332 EMPEZANDO POR LA CANTINA ESCOLAR

Un niño malnutrido será un adulto enfermo. Obesidad, anorexia, bulimia, diabetes y un larguísimo etcétera, solo pueden prevenirse enseñando hábitos alimenticios correctos a temprana edad, y solo existen dos lugares en donde podemos enseñarle a comer bien a esos niños: la casa y la escuela. Particularmente en el caso de la escuela, hablamos de 14 años de vida en donde la cantina ha sido el gran entrenador de hábitos. Un colegio tiene la obligación de educar (aunque suene obvio) y la educación nutricional es parte de esas obligaciones, por lo que, cuando la cantina pasa a ser un aula más, dedicada a educar en nutrición, los cambios que pueden lograrse son tremendos.

Recientemente entrevisté a la nutricionista Rosa Benitez (@rosabenitezr en la red social Twitter) para mi programa de radio Diario de un Chef (http://bit.ly/17CrfHt), quien actualmente asesora 8 cantinas escolares de la ciudad de Caracas, y el enfoque educacional que explicó nos pareció muy interesante por su pragmatismo. Mas que buscar el clásico acercamiento punitivo-flagelante, apela a la educación de los padres y a entender los ritmos de los chicos. Lo que continúa es un resumen de los cinco puntos s resaltantes de esa entrevista.

Los dos día de parada: Han implementado que dos días a la semana no haya nada frito. Obviamente algunos niños lo resienten al principio añorando las frituras a las que se ha acostumbrado por rutina, pero igual terminan desayunando y además saben que es temporal. Comienza así un proceso de educación que no habían tenido hasta entonces y que será fundamental en su adultez. Lo más interesante es que con el día de parada se ha entrenado a las cantinas a tener variedad y esta variedad de platos se amplía también a otros días que ya no son de parada, una vez que el dueño de la cantina escolar entiende que esa variedad es posible de implementar.

La variedad es el secreto: Pasar de dos platos (que generalmente son frituras) a ofrecerle al niño unos diez, ha sido una de las medidas más interesantes del equipo de Rosa BenitezInicialmente se pensó como medida para ampliarle la oferta a aquellos niños que ya poseerefuerzos educativos en el hogar, pero la primera gran sorpresa fue descubrir que si se colocaba una oferta de frutas ¡estas se acababan! De repente, junto a los niños comiendo tequeñón, habían otros tantos con un cambur en la mano.

El trauma muchas veces es de los padres: Cuando en una cantina un niño pide una bebida industrial altamente cargada en azúcar y se le dice que lo que hay es un jugo de mango, es asombroso ver la facilidad con que dicen “A bueno. Entonces dame eso”. Sin trauma, sin lloriqueo. Más bien, a esas escuelas han comenzado a aparecer padres asombrados porque se enteran que sus hijos se sienten bien comiendo alimentos que nunca intentaron darles en casa. Llegados a este punto es importante acotar que no hablamos de obesidad sino de malnutrición. La influencia de la casa es tal, que la nutricionista entrevistada nos contó que ya ha conocido niñas a nivel de preescolar que dicen que no comen carbohidratos porque estos engordan.

La lonchera: Muchos padres se acercan al grupo de Rosa pidiendo que evalúen a sus hijos, angustiados por el sobrepeso que presentan. Una vez evaluadas sus loncheras llegan a la rápida conclusión que en muchos casos quienes necesitan ser evaluados son los padres. El primer consejo que le dan a un padre es “mantengan la calma”. Revertir hábitos alimenticios dañinos no es algo que se logra de la noche a la mañana. Un niño solo comerá un alimento si no lo ve raro, y para que lo vea normal debe estar familiarizado con él. Debe ser algo que ve con frecuencia en la nevera, en la cesta de la mesa. No podemos pedirle a un niño que coma frutas y verduras, si este ve que nuestro pasillo favorito en el supermercado es el de harinas y empaquetados. De nada sirve agregar nuevos alimentos (frutas por ejemplo) en la lonchera si estos no se hacen cotidianos en el hogar. Para apoyar en esta tarea de educación en las casas ha llegado al rescate lo que probablemente sea una de las obras gastronómicas mas importantes de los últimos años: el libro Mi Lonchera escrito por Armando Scannone. Recomendamos ampliamente su adquisición, no solo por su valor de enseñanza nutricional, sino por el hecho de que es una enseñanza desde nuestras raíces y desde nuestra propia memoria gustativa.

Conferencias para padres: Si logramos que en una familia haya una persona que esté consciente y tenga las herramientas para aplicar estrategias, se tocará también a su pareja y a sus hijos e inclusive a los compañeros de clase del niño. Una lonchera bien diseñada será vista y pasará a ser modelo mas temprano que tarde.

No es un proceso rápido, pero en una escuela tenemos 14 años para lograrlo. Y cuando se trata de amar a nuestros hijos, nunca es tarde.

Comentarios

Julia Téllez ha dicho que…
Muy bueno el articulo,tengo un niño de 7años y se que toda enseñanza comienza por casa,padres que le dicen a sus hijos coman vegetalea y elloa no lo hacen.Ojala esta estrategia se difunda por otras escuelas.
Soy Consultora en Lactancia Materna y por experiencia se que la malnutricion comiemza con las lechea artificiales y el no amamantar a los niños.

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