy importantes y diferenciales, y c) conocer mejor una disciplina, la cocina de vanguardia, que en los últimos diez años ha creado un nuevo orden. Algo radicalmente distinto de lo anterior".

Con todo esto, Ferran Adrià mantiene su compromiso de guardar silencio sobre su participación en este evento. "Lo único que yo podía hacer es lo que voy a hacer", afirma. "Cualquier otra cosa hubiera sido hacer el tonto. Tampoco quiero crear expectativas para que la gente piense que mi intervención va a ser el paradigma de la relación entre la gastronomía y el arte. Hacer algo que no entre en mi trayectoria de cocina de vanguardia sería engañarme a mí y al mundo del arte. O era esto o era no ir". Y para rematar el misterio: "Sólo digo que es pura lógica. También digo: nada es imposible. La Documenta te deja hacer cualquier cosa. Es decir, lo que parecía imposible se hace posible. Hay que saltar la barrera"

sábado, junio 09, 2007

Amañado


¡Todo el equipo de MATIZ"

Esta semana en Bogotá ha resultado de las más hermosas y provechosas que he tenido en años, no sólo sigo más enamorado que nunca de esta ciudad sino que poco a poco siento que me voy volviendo parte de ella.

El Lunes que pasó inauguré el Tercer Congreso Internacional de Gerencia de Restaurantes con una conferencia ante 400 encorbatados dueños y gerentes de restaurantes y en la noche mi amiga Paula Silva inauguró su restaurante Khemia en la Zona G y lo hizo de manera hermosa: Sólo invitó a los Chefs amigos de los restaurantes de Bogotá.

El Martes cené con la Chef Leonor Espinoza, con eso simplemente confirmé que ella va a hacer historia en latinoamérica ... de ella escribiré con calma porque su discurso es el resumen de buena parte de lo que creo.

El Miércoles dicté un taller de cocina interactivo para 44 personas en la escuela Gato Dumas que resultó de lo más divertido. Primero les expliqué lo que íbamos a hacer y luego cada uno cocinaba mientras yo pasaba mesón por mesón haciendo las correcciones.

Jueves, Viernes y Sábado el Restaurante Matiz como menú tiene exclusivamente mi carta. Los dos primeros días vinieron 400 personas y hoy se esperan 200 más. Hemos trabajado como locos porque son 13 platos para escoger


(Cada uno de los presentes en esta foto comanda una cocina de algún Restaurante en Bogotá. Tomado en la inauguración del Restaurante Khemia)


(Comenzando el taller interactivo para 44 alumnos en la Escuela Gato Dumas)


(Pasan los años y los cocineros seguimos comiendo parados)


(Las niñas de la línea fría del Restaurante Matiz)


("Paco" Malca, el increíble Chef que comanda los fogones del Restaurante Matiz)


(Miguel Bravo es el Sous Chef que me acompaña a todos los eventos internacionales ... aquí tiene cara de arrepentido)

Cosa seria

400 serios y encorbatados ejecutivos miran con atención hacia un par de pantallas gigantes que, llenas de gráficos y predicciones, sirven de apoyo a la exposición del orador. Se trata de del segundo día de intensas jornadas de trabajo, en las que cada dos horas el podio es cedido al siguiente experto dispuesto a entregar información sin egoísmos. Cada día de este congreso culmina con una rueda de negocios ideal para tasar las conferencias, compartir experiencias y establecer alianzas. Hasta aquí todo normal, cotidiano para estos tiempos de oferta-demanda-retorno. Mirados con cuidado, estos asistentes pertenecen a una nueva especie: son dueños de restaurantes y cocineros. Muchos han viajado desde lejos y han pagado por ser parte del Tercer Congreso Internacional de Gerencia de Restaurantes, que se realizó esta semana en Bogotá.

La cocina siempre fue (y sigue siendo) un oficio, pero el restaurante visto como mampara pública para exponerla comienza a ser muy diferente. Hoy la restauración en lugar de verse como una forma de vida puede llegar a verse como una inversión. Como fenómeno, no es exclusivo de la cocina ya que prácticamente todos los oficios están siendo sometidos a esta presión. Así como hoy el restaurante de 50 puestos lidia con manteles, equipos y parqueros, que como estándares, surgen desde las oficinas de quienes deciden la forma de invertir capitales de alto riesgo; hoy la farmacia del pueblo que regenta un farmaceuta compite con la cadena de farmacias de una multinacional, la lavandería de nuestro vecino mira con estupor a la franquicia y la marca del zapato sustituye al artesano.

No se trata de una visión apocalíptica que habla de extinción. Dudo que en el corto plazo el restaurante pequeño, artesanal y regentado por varios miembros de una familia vaya a desaparecer. En la genética de esos restaurantes está el ADN que mantiene viva el alma de la cocina y resulta indudable que los grandes capitales para sobrevivir de vez en cuando tienen la obligación de voltear su mirada hacia los poetas para buscar referencias. Sólo queremos puntualizar que la clásica operación del restaurante hoy convive con una realidad inédita. Antiguamente un restaurante no se diferenciaba en nada a lo que hoy es, por ejemplo, un consultorio odontológico en que se invierten los ahorros de toda una vida o se pide un préstamo. Se trata de un caso en el que no se plantea la pregunta ¿en cuánto tiempo recuperaré mi dinero? porque la pregunta válida es ¿viviré de esto el resto de mi vida?

Pero si usted es inversionista y ve al restaurante como cualquier otro negocio de recuperación de capitales que debe asentarse en el medio del corazón financiero de una capital; la poesía pasa a ser un virus mortal y necesariamente tendrá que asistir a congresos como el descrito para entender de arquitectura, software, marcas, entrenamientos y leyes. Esto de cocinar, en cualquier caso, es cosa seria.

sábado, junio 02, 2007

¡BOGOTÁ!


Arranca mañana una semana intensa en Colombia:

El Lunes abro el "Congreso de Gerencia de Restaurantes" con una conferencia.

El Martes dicto un taller interactivo para 40 personas en la sede del Gato Dumas

Del Jueves al Sábado un festival de mi cocina en el Restaurante Matiz