331 (64 POR CIENTO)

Le tengo miedo tanto a los severos como a quienes están paralizados buscando la perfección. Los primeros, con su dedo acusador y sus castigos, suelen quedar como locos o tiranos y rara vez logran conversos. A los segundos es común oírlos en una letanía perenne de queja porque jamás lograron satisfacer los deseos de vida, y pasan esa misma vida acusando a la mala suerte de estar en el lugar y el momento equivocados. Prefiero a la mayoría silenciosa que intenta. La que suma desde sus porcentajes parciales. La que quizás no logra 100% de éxito, pero que con su 64% hace más que los pocos que afirman estar haciéndolo todo o los pocos que no hacen nada.

Por ejemplo, para los especialistas en el área está claro que el aumento de consumo de carne está generando distorsiones importantes en la salud, aumento de pobreza y dilapidación de recursos naturales. Ante esas voces de alarma queda claro que es importante reducir el consumo mundial. Pero flaco favor le hacen a la causa, los fanáticos histerizados que semi desnudos salen a la calle pintarrajeados de rojo, acusando a los transeúntes de asesinos y comedores de cadáveres. Por cada converso que logran a su causa ahuyentan a mil. En el otro extremo de la cuerda están los que no desean dejar el placer de un cochinito frito de desayuno dominguero y por lo tanto se niegan a ser vegetarianos. Pero basta que simplemente muchos decidamos comer menos carne, nos enamoremos de uno que otro vegetal, al menos lo pensemos; para que con nuestra decisión a medias tintas hagamos un bien enorme. Puesto en números en bruto, prefiero mil personas que deciden comer 200 gramos menos de carne a la semana, que 50 que hayan dejado de comerla.

Con el reciclaje no es distinto. A la hora de preguntar, probablemente todos quisiéramos contaminar menos. Reciclar. Ser más ecológicos. Usar menos el carro. Pero una vez que nos enfrentamos a lo infinita que es la empresa, prácticamente ninguno lo hacemos. Vivir sin carro es imposible y no hay gobierno que nos recoja los vidrios así los clasifiquemos. Ante esa inmensidad tiramos la toalla. Pero a veces, aparecen los que están dispuestos a dar el 64 por ciento. Esos que hacen un compost doméstico en casa, que van al supermercado con una bolsa de tela, que deciden caminar dos cuadras en lugar de usar el carro, que cierran el chorro del agua al afeitarse. Esos que con su ejemplo van contagiando y construyendo un mundo mejor, más justo, más lógico. No se trata de andarpor la vida sintiéndote superior a quienes de vez en cuando prenden el aire acondicionado. Tampoco se trata de tirar la toalla porque es imposible. Quien lo intenta, quien lo hace medias, tarde o temprano descubre que era posible y va a por más.

La vida está llena de estos matices. Llena de un blanco, un negro y cientos de coloridos y útiles grises. El investigador gastronómico que sabe escribir muy bien se burla del que no sabe escribir académicamente. El que cree que no sabe escribir no se atreve a plasmar las ideas que se le cruzan por la cabeza, pero pasa horas incontables recreando en su imaginación lo que le gustaría decir ¡Pero que bonito sería que todo el que tuviese que decir algo lo hiciera así fuese a medias! Por no sentir que dejamos de hacer cosas, porque todo suma a la hora de construir la historia, porque muchos de los que se atrevan descubrirán vocación y hasta se formarán para perfeccionarla, porque son preferibles dos cuartillas que ameritan corrección a dos cuartillas en blanco.

Obviamente el mundo está lleno de actitudes ideales, pero estas están allí para mostrarnos la altura máxima de la vara. Por ejemplo, cuando todos los especialistas dicen que un bebé debería ser alimentado exclusivamente con leche materna los primeros seis meses, están hablando de lo ideal pero no necesariamente de lo posible. Flaco favor hace el legislador punitivo y no concientizador. Flaco favor hace quien considera que las incomodidades son tantas que mejor no hacerlo del todo. En la guerra de los fanáticos y los acobardados, de los blancos y de los negros, de los extremos de la acción y la inacción, casi siempre perdemos todos.

“La idea no es llorar por lo que no podamos hacer, sino disfrutar lo que estamos haciendo” me dijo una vez Raúl Estévez… mi Papá. Probablemente desde entonces he sido el ser más feliz de la vida con mi bicicleta ¡Zuas! me pasan raudos los que tienen las condiciones para competir, y yo, con mi 64 por ciento de capacidad, tardo un poco más en llegar a la meta con mi sonrisa y mi jadeo ¡Allá los que se molestan porque no entreno lo suficiente y cómo debería ser! ¡Allá los que nunca han tomado una bicicleta por no tener “suficiente” tiempo o condiciones.

¿Ha soñado con iniciar algo? ¿Hace tiempo desea de dejar de hacer algo?, pues el tiempo de iniciarlo a medias es ya. Que ese a medias es un montón.

 

Comentarios

Beatriz Grau ha dicho que…
Excelente articulo Sumito. Yo tambien soy de ese 64%.
Wilmer Solorzano ha dicho que…
Saludos amigo realmente un excelente articulo lo felicito por estar siempre al pendiente de todos esos pequenos detalles. Chef wilmer solorzano
Karen´s blog ha dicho que…
Caren M dijo...
Muy cierto lo que ha escrito sólo que en mi pensar corregiria dos puntos: 1- Creo que somos más del 64% solo que los otros hacen más ruido y parecen ser mas cantidad.
2- Los extremos blanco y negro son escasos en la naturaleza todo se mueve en dentro de una gama de tonalidades grises y no "colorida"
pero indudablemente es un texto cargado de mucha verdad, Muchas gracias por escribirlo.

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