LEYENDA

Viajando entre manglares y cayendo de bruces en la misma mar, una leyenda recorre los caminos de una isla mujer, al igual que el agua que la rodea. La han llamado Paraguachoa, o “agua de muchos peces”, si es posible aventurar una traducción.

Ese territorio mítico tiene un lugar, cuentan, en donde cada mañana los pocos privilegiados que conocen el secreto, se reúnen para escoger entre una media centena de peces diferentes ¡Imaginamos que semejante historia sólo cabe en los espejismos febriles de fabuladores! Uno de esos pescados es nombrado Malacho y hay quienes afirman haber visto como lo golpean sin piedad, para luego extraer con cuchara sus carnes y hacer croquetas con ella. Otros dicen haberse topado con un pescado con dientes de conejo cuya carne parece pollo, creen haberlo oído llamar Mondeque. Es difícil saber donde termina el delirio y donde comienza la realidad porque inclusive se habla de la existencia de cestas con un pescado que posee una espina venenosa, llamado sapo y que se vende aun palpitante. Los nativos hacen sopas con él.

La riqueza de este “Dorado” de la mar es tal, que existe un gigante de escamas tan grandes como el dedo pulgar de un niño llamado Sábalo, un tiburón enano que perdió al marido porque le dicen Viuda y las anchoas llamadas Anchovetas pesan hasta dos kilos. Cuatro de estos pescados aparentemente son ideales para freír. Uno de ellos posee el color del onoto y por ello es llamado Achote, otro hay quienes juran es igual a una serpiente (llamado Tajalí), otro es tan sabroso que dos veces le dicen Coro y el otro brilla tanto que se ha ganado el nombre de Lamparosa. Como en toda Isla de fantasía, los animales parecieran mezclarse; existe un pescado con bigotes de gato llamado Cuinche cuyos huevos son del tamaño de metras, pescados cuya carne es roja como la de la res (uno llamado Carrachano y el otro Jurel) y otros con alas llamados Rayas.

Es un mundo de colores el de esta isla en donde unos son llamados Dorados, otro Pez Negro y a uno le dicen Cabaña Blanca. Nombres, muchos nombres, llegan de boca de viajeros que aseguran conocer la ubicación esquiva; nombres como: Jaiba, Arrechón, Vaquita, Cuna, Palometa, Madreperla, Patadecabra, Chucho. Nombres que se confunden con otros conocidos como Atún, Pargo, Carite, Sierra, Picua, Róbalo o Guacuco.

Quizás estos últimos sean los que de verdad han visto los aventureros, haciendo que su nostálgica imaginación endulce los relatos de viaje con seres imaginarios, hasta convertir en leyenda sus historias … ¡Demasiado hermoso para ser verdad!
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Agradezco infinitamente a Nelson González, un caraqueño “navegao”, por haberme guiado a través de los vericuetos del Mercado Los Cocos de Porlamar en la Isla de Margarita y explicarme como cocinar cada uno de los pescados que vi en una mañana cualquiera. Las fotos que tomé de cada uno de los seres nombrados están en la página web http://sumitoestevez.blogspot.com




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