jueves, enero 31, 2008

UN SUEÑO MACERADO POR AÑOS







¡Las manos de los cocineros no aguantan mucho tiempo sin servirle comida al público! ¡Sumito Estévez y Héctor Romero abren el COMEDOR DEL ICC!

“Todo lo que cocinamos nace desde las entrañas de nuestros antojos, desde la alacena de productos inéditos, de mercados visitados, de sobrantes de neveras. Es la cocina que ustedes y yo hemos hechos en nuestras casa cuando queremos consentirnos”. Héctor Romero.

“Queremos un comedor así, que sea nuestra casa abierta al público. Queremos que sea un sitio que consienta mucho. Que cuando alguien no traiga su vino, nosotros le demos uno de los nuestros y le digamos "cuando quieras me lo devuelves" ... un sitio en donde el servicio sea grato pero con todos los "errores" que no se perdonan en un restaurante tradicional, como por ejemplo una botella abierta en el medio de la mesa para que se sirvan ustedes mismos. De hecho nuestro sueño es que sea el lugar a donde le encantaría ir a los cocineros”. Sumito Estévez.

CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL COMEDOR

RESERVACIONES: reservacionescomedor@gmail.com o llamando a Katty López al 0212-9922429

DIRECCIÓN: Chuao. La dirección se enviará una vez confirmada la reservación.

Abrimos únicamente los días Jueves y Viernes de cada semana, exclusivamente para la cena.

Cada fin de semana habrá un menú con dos opciones para escoger; aunque eso variará muchísimo porque habrá días en donde cocinarán amigos, días de barra de Pintxo, días de Buffet ... en fin en lo que andemos.

Cobraremos un fijo por persona de 92,65 Bs. F (incluyendo IVA). NO TENEMOS PUNTO DE VENTA. ASÍ QUE EL PAGO ES EN CHEQUE O EN EFECTIVO.

No tenemos (ni tendremos) permiso de licores; así que cada quien debe traer lo que desee beber. No cobraremos descorche para vino pero si para Whisky.

Habrá opciones de té aromático, refrescos y café.

No cobraremos 10 % de servicio porque lo haremos directamente nosotros, aunque sugeriremos una propina para el par de muchachos del ICC que estén ayudando.

No habrá parquero pero si un señor afuera pendiente de los carros

Abriremos a las 7:30 pm. al cierre, pero el último cliente lo aceptaremos a las 10:30 pm.

El cupo máximo es de 36 personas por noche.

Si usted posee un grupo grande y desea que abramos para usted un día diferente a Jueves o Viernes ¡contáctenos en:! reservacionescomedor@gmail.com

ELOGIO DEL TACTO-GUSTO

Tratar de generar un concepto claro de lo que llamamos sabor, es labor particularmente engorrosa dadas las múltiples visiones que pueden establecerse del tema. Un fisiólogo seguramente dilucidará la duda hablando de receptores químicos, emparentados con otro sentido básico como es el olfato; nuestras maestras posiblemente simplificarán el tema hablando de 4 sensaciones primarias (dulce, amargo, salado y ácido); un conocedor de la vanguardia teórica nos asombrará con el quinto sabor conocido como umami y los sociólogos sonreirán, porque hace rato que tienen claro que no pueden razonarse fórmulas rígidas para describir, lo que para ellos, es a todas luces un hecho asociado a los vaivenes de la estética, la misma que determina lo que para cada pueblo se considera de buen o de mal gusto. Indudablemente un tema complejo que hay que observar desde todos los ángulos anteriores y en donde, dependiendo de las sensibilidades preferentes del observador, prevalecen aspectos que definen al sabor.

Un aspecto en el que podríamos ensayar unanimidad de criterio, se da si entendemos que el sabor no es más que la interpretación que un colectivo hace de la excitación química del sentido del gusto, asociando un nombre (asado negro) y un criterio subjetivo (sabroso) a lo que entra en la boca. Bastaría con darle manzanas a un niño, decirle que tenga cuidado con ellas porque son venenosas y explicarle que se llaman cambur, para que al probar una manzana diga “este cambur es peligroso”. Ese niño puede reconocer un hecho químico (la señal eléctrica que mandan los receptores), logra diferenciarlo de otros (por eso lo llama cambur) e inserta la sensación en su concepción socio-cultural (es peligroso).

Los últimos años han sido testigos de una explosión en el estudio teórico del sentido del gusto y de su esquivo hermano el sabor. Tratamos de entender sus implicaciones químicas (obtención de sabores artificiales o de sensaciones adictivas), antropológicas (el hombre marca territorio con su manera de comer) y hasta políticas, representadas en discusiones acerca de globalización y pérdida patrimonial. Basarse en los viejos modelos para explicar el gusto resulta insuficiente en un momento histórico en que se han descubierto receptores químicos repartidos en lengua, cielo de la boca y hasta labios, específicos para sabores (las algas y el regaliz entran en este conjunto), cuando es motivo de discusión la influencia del picante (unas lentejas con picante saben diferente) y del entumecimiento (por ejemplo al comer pimienta de Sichuan) o cuando términos como sabor metálico, astringencia o untuosidad, sin lugar a dudas intervienen de manera notable en nuestra particular visión del sabor.

Cada persona posee favoritismos. Puestos a escoger, unos prefieren la comida dulce y otros la agrio-picante. Habrá quienes den preferencia a los sabores aromáticos con retronasalidad (jengibre o mostaza por ejemplo) o quienes deliren con la sensación astringente de los taninos de las uvas, del té o de un cambur pintón. Inclusive existen personas que entienden al sabor como una sensación que debe evolucionar (aftertaste en inglés) y van tras la búsqueda de los sabores que aparecen luego de haber tragado la comida

Ya en el plano personal, mis preferencias siempre han estado en el campo del tacto. El tacto asociado al gusto es causante de buena parte de lo que llamamos de manera esquiva, sabor. Hablar de tacto es hablar de temperatura (no es igual una sopa fría de tomate que una caliente), de frescura (la sensación que produce el mentol), de anestesia (un buen ejemplo se da con el estragón fresco o mordiendo malagueta), de untuosidad (sabe diferente un agua seca que una untuosa) y de peso, ya que no sabe igual un tartar de pescado en donde la carne se cortó en cubos muy pequeños a uno hecho con la carne molida, aunque ambos posean la misma proporción de ingredientes.

El tacto asociado al gusto embriaga. La tortilla de papa es sabrosa en la medida que el popular tubérculo se haya cortado con un tamaño específico y así como para unos el valor del caviar está íntimamente ligado a su escasez, para muchos la seducción viene escondida en el reventar de la tensa capa del huevo hueco de esturión. El placer que genera un sabor puede provenir de muchas partes: comer queso crineja puede ser sabor en conjunto para unos, preferencia por la sal para otros, recuerdo olfativo de infancia o morboso placer de deshilachar para aquellos que consideran al tacto un protagonista.
Crujiente, cremoso, grasoso, pesado, gelatinoso, espeso, duro; son adjetivos que se suman a los expuestos en el párrafo anterior, resumiendo el poder del tacto asociado al gusto. Todos los platos que culturalmente nos definen y que aprendemos a comer, poseen uno de estos valores asociados. No hay poder sobre la tierra que convenza a un venezolano amante de su arepa salada de maíz de capa crujiente luego de ser pasada por leña, para que acepte como buena la popular arepa seca de maíz pilado (y prácticamente carente de sal) que acompaña cada condumio en Colombia … tacto nuevamente.

Comentaba recientemente la pastelera Florencia Rondón, que posiblemente la virulencia que muestran quienes atacan el movimiento de cocina bautizado como cocina molecular, tenga su origen en el hecho de que quienes son adversos a este tipo de cocina pertenecen al grupo de los que consideran al tacto como fundamental. Un muy vanguardista “aire de zanahoria y cardamomo”, puede terminar por ser un hecho sublime para quien entiende al sabor desde la base del olfato o puede ser un adefesio digno de burla para quien la zanahoria no es tal si no cruje cuando se cocina al dente. Interesente perspectiva que logra darle la razón tanto a detractores como amantes.

jueves, enero 24, 2008

¿CÓMO SE ESCRIBE UNA RECETA?

En tiempos de Internet, prolifera la posibilidad de mostrar nuestras ideas de manera prácticamente inmediata para que otros las lean, gracias a herramientas como los diarios personales (más conocidos como Blogs) o a enciclopedias de código abierto en donde el lector puede editar (Wikipedia es un buen ejemplo de ello). Sin embargo, resulta irónico ver que estamos ante la presencia de una pérdida muy importante de memoria de nuestras recetas por falta de documentación ordenada, tanto de nuestro acervo histórico como de las creaciones surgidas de los fogones de las nuevas generaciones de cocineros latinoamericanos.

El problema de publicar en Internet posee varias aristas: la gente publica sus creaciones a cuenta gotas, muchas veces de manera tremendamente incompleta limitándose a decir que el plato quedó muy bueno y mostrando una foto. Esta red informática con su dinámica ha hecho que la gente escriba cada vez menos palabras y además como todo, está llena de sus chapuceros, con la diferencia de que las nuevas generaciones consideran TODO lo allí escrito como verdad absoluta. En lo que a cocina se refiere ¡pareciera que somos testigos de un enorme compendio de escritos de solapas de libros en los que no aparecen por ningún lado las páginas interiores! Es usual oír predicciones hechas por futurólogos que vaticinan la muerte del libro.

En el caso de los libros de cocina no lo veo tan claro. El compendio de recetas de un mismo autor, por vasto que sea, siempre posee una coherencia palpable. Puede ser étnica, evocadora, de rescate, filosófica, médica, como muestra de nuevas técnicas, estacional … Cuando nos adentramos en un libro para obtener ideas para cocinar, solemos usar el mismo esquema mental ya que tendemos a decidir primero si queremos cocinar chino, cocinar ligero o tradicional; para luego pasear nuestras manos por el papel. No puedo imaginarme la referencia de una receta sin sentir el libro abierto a un lado y sin el cuidado de no mancharlo. Lo importante es entender que es inusual decidir cocinar para amigos planteándonos de antemano el nombre de un plato específico (en esos casos Internet es ideal). Por el momento, la realidad virtual no es más que una enciclopedia alfabética (insisto, me refiero exclusivamente a cocina) y acudimos a ella en busca de información, pero rara vez en busca de ideas. El rey de las ideas sigue siendo el libro y esas ideas están plasmadas en un lenguaje llamado receta.

Hacer una receta, es decir, idearla o recopilarla, probarla, escribirla y publicarla; se hace mediante una técnica ya establecida (vuelta casi arte por Don Armando Scannone), veamos entonces los factores a tomar en cuenta a la hora de hacerlo, con la esperanza de ver pronto sus libros en los anaqueles.

Antes que nada busque un título para su receta que sea capaz de describirla bien. Evite nombres como Pollo Primavera y prefiera pollo relleno de vegetales, recuerde que a la hora de buscar ideas el primer aliado es el índice y esto facilita mucho las cosas. Una vez decidido el título ¡cocine! Lo fundamental en una receta es que funcione, por lo tanto es necesario alejarse lo más posible del “al ojo por ciento”, válido en nuestras casas pero prohibido en una publicación.

La única manera de transmitir especificidad en las cantidades es cocinando uno mismo el plato pero midiendo, pesando y anotando cada ingrediente. Supongamos que usted mide y agrega aceite a una olla para hacer un sofrito y una vez agregados los vegetales (obviamente también pesados) nota que hace falta más aceite ¡pues no agregue otro chorrito sino que mida las cucharadas adicionales necesarias y súmelas a las anteriores! Escriba inmediatamente el procedimiento para que no olvide pasos que para usted pueden resultar obvios, pero no necesariamente para un lector y evite terminología propia de una cocina profesional, es decir, escriba picadito en lugar de brunoise. Una vez terminado el plato, sírvalo en la vajilla tal cual lo haría para invitados y nuevamente huyéndole al ojo por ciento, decida objetivamente a cuantas personas puede servir con la cantidad preparada.

Ahora lo más importante: Liste los ingredientes exactamente en el mismo orden en que serán usados en el procedimiento, con las cantidades ya establecidas por usted y (muy importante) con la presentación de uso en la receta; siendo más específicos: Si el primer paso es sofreír cebolla en aceite, es incorrecto escribir cebolla y luego aceite en la parte de ingredientes, ya que lo correcto es escribir ¼ de taza + 1 cucharada de aceite de oliva (por ser el tipo y primero en usarse) y luego escribir 1 cebolla mediana (120 grs. aprox.), cortada muy fino.

Una vez que la receta que escribió tenga un título descriptivo, especifique para cuantas personas alcanza, siga con el listado de ingredientes (como se describió anteriormente) y un procedimiento escrito en lenguaje llano; ya tendremos una receta bastante cercana a lo ideal… pero mejorable con un último paso.

Así como los escritores suelen entregar sus manuscritos a correctores de estilo, una medida inteligente es entregarle nuestra receta a otra persona para que la cocine siguiendo al pie de la letra las instrucciones allí plasmadas. Eso permitirá afinar el procedimiento gracias a los “no entiendo” o a los problemas que le surjan a nuestro cocinero de prueba, para quien lo obvio no le ha resultado tal. Finalmente, trate de ser muy descriptivo especialmente en cuanto a los sentidos se refiere. Es preferible decir “hasta que esté marrón oscuro (25 minutos aprox.)”, “a decir hornee por 25 minutos a 200 ºC”, ya que así conjura errores surgidos debido a que no existen dos hornos que cocinen igual.

viernes, enero 18, 2008

COMIENZAN LOS CURSOS CORTOS DEL 2008

Queridos blogueros:

Quien va a dar este curso en mi escuela de cocina es una de las Chefs que más admiro, no sólo por su capacidad didáctica sino por lo espectacular de sus platos. Perder este curso es un pecado.


Sumito


Estimados Amig@s,


Acabando de llegar de vacaciones ya tenemos otras vacaciones encima y pensando en los Paseos de Carnaval, empezaremos con nuestro primer Taller de Cocina del año con el Curso "MENÚ PARA VIAJEROS", impartido por nuestra Directora y Chef de Cocina LISELOTTE SALINAS, recetas sencillas, frescas y variadas para llevar con facilidad.


RECUERDEN que los Talleres de Cocina, NO SON participativos.

Esperando verlos a todos

Saludos

Sylvia



CURSO TALLER DE COCINA "MENU PARA VIAJEROS"
FECHAS: SABADO 26 DE ENERO de 9:00 am a 1:00 pm

INVERSIÓN: Bs.F. 180,oo por persona (CIENTO OCHENTA Bs.F. 00/00)


LUGAR: INSTITUTO CULINARIO DE CARACAS


DIRECCION: Calle Choroní, Qta. La Guarimba, Chuao, siguiendo por la ppal de Chuao, en dirección a Caurimare, hasta el Cto Com Chuao, cruzar a la izquierda y de nuevo a la izquierda (como vuelta en U) Tlf 992 24 29


RESERVA DE CUPO: Escribir a SYLVIA SACCHETTONI


CUPO LIMITADO: Una vez recibido el deposito y asegurado el Cupo, se les enviarán las recetas por ésta via para que la impriman y lasllevan el dia del Curso con una libreta y lápiz para tomar notas


AFILIADOS A GAMA CLUB DE EXCELSIOR GAMA TIENEN UN 20% DE DESCUENTO
FECHA TOPE PARA RECONFIRMACION O DEPOSITO: JUEVES 24 DE ENERO

INCLUYE:
- Degustación de algunas de las recetas acompañado con Vino
- Certificado de Asistencia

TALLER DE COCINA

“Rico y práctico menú para viajeros”


CONCEPTO


Menú listo para llevar de viaje y armar cada plato
En un instante

· Frittata de salmón ahumado, aceitunas negras y queso gruyére

· Mezclum de habas, alubias y lentejas del nilo, hierbas frescas, fideos y vinagreta de tahine

· Sándwich de trucha ahumada, mostaza picante y aguacate

· Ballotines de berenjena, calabacín y pescado ahumado, rellenos de ricotta y frutos secos

· Cous cous, auyamas glaseadas, almendras y pollo al curry

· Ensalada de Arroz salvaje y blanco, tomates cherry y salmón ahumado.

· Mixtura de Lechuga y Pastina con Bocconcini , Albahaca y Tomate


---------------------------------------------------------

Sylvia Sacchettoni de Estévez
TALLERES DE COCINA ICC
INSTITUTO CULINARIO DE CARACAS EXPRESS C.A.
Catering y Eventos Corporativos ICC
ICC: 0212-992.24.29
Cel: 0412-303 4400
talleresdecocina@gmail.com

OCHO REGLAS (Parte 2)

V

Él se pasea por la sección de comida para perros con mirada escrutadora y una calculadora en la mano. Luego de pasar un rato comparando precios y calidades, se decide por una bolsa algo costosa. A su tradicional cautela ahorrativa, le ha ganado la necesidad de asegurarle a Canela la comida que posea el balance veterinariamente recomendado de nutrientes para un can de su tamaño y pedigrí. Una vez que llega a casa anuncia a viva voz el hallazgo pretendiendo que Canela le entienda y completa el festín con un par de cucharadas de aceite de oliva sobre la monótona comida perruna, para asegurarle un pelo brillante. Con satisfacción observa por varios minutos como el animal aprueba goloso el cambio. Él ama a Canela. Él cuida a Canela. Una vez alimentado el perro, oye el televisor. Su hijo de doce años está viéndolo ¿hiciste la tarea mi amor? Si papi ¿Comiste? Si papi. Un beso en la frente del chico cierra la escena.

Somos la generación que cuida más lo que comen nuestros perros que lo comen nuestros hijos. Son los hijos a los que todas las mañanas les mandamos lo mismo en la lonchera. Los hijos que llegan a casa a las 3 de la tarde y ningún adulto supervisa el asalto que hacen a la alacena y a la nevera. Los hijos que comen en familia sólo una vez a la semana. Los hijos que premiamos con comida rápida para justificar nuestra falta de imaginación a la hora de idear un plan de salida con ellos. Los hijos a los que les cocinamos un menú diferente porqué son maniáticos y así por lo menos comen algo. Son los hijos del descuido.

¿No le gustan los vegetales? ¡Lícuelos y agréguelos a la carne molida! ¿Les aburre cenar con usted? ¡Juegue con ellos al terminar! … por favor, trabaje por ellos; lo merecen tanto como Canela.

VI
Ya hablamos el domingo pasado de la necesidad de romper con la monotonía gastronómica, como herramienta para garantizar el consumo semanal de todos los grupos alimenticios fundamentales para la vida. Planteamos hacerlo de manera consciente, planificando las comidas de mañana en función de las de hoy. No es la única herramienta poderosa para lograrlo: ¡recuerde la seducción!

No vuelva a comer solo. Asegúrese un ser apreciado a su lado en esos momentos ¿Come a solas su vianda en la oficina? … invite a un compañero ¿Pica la cena mientras ve televisión? … invite a su compañera a comer en la cama con usted, ¿desayuna un cachito en la panadería? … compre dos y convide a un amigo en el trabajo ¿Vive solo pero una señora le hace la comida? … coma con ella.

Un ejercicio realmente sencillo de implementar pero muy poderoso en sus consecuencias ya que lo encaminara en una ruta en donde es difícil ser monótono. De repente se encontrará compartiendo las viandas de otros, inventando algo nuevo para no repetir, comprando lo que a ella le gusta.

VII
Cuando una persona cena antipastos italianos, come una pasta napolitana, o se da un festín libanés de cremas, panes y tabule; hace una locura a los ojos de muchos: ¡Es vegetariana!
Un buen potaje de lentejas es vegetariano. Una sensual alcachofa con velas y vino, es vegetariana. Una tortilla de papas obviamente es vegetariana. Una fondue de atractivo queso derretido con los hijos, es vegetariano. Una ensalada César con crujientes de casabe empapados en queso parmesano rallado, es vegetariana. Nos han hecho creer que comer vegetariano es sinónimo de un mundo triste y desabrido representado en unos brócolis hervidos. Nos han dicho que vegetarianas son las vacas.

Ya que comemos, como he visto a lo largo de estos dos artículos, sumidos en la vorágine de los excesos de la modernidad; no nos vendría nada mal retomar la anónima máxima de comenzar el día como un rey y culminarlo cenando como un mendigo. Cenar vegetariano es fácil, atractivo y sobre todo… divertido.

VIII
Hay una cruel caricatura de Mafalda (personaje creado por Quino) en donde la mamá momentáneamente se burla de una maestra que creyó que ella iba a ser una buena pianista. Pasado un rato se da cuenta que en realidad la rutina y la vida la despojaron de su sueño de ser música, y derrotada nos mira en el último cuadro dibujado. Así somos con el deporte.
“Aquí donde me ves, hace unos años yo nadaba 20 piscinas”, “Aquí donde me ves, la gente se quedaba loca cuando me veía en la bicicleta”. Frases que no se alejan en nada a las de la mamá de la mítica sopofóbica argentina.

En un mundo urbano que se empecina en quitarnos las famosas ocho horas de ocio que nuestras maestras de primaria aseveraban como dogma de fe; quizás una caminata de una hora, una visita al gimnasio o un reencuentro con aquella vieja piscina, termine por ser un primer paso en una lucha personal por recuperar tiempos perdidos de ocio y soledad. La pertinencia de hacer algún tipo de ejercicio, en simultaneidad con hábitos alimenticios correctos, es materia que con seguridad usted y yo, querido lector, sabemos y entendemos con creces. Es cuestión de revelarse, de romper el vicioso círculo, de pensar en nosotros y no en el azar por un ratito.

Conferenciando por el mundo

El tercero de derecha a izquierda en la segunda columna de la derecha soy yo :-) (Hacer click en la imagen para verla grande). Si entran a la página de HiCue Speakers pueden verme en la sección Creatividad & Innovación de los Conferencistas más solicitados.

lunes, enero 14, 2008

¡UN REGALO EXTRAORDINARIO!




El Arquitecto José Manuel Rodríguez, Presidente del Instituto de Patrimonio Cultural de Venezuela mandó hoy a mi escuela de cocina un regalo extraordinario: Cada uno de los libros del catálogo de patrimonio cultural venezolano ... me refiero a un libro por cada Municipio de cada estado del País.

Jamás pensé que estuviese tan ordenada esta información y de manera tan bonita. En mis manos tengo el del Municipio del Hatillo por ser mi Municipio y al igual que todos está dividido en: Los objetos (por ejemplo el origen de los antiguos faroles), lo construido (incluyendo locales comerciales emblemáticos), La creación individual (así me enteré que mis admirados Cecilia Todd, Soledad Bravo y Rafael Cadenas viven en el Municipio), La tradición oral (con un muy completo levantamiento de platos originarios o que se hacen en la zona) y las manifestaciones colectivas como por ejemplo las famosas misas de gallo.

Fue impresionante, apenas comencé a sacar y clasificar por estado los libros, tanto estudiantes como personal de la escuela se pusieron a leerlos ... ¡prueba de mercado contundente de su valía!

De más está decir que la Escuela está a la orden para quien quiera consultarlos.

sábado, enero 12, 2008

Anorexia

Me escribieron que es de mal gusto colocar un vídeo así. No se trata de buen o mal gusto y ni de andar por la vida con los ojos cerrados ante las tragedias. A este paso nos parecerán de mal gusto los mendigos porque son feos y sucios.

Me parece espantoso que en USA 80 % de las niñas de 13 años (yo tengo una de 12 y una de 14) estén haciendo dieta para parecerse a los iconos semi-anoréxicos de la moda.

Vean este COMERCIAL que salió en las televisoras de varias partes del mundo para que la gente entendiera la magnitud de lo que pasa por la cabeza de una persona con anorexia.

¡TENEMOS QUE COMENZAR A RECONCILIARNOS CON NUESTROS CUERPOS!

OCHO REGLAS (Parte 1 de 2)

Aunque suene a lugar común, Enero es mes para deslastrase un poco de los excesos gastronómicos de Navidad. El día de hoy Sábado 12 (con repetición mañana) mi programa de radio DIARIO DE UN CHEF que se transmite por Onda 107.9 A las 12:00 hora de Venezuela, estará dedicado al tema. Si usted no vive en Venezuela puede oírlo por Internet entrando a UNION RADIO y allí entrar en donde dice Audio-Onda.

I
Si comparamos a dos personas: una que posee un sueldo fijo y estable desde hace varios años (por ejemplo un cocinero de un restaurante), versus otra que obtiene sus ingresos de contrataciones temporales (por ejemplo un cocinero con su propia empresa de catering). Es fácil predecir que en el caso de que ambos se encuentren un billete de 100 Bs. F, el primero se dará un lujo (por ejemplo invitar a su esposa a cenar) ya que se ha acostumbrado a gastar en función de lo que gana regularmente, mientras que el segundo los guardará porque no tiene certeza de cual es el momento en que volverá a tener ingresos y en ese caso es mejor guardar “lo que caiga”. Igual actúa el metabolismo humano: aquella persona que desayuna con regularidad (el cocinero de restaurante) suele tomar lo que necesita y desechar lo que sobra, mientras que quien no desayuna (el del catering) ahorra “por si acaso” el cachito de media mañana ya que no sabe si vendrá más comida. Más perverso aún, cuando alguien se levanta (luego de horas sin comer), necesita calorías de inmediato. A falta de ellas, el cuerpo comienza a “quemar” aquello que es fácil de metabolizar en energía… lo más inmediato son los colágenos.

Por lo tanto dos consecuencias, de muchas, que tiene no desayunar, son quizás las menos deseadas: la gente envejece más rápido y engorda con más facilidad. Es sencillo, ¡desayune!

II
Una madre se levanta a las cinco de la mañana, luego de preparar la vianda de los muchachos y despedirlos, se dispone a desayunar. Son pocos los minutos que le quedan, la oficina espera. Con tan pocos minutos sólo queda la posibilidad de prepararse un bocado fácil, como por ejemplo arepa o sándwich. Por ociosidad anota cada mañana lo que desayuna y luego de seis meses descubre para su asombro (y tristeza) que siempre se pasea entre los mismos tres o cuatro platos mañaneros (casualmente todos carbohidratos). Los siglos conquistaron el placer de comer y la rutina nos devolvió a la prehistoria de la rutina gastronómica. Arepa hoy, arepa mañana… yo sólo como arepa. Basta con sentarse un momento a pensar cual fue la comida de hoy y sobre todo pensar que me gustaría comer mañana para no repetir, y de manera natural comenzamos a variar los grupos alimenticios. Sin notarlo, nos encontramos en la tarde entrando a la bodega camino a casa para comprar una fruta o cocinando una omelet en la noche para recalentarla en la mañana ¿Qué comió usted hoy?, ¿Qué comerá mañana?

III
A un ingeniero le piden que diseñe un carro para ser vendido a habitantes del polo norte. El carro es una maravilla pero él es despedido. Cometió el error de colocarle aire acondicionado, ¡millones de dólares perdidos en diseñar y agregar una parte que jamás será usada! Igual problema tendría Dios si nos hubiese vuelto hábiles para procesar grasas saturadas (generalmente las provenientes de grasas animales), ya que su consumo masivo apenas tiene doscientos años. Casi nadie las consumía de manera regular. Ni un hombre en sus primeros estadios de evolución se daba el lujo de cazar todos los días, ni un campesino de hoy mataría la única vaca que posee, o las gallinas que le dan huevo. Históricamente consumimos grasas (fundamentales para la vida) provenientes de granos (maíz), nueces (maní), semillas (ajonjolí) o frutos (aceituna) y en eso la evolución fue sabia en extremo: nos construyo una fábrica interna impecable para procesarlas. En dos palabras, cuando consumimos grasas de origen animal el cuerpo no sabe bien que hacer con ellas… ¡y de paso éstas son sólidas a la temperatura del cuerpo humano! Tomando en cuenta que una persona urbana comete la locura suicida de comer carne tres veces al día (recuerde que un cachito de jamón posee carne), una solución obvia es reducir la ingesta de grasas saturadas (¡el pescado es grasa no saturada!) y otra medida inteligente es comerlas siempre acompañadas de grasas no saturadas. Es sencillo, la próxima vez que se coma una milanesa con puré, recuerde que esa grasa de la carne de res espera ansiosa una ensaladita con aceite de oliva.

IV
¡Hija no coma arroz, mire que eso engorda! Ella la mira incrédula: su novio es chino, flaquito y come el arroz que fuñe. Los carbohidratos (azúcares, almidones y alcoholes) son esenciales para la vida, ya que hay funciones corporales que necesitan energía rápida por no poder darse el lujo de esperar por ella, por ejemplo el latido del corazón, como si podrían esperar otras (el crecimiento de las uñas). Son tan necesarias que de alguna manera somos adictos a esa energía y eso hace que nos abalancemos sobre ella cuando sobra, lo que ha hecho que hayamos pasado de consumir hace doscientos años medio kilo de azúcar por año a consumir hoy en día un kilo semanal. El arroz y el azúcar no engordan, lo que engorda es no parar de comerlos. Pensemos por ejemplo en un almuerzo típico: carne mechada con arroz, plátano, un trocito de pan con mantequilla y un vaso de gaseosa. ¡4 carbohidratos y dos grasas saturadas! … simplemente un suicidio. Está probado que quien acompaña simultáneamente carbohidratos con una fibra (vegetales, granos, afrechos, etc.) logra reducir considerablemente la subida de azúcar al metabolizarlos. El chino novio de nuestra amiga no engorda porque en lugar de acompañar el arroz con otro carbohidrato (plátano), lo hace con una fibra (arroz chino salteado con vegetales y soya). No se angustie, no es cuestión de dejar de comer nuestro plato de carne mechada ¡pero por favor no olvide unos granos, los vegetales y una ensalada!

…continua el próximo domingo.

martes, enero 01, 2008

Mi montaña




La vida y la profesión hizo que mis pasos caminen ciudades atestadas desde hace veinte años, pero mis primeros veintidós los pasé en la montaña de la que soy y quedé sembrado. A nosotros Mérida (la ciudad más cercana) nos parecía una metrópoli. La foto que ven está tomada desde la ventana de mi cuarto (uno que por cierto ayudé a construir en mi adolescencia) y por ser tomada con mi celular no le hace justicia a los increíbles colores que veo cada mañana al menos una vez al año.

Aquí sólo se respira cocina. En este momento (10 am) mis niños están afuera con mi Papá haciendo arepas directamente en leña y el despejado día está a 15 grados lo que es caluroso.

Anoche servimos de todo y por disciplina comencé a escribir las recetas ... les anexo dos de las que ya quedaron:

LENTEJAS PARA ESPERAR EL AÑO NUEVO DEL 2007

Para 15-20 personas

INGREDIENTES:

  • Una olla de barro curada luego de haber cocido en ella potajes por varios años.
  • ½ taza de buen aceite de oliva. Si no tiene, no lea las líneas que siguen.
  • 1 cebolla grande, finamente picada. Si es mediana no importa.
  • 10 dientes de ajo. Picarlos finamente sin que el señor de la casa le descubra.
  • 2 litros de agua, que aunque sea de chorro debe venir de un manantial natural… para comenzar.
  • 6 hojas de laurel si este huele mucho … unas 10 si ya está viejito.
  • 150 grs. de recorte de jamón Ibérico alimentado únicamente con bellota. Si no tiene haga que su hijo se lo traiga.
  • 1 Kg. de lentejas + ½ Kg. de una bolsa que tenga guardada por allí.
  • 2 ramas de tomillo fresco de 8 cm. cada una + 1 puñito de retoños de perejil liso. Dejarles la mitad de la tierrita de cuando se arrancaron y cortar las hierbas finamente justo en el momento de agregarlas a la olla.
  • Los huesos del pernil que acaba de hornear + 1 taza de salsa de ese mismo pernil. No caiga en la provocación del perro que quiere que le den esos huesos. ¡usted los necesita!
  • Sal. Déjese de vainas y échele.
  • ¼ de taza de aceite de oliva. Si señor, otra vez y guarde sal porque la va a volver a usar también.
  • No menos de 30 papitas criollas escogidas de la cesta de papitas criollas, asegurándose que la más grande no pase de 1 cm. de diámetro. Lavarlas bien.

PREPARACIÓN:

Lavar bien la olla de barro porque seamos sinceros: no es que se usa todos los días. Colocarla al fuego: usted sabrá que está caliente porque se secó. En ese momento agregar el aceite de oliva y tras él la cebolla y el ajo, aunque sin premura porque no es cuestión de ir apurado por la vida. Tomarse el tiempo de oír como suena el sofrito. Por cierto, revolver constantemente es una divertida manera de ver como cambian esos sonidos pero no pase más de cinco minutos en eso porque van a creer que está loco y por quemar la cebolla y el ajo después de tanto trabajo picándola.

Agregar el agua y engalanarla con el laurel y el jamón (cómase un pedacito que eso de quedar con ganas es malo). Huela los vapores de la olla y si sonríe es porque ya es momento de agregar las lentejas, el tomillo, el perejil, los huesos de pernil, la taza de salsa y un par de cucharadas rasas de sal. Tómese una cucharada de la sopa e imagínese como va a quedar cuando esté lista para servir. Cocine a fuego alto hasta que rompa a hervir y en ese momento baje el fuego para que el hervor no lo salpique y para que las lentejas se tomen su tiempo para ablandar. Si las hace muy rápido el agua le quedará como eso … como agua.

Como aburre eso de quedarse sin hacer nada, caliente una sartén y agregue el aceite de oliva que había guardado. Tire las papitas pero recuerde usted que las acaba de lavar así que les va a dar por escupir gotitas muy calientes de aceite ... parece que es algo de una vieja pelea entre el aceite y el agua, pero esos son chismes y hoy estamos cocinando, así que sigamos. Espolvoree con sal y dórelas bien. Apague el fuego y déjelas en la sartén. ¡Que hace, nadie le dijo que podía comerse una!

Nadie ha logrado resolver el misterio pero a veces se seca el agua de las lentejas cuando éstas todavía están muy duras. En ese caso agregue un vaso (o dos o tres) de agua no tratada de manantial. La cosa es que las debe cocer hasta que estén duritas y la proporción de líquido como de sopa espesa.

Apague el fuego pero recuerde que las ollas de barro son seres cálidos que no se enfrían fácilmente. Por eso es importante que las lentejas queden algo duritas: la olla las seguirá cocinando y de paso usted todavía tiene que bañarse y arreglarse así que es seguro que las va a recalentar.

Para este momento usted ha picado tanto que ya no es objetivo, así que pídale a otro miembro de la casa que le coloque la sal faltante a la sopa … si es que le falta.

Cuando lleguen los invitados, retire los huesos y déselos al perro que bastante esperó el pobre, recaliente la sopa y justo antes de servirla agregue las papitas criollas para que se calienten.

¡Feliz año!

PERNIL Y PALETA DE CERDO QUE SE COCINA LOS 30 DE DICIEMBRE

Para 20-30 personas

INGREDIENTES:

  • Una sartén para paella lo suficientemente grande como para que en ella quepan sin solaparse las dos patas del cerdo. Vaya buscando papel aluminio y rece para que la sartén le quepa en el horno.
  • La paleta y el pernil de un cerdo. Sin la piel pero con sus huesos donde deben estar. Guarde la piel con su capa de grasa que será una cobija más adelante.
  • 3 cebollas mediana cortadas en trozos. No se esmere mucho que los va a licuar. Debería poner unos diez dientes de ajo pero ésta vez se me olvidó y no hicieron mucha falta.
  • Un frasco de ciruelas pasas enteras, sin semilla. Eso será como unas dos tazas.
  • 2 vasos de jugo de naranja. Es muy importante que las naranjas sean dulces y que el jugo se acabe de exprimir. Cualquier cosa le dicen a Raúl y Zoila que les regalen de las de su árbol.
  • Un puñito cerrado de orégano fresco recién arrancado de la mata. Aproveche y llama a su hijo para que le huela la mano.
  • 2 cdas. rasas de sal + 1 cdita. de clavito de olor molido + 10 guayabitas enteras.
  • 1 Lts. de vino Sagrada Familia + ½ Lts. de Sangría Caroreña.
  • Una taza de almíbar de papelón mezclado con una cucharada de sal

PREPARACIÓN:

Acomodar las dos piernas en la paellera. Licuar bien la cebolla, ajo si le provoca, ciruela, jugo de naranja, orégano, sal, clavito de olor y guayabita. Esta pasta únala bien en una olla con el vino dulce y la sangría. Bañe con lentitud algo morbosa las dos piernas y tape con papel aluminio porque a las moscas les da por comenzar el festín sin invitación. A la hora voltee las piernas y báñelas con el líquido. Repita hasta las diez de la noche las veces que quiera.

A las diez de la noche cubra las piernas con la piel del cerdo cuidando que la grasa esté hacia abajo. Tape herméticamente con papel de aluminio y coloque en el horno a la temperatura más baja que pueda obtener sin que se le apague. Vaya a dormir que mañana es un día largo pero sería bueno que a eso de la medianoche le de por buscar agua en la cocina y de paso se asegura que el horno ni está apagado ni está muy caliente. Duerma feliz ¡toda su casa olerá a navidad por el resto de la noche!

Despierte sin apuro y las nueve de la mañana saque la paellera del horno. Con cuidado y sobre todo con ayuda pase todo el líquido de cocción a otra olla (¡recuerde que está muy caliente y que ahora son como tres litros!) y retire la cobija de tocino. Luego sobe las piernas (se lo ganaron) con la mezcla de papelón derretido y sal y hornéelas sin tapar en el horno que ahora deberá estar muy caliente. Dependiendo del horno, el proceso de dorar las piernas puede variar de quince minutos a media hora. Esté muy pendiente, la última vez me descuidé y casi se me queman. Ya doradas, saque la paellera del horno y deje que las piernas se enfríen ¡Tápelas porque se vale pellizcarlas sólo una vez!.

Con paciencia retire la grasa que flota sobre lo que pronto será la salsa, luego cocine este líquido con hervor tenue hasta que espese sin la ayuda de nada ni de nadie. Este proceso toma como dos horas y debe retirarse cada vez que la recuerde, la espuma y la grasa que se arremolina en la superficie. Cuando la salsa esté espesa agregue la sal que le haga falta (que será muy poca o nada) y pásela de una vez a la olla en la que la calentará y servirá en unas horas. Guarde una taza de esta salsa porque la necesitará mañana para hacer las lentejas.

Ya fríos pernil y paleta cótelos en lonjas y colóquelos en las bandejas de servir. Le recomiendo que sean de barro o al menos refractarias porque se calentarán antes de servir. No bote los huesos porque si no sus lentejas de mañana no quedarán como debe ser.

Para este momento seguramente usted no ha parado de meterse pedacitos de pernil y de paleta a la boca, ¡pues sí, tiene razón: la paleta es muchísimo más sabrosa!. No puedo decirle como servir el cerdo a la medianoche porque yo estaré comiendo.

5 … 4 … 3 … 2 … 1, ¡FELIZ AÑO!