2018 (DOS EN VESPA)


En julio 2017 vine a Chile, como muchas veces antes, para una reunión familiar. Aproveché para tener contactos gastronómicos con antiguos afectos y realizar algunas actividades. A algunos les comenté que estaba agotado del día a día en Venezuela y que estaba viendo como tomarme un trimestre sabático para despejarme y recargar fuerzas.
Hacia finales de septiembre volví a Chile. Mi comentario había dado frutos y los directores del Centro de Innovación Gastronómica de la Universidad Tecnológica de Chile Inacap me invitaron a realizar un material educativo por tres meses.
Dejé mi país por tres meses.
En diciembre 2017 entregué el trabajo por el que me habían contratado y recibí una oferta para ser subdirector del área de educación continua del centro. De aceptar yo, implicaba algo que no me había planteado – o, mejor dicho: evitaba plantearme- y era emigrar.
Y emigré.
Este 2018 ha sido un carrusel emocional. Uno que no tenía planificado – yo, que todo lo mido- a estas alturas de mi vida, y mucho menos justo cuando tenía una vida en Margarita que se acercaba mucho a los sueños. Pero Venezuela está ruda y son decisiones tan personales que no voy a explayarme en que me llevó a tomarlas.
Pasé por todas las fases. Me sentí traidor a Venezuela después de luchar tantas peleas, sentí que uno tiene derecho a ser feliz porque nadie puede recuperar el tiempo infeliz, me sentí cobarde viendo el coraje de otros, tuve momentos en el año de inmensa paz y otros de miedo frenético. Ha sido un año durísimo. Durísimo en lo complicado, y durísimo en lo bonito.
Pero si debo resumirlo, diré que estoy en una etapa en la que no espero nada de mañana porque todo puede cambiar en minutos. Planifiqué por décadas y todo estuvo acorde al plan, y este año completico no estaba en el guión.
Allí entra Sylvia. O, mejor, dicho, nosotros.
Tenemos un año solos. Cuando uno emigra conoce muchísimas personas que extienden la mano, pero el tiempo que pasas con tu pareja se multiplica varios órdenes de magnitud. Si antes de emigrar estabas x tiempo en la semana con tu pareja, al emigrar estás 2X tiempo y de paso ese x pequeño pasa a X grande porque ya no es “ve tú la TV que a mí no me provoca. Me quedo en la cama leyendo”, sino los dos apoltronados, con cobija encima y asustaditos viendo juntos el programa. Intuyo que la migración debe moler parejas o debe cementarlas. Sin términos medios.
Este año Sylvia y yo, después de casi dos décadas de matrimonio, nos casamos. Volvimos a los 17 después de vivir un siglo (obviamente parafraseando a la Violeta Parra).
Buscamos casa para alquilar después de casi un año viviendo en un micro apartamento que alquilamos amoblado, compramos 4 platos, nos alegramos armando un mueble tipo Ikea, comimos pasta con salsa, compramos línea blanca usada, compramos cama, estamos soñando con los emprendimientos que haremos, nos alegramos con tonterías que nos regalamos, no tenemos para comprar carro y nos compramos una Vespa.
Por las calles de Santiago usted verá a dos en una motoneta. Ambos pasaron los 50 años. Parecen dos carajitos. Son migrantes.
Feliz año queridos. Este es mi resumen. Nada espectacular. Pero es el mío.
Que 2019 sea lo que sueñan.

Comentarios

cruzvi morales ha dicho que…
Hermoso resumen Sumito. Real y sincero. Me siento retratada y a la vez llena de esperanzas. En nuestro caso vamos por la fase del apto pequeño y 2 hermosos hijos. Ya los conoces seguro no los recuerdas cuando fuimos a tu restaurante en Margarita. Esperamos con mucha fe en Dios seguir dando pasos firmes en esta nueva etapa. Sólo pido a Dios mucha salud para todos pues el resto lo logramos con dedicación y muuuchoooo trabajo. Feliz año para ti y tu hermosa familia. Besos y abrazos.
Victoria ha dicho que…
Sumito. Siempre un placer leerlo, escucharlo y aprender de Ud! Feliz 2019 a los dos en una Vespa. ❤️
Andres Vargas ha dicho que…
Querido Sumito,

Permíteme con mucho respeto lo de “querido”, te sigo hace muchísimos años en las redes y TV, tanto que uno se familiariza con tu imagen.

Yo fui migrante en Venezuela, de hecho, mis padres y un hermano aun viven en Pto Ordaz y como tú dices, tu tierra natal está dura tremendamente dura., Entonces, cómo no entender, cómo no comprender el carrusel de emociones y contradicciones a las cuales te refieres.

Año duro el 2018, durísimo, y en ese sentido quiero contarte que este año busqué tus fotos o tus posteo en más de una ocasión, me acercaban a mis viejos, a los sabores de la cocina de mi madre que, aunque chilena, ya tiene los aires del caribe en sus platos. Esas fotos me daban alegría y una cierta tranquilidad.

Quiero agradecerte por eso, por tu aire constructivo y tu positivismo.

Saludos a los carajitos de 50 que van Vespa, que Chile sea para uds. todo lo que sueñan, tengan un tremendo y muy feliz 2019

Andrés.
Narlibeth washington ha dicho que…
Porque tu palabras siempre tienen ese don reconfortante cada vez que uno las lee. Feliz año nuevo y que siempre tengas unas letras para regalarnos
Gaby ha dicho que…
Les envío un gran abrazo!

Te admiro por el profesional que eres y más ahora. Los admiro porque se que no es fácil migrar...
Sean bienvenidos siempre!
Amparo ha dicho que…
Adorable!
La mamá de Gustavo Gómez . Cocinero - CEGA
Emigrada como tú desde hace 9 años.
Emigrar es duro aún en las mejores.condiciones .
Se extrañan tantas cosas!incluso las que ya no existen
Te envío un solo abrazo que les alcance a los dos.
Viva Venezuela Libre !
Viva el ají dulce!
Bendiciones!

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