7 CONSEJOS PARA ASOCIARSE EN UN NEGOCIO FAMILIAR


Uno de mis alumnos, a los que le hago “coach gastronómico” y mentoría de su proyecto gastronómico, tiene una empresa familiar que maneja desde su casa pero quiere crecer. Para lograrlo necesita un capital que no tiene (mi primera recomendación en un negocio familiar es no busques socio, pero a veces resulta muy bien) y decidió buscar socio.


Me contó lo que le había ofrecido este amigo (en 100% de los casos quien se asocia a un negocio familiar pequeño es u otro familiar o un amigo) y honestamente me pareció justa y generosa su propuesta. La inversión es fundamentalmente para compra de equipos que permitan aumentar la cartera de clientes.


En general es un buen síntoma porque implica que mi alumno siente que está llegando al límite de su capacidad de captar clientes, y obviamente siente que podría tener más.


Se trata de un caso bastante común. Los negocios familiares se comienzan en casa con los equipos de casa, y llega un momento que toca separar las cosas o si no es imposible crecer.


Cuando él me contó por teléfono lo que le ofrecían, le pedí que tuviéramos una reunión porque antes de estrecharle la mano a su amigo hay 7 cosas que quería decirle.


Lo que continua es una explicación de esos 7 puntos y la escribiré en primera persona porque se que muchos de quienes leen esto, o han pasado por esta situación o lo han pensado.


  1. LA AMISTAD QUE TENÍAS YA NO SERÁ LA MISMA

Una vez que te asocias con un amigo o un familiar, comienza la construcción de un nuevo tipo de amistad. No es un tema de si es mejor o peor, solo es distinta. Y e seguro que será así. Debes pensar muy bien el paso porque es seguro que sucederá ese cambio, insisto, y hay una alta posibilidad de que si el negocio no resulta como lo esperaban quede entre ustedes un cariño pero también un enorme distanciamiento. Inclusive si tu socio o socia es tu pareja, sucederá lo mismo. Es igual que cuando te casas con una persona a quien conocías: las cosas serán distintas a partir de ese momento y tendrás que ir aprendiendo a como manejar los momentos difíciles. 


  1. NO ESTÁS RECIBIENDO UNA AYUDA

Siempre que un emprendedor familiar busca capital en una persona cercana, psicológicamente siente que está pidiendo una ayuda. Debes tener mucho cuidado con esa sensación. Quien decide acompañarte es una persona adulta y sabe los riesgos que corre. No vayas a caer en el error de sentir que le “debes” a esa persona. Son socios, trabajarán juntos en los roles que hayan decidido y tu obligación es ser claro desde el inicio (de eso te hablaré en los tres puntos siguientes), pero así como ambos esperan que las cosas salgan bien, siempre está la posibilidad de que no salgan bien. Jamás invites a asociarte a una persona (casi siempre un familiar) que, si el negocio no va bien, perdería todos sus ahorros. Ambos deben entender que hacen esta sociedad para crecer, porque si es para que las cosas continúen como están no tendría sentido.


  1. QUÉ LOS NÚMEROS HABLEN

Todos hemos cometido en la vida el error de querer crecer basándonos en la pasión, los sueños y la confianza en nuestra propia capacidad de trabajo. De hecho en este punto te hablo por propia experiencia. Este punto te lo explicaré tal cuál como se lo dije a mi alumno.


“Tu amigo está poniendo un dinero para compra de equipos que le garantiza acceso a 20% de las ganancias que genere el emprendimiento. Siendo conservadores pensemos que los podrá recuperar en 3 años y que en el peor de los casos le generará el 4% anual que le daría un banco de dejar ese dinero allí. Toma ahora ese monto (dinero invertido más intereses) y lo divides entre 36 meses. Ese monto es el 20% de las ganancias mensuales que debe generar tu emprendimiento, es decir su parte. Hasta ahora tus ganancias eran 50% de tus ventas porque no pagas alquiler, no tienes empleados y mezclas lo doméstico con lo empresarial, pero es más sano pensar que ahora las ganancias serán 30% de las ventas porque van a tener nuevos gastos debido al crecimiento (dos muy obvios serán, por ejemplo, salario y contabilidad). Listo, ya sabes más o menos cuanto es lo mínimo que debes vender mensual para que tu amigo reciba 20% mensual de las ganancias y en tres años haya recuperado lo invertido”.


Este número, en el caso de mi alumno, implica que él deba duplicar su cartera actual de clientes. Los números hablaron. Así que surgen las preguntas incómodas ¿Es real y factible duplicar la cartera de clientes? ¿Sabes que si duplicas la cartera de clientes ganarás lo mismo o menos de lo que ganabas estando solo? ¿Tú amigo no estará cocinando, puedes o quieres asumir ese compromiso?


Mi alumno, aún después de entender estas provocaciones de mi parte, las que yo llamo preguntas incómodas, decidió continuar. Pero te digo algo fundamental: si esas preguntas arrojan respuestas incómodas, no es el momento aun de buscar una sociedad.


  1. SABER DE QUÉ VAS A VIVIR

Es muy probable que te estés planteando el crecimiento, y por ende la sociedad, porque tienes confianza de que puede crecer tu empresa familiar, sobre todo porque te ha ido bien. Pero también es muy probable que los ingresos de este negocio familiar no sean tus únicos ingresos porque tienes otro trabajo que es el que te ha permitido ir creciendo tu idea en tu “tiempo libre”. Si vas asumir el reto de crecer de la mano de una sociedad te pregunto ¿Le dedicarás 100% de tu tiempo al emprendimiento o necesitarás seguir dedicándole tiempo a lo otro que te genera ingresos? Si lo que han pensado es que le dedicarás todo tu tiempo a la empresa y que tendrás un salario, no solo el punto anterior se vuelve aun más crucial, sino que debes contestar objetivamente si puedes cubrir todos tus gastos con ese salario. Todo negocio arranca con una cuota de sacrificio, pero si ese sacrificio hace la vida invivible la probabilidad de fracaso crece exponencialmente. Si entiendes que aún debes dedicar tiempo a otros ingresos, eso debe quedar muy claro desde el día uno.


  1. ERES RESPONSABLE Y DEBES SER AUDITADO

Hasta ahora tu vida era fácil en cuanto a rendir cuentas. Si hacías las compras para un evento y en la misma compra había cosas para tu casa nada pasaba. Era sacar dinero de un bolsillo para meterlo en el otro como se dice popularmente. Si el dinero alcanzaba bien y sino alcanzaba ya veías que hacer, pero hay algo que jamás se recupera en los negocios y es la pérdidas de la confianza. La primera vez que tu socio piense que estás manejando la administración con ligereza, mezclando la vida empresarial con la doméstica o, peor aun, robando; no habrá poder sobre la tierra que pueda reparar eso. Empieza para ti una época de facturas, informes y cuentas claras. Es tu obligación que así sea. Te hago de nuevo una pregunta incómoda ¿Eres de los que cuando le piden rendir cuentas siente que te están atacando, acusando o que simplemente no confían en tu honestidad? Si es así, aun no es tu momento de buscar una sociedad.



  1. INVERTIR EN EQUIPOS NO ES INVERSIÓN

El dinero que aportará tu amigo o familiar es fundamentalmente para compra de equipos, construcción de un área o para enseriar la empresa. Nada de eso se recupera. Esto no es comprar una casa que se revaloriza. Te pongo un ejemplo hipotético: piensa que decides comprar un teléfono que cuesta 1000$. En El momento que lo pagas y tienes la caja sin abrir ya vale menos (Nadia te pagará lo mismo si lo vendes porque para eso va a la tienda). En lo que abres la caja vale menos. En lo que lo enciendes vale menos. Y si deseas venderlo a la semana de uso si logras que te den 800$ tendrás suerte (¡En una semana has perdido 200$). Si decides venderlo a los 5 años cuando ya está obsoleto porque hay cualquier cantidad de modelos nuevos, si logras 200$ tendrás suerte ¿Por qué iba a ser distinto con los equipos que compren? Se invierte para recibir un retorno que devuelva la inversión en un tiempo y que a partir de ese momento genere un ingreso mensual, pero lo de “inversión en activos” en gastronomía es una mentira.


Pero hay un caso aun más complicado. Seguirás usando los equipos de tu casa. Todo lo que habías comprado antes de que buscaras socio. Sobre el mesón de acero que compraron los dos estará la licuadora que tu habías comprado y peor aun, si el negocio es en tu casa será la misma licuadora que usará tu pareja para uso doméstico. No es nada fácil separar las cosas en este caso, pero debes dejar las cosas muy claras. Hay varias fórmulas que van desde unir activos y decidir que ya no se usarán más en casa, hasta aceptar reposición de activos dañados.



  1. SI ES NECESARIO, SABER DECIR ADIÓS

Cuando un negocio no va bien es lo más parecido que pueda haber a un divorcio. Se espera que la separación sea a tiempo y sobre todo antes de que haya tanto dolor como para generar agresión. También se espera cordialidad en el proceso. Se espera que las pérdidas sean compartidas. Se espera que si surgen cosas que los involucren a ambos en el futuro (y surgirán), puedan reunirse para resolverlo. En fin, tal como acabo de decir: un divorcio que puede dejar una linda amistad, una lejanía con mucho cariño, no volverse a ver, o un odio descomunal que los dañe y dañe a otros.


Así que te dejo una pregunta final incómoda ¿Conoces a la persona con la que te vas a asociar como para poder hacerte una idea de como reacciona en un divorcio?

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Impecable Sumito.

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