BACHELET, LOS DERECHOS HUMANOS Y VENEZUELA



Desde el mismo inicio me ha parecido un error tremendo los ataques a Bachelet desde Venezuela por no pronunciarse y más cuando aun estaba una comisión en el país constatando y no había informe. Me parece un error porque hace que un organismos termine por decir "Mi madre allí nadie es racional".


Lo que coloco a continuación es la Declaración de la Alta Comisionada de la Naciones Unidas para los Derechos Humanos  de la ONU, Michelle Bachelet que pronunció hoy en Ginebra... pero luego de su discurso, coloco un escrito de Marcia Álvares que sería bueno leer para entender que la vida no es para ya y que todo tiene dos caras:


DISCURSO DE BACHELET

40º periodo de sesiones del Consejo de Derechos Humanos

20 de marzo de 2019

Señor Presidente,
Miembros del Consejo de Derechos Humanos,
Excelencias:

La Resolución 39/1 pidió un informe oral de actualización sobre la situación en la República Bolivariana de Venezuela. Estoy sumamente preocupada por la magnitud y la gravedad de la repercusión de la crisis actual sobre los derechos humanos, que constituye además un inquietante factor de desestabilización regional.

Un equipo técnico de mi Oficina se encuentra actualmente en el país. Considero que esta es una primera medida positiva y confío en que conducirá a un acceso continuo de la Oficina en el futuro. Es esencial que el equipo tenga acceso total e irrestricto, y que no se den represalias contra ninguna persona que se haya entrevistado o haya tratado de entrevistarse con ellos.

Desde junio de 2018 -la última vez que publicamos un informe sobre Venezuela-  el ejercicio de los derechos sociales y económicos ha seguido deteriorándose continuamente. Los grupos de población más vulnerables, tales como los niños, las mujeres embarazadas, los ancianos y los pueblos indígenas se han visto especialmente afectados. Por ejemplo, las arduas condiciones de vida obligaron a un número considerable de miembros de la etnia warao a cruzar la frontera con Brasil, en busca de alimentos, atención médica y otros servicios básicos.

Las autoridades se han negado a reconocer las dimensiones y la gravedad de la crisis en materia de cuidados médicos, alimentación y servicios básicos, por lo que las medidas que han adoptado no han sido suficientes.

La reciente interrupción del abastecimiento de fluido eléctrico que afectó a todo el país ha agravado esta situación, al reducir aún más el acceso de la población a los alimentos, el agua y los medicamentos, y también ha afectado gravemente a los hospitales. Todavía no se conoce todo el alcance de los daños ni el número de víctimas directas, pero este prolongado apagón simboliza los problemas de infraestructura que afronta el país. La escasez de agua y de gas natural y el colapso del transporte público también siguen afectando a muchas personas; esta situación, combinada con la hiperinflación, genera atroces condiciones económicas que han desencadenado miles de protestas sociales.

El sistema de atención sanitaria sigue deteriorándose, lo que repercute considerablemente en la mortalidad y morbilidad materna, la mortalidad infantil.  La propagación de enfermedades infecciosas, que habían estado previamente bajo control, es el foco de la reciente campaña de vacunación implementada por el Gobierno con la ayuda de la Organización Panamericana de la Salud.

Según una encuesta reciente, más de un millón de niños han dejado de asistir a la escuela, la mayoría porque sus padres no pueden proporcionarles el desayuno, porque los programas de almuerzo escolar han colapsado, por la escasez de transporte público a precios asequibles, o por la falta de docentes y personal escolar, muchos de los cuales han abandonado el país.

Aunque esta devastadora crisis social y económica comenzó antes de la imposición de las primeras sanciones económicas en 2017, me preocupa que las recientes sanciones sobre las transferencias financieras derivadas de la venta de petróleo venezolano en los Estados Unidos puedan contribuir a agravar la situación económica, con posibles repercusiones sobre los derechos básicos y el bienestar de la población.

Asimismo, me preocupa profundamente la reducción del espacio democrático, en particular la continua criminalización de la protesta y la disidencia pacíficas. En el contexto del auge de las protestas antigubernamentales ocurridas en todo el país en los dos primeros meses de este año, mi Oficina documentó numerosas violaciones y abusos de derechos humanos perpetrados por las fuerzas de seguridad y los colectivos armados progubernamentales, incluyendo el uso excesivo de la fuerza, asesinatos, detenciones arbitrarias, torturas y malos tratos en condiciones de detención, así como actos de amenaza e intimidación. Sobre muchas de estas preocupaciones hemos hecho hincapié en nuestros comunicados de prensa, y en el informe que presentaremos al Consejo durante el periodo de sesiones de junio ofreceremos información detallada al respecto.

La Oficina del Alto Comisionado ha seguido investigando las denuncias de posibles ejecuciones extrajudiciales realizadas por las fuerzas de seguridad. En 2018, se informó de al menos 205 muertes atribuidas a las FAES. Otras 37 personas fueron presuntamente asesinadas en enero de 2019 en Caracas. Al parecer, algunos de estos asesinatos se han producido según un patrón similar: ocurren durante allanamientos ilegales de domicilio realizados por las FAES, y posteriormente estos órganos notifican el fallecimiento como resultado de una confrontación armada, aunque los testigos declaran que las víctimas no portaban armamento alguno. En determinados casos, los parientes de las víctimas denunciaron que la Oficina del Fiscal General se había negado explícitamente a iniciar investigaciones contra miembros de las FAES. La mayoría de las víctimas vivía en barrios pobres y había participado en protestas antigubernamentales. Me preocupan particularmente los informes que indican que las operaciones de este tipo se utilizan como una forma de represalia e intimidación.

También me inquieta el aumento de las restricciones a la libertad de expresión y de prensa en Venezuela y las alegaciones de que las autoridades han usado arbitrariamente la ley contra el odio, aprobada en noviembre de 2017, para imputar a periodistas, dirigentes de la oposición y a cualquiera que exprese opiniones disidentes, lo cual termina por generar autocensura. Este contexto tiene una importante repercusión sobre el derecho de las personas a la información.

Un resultado directo de esta vasta crisis humanitaria es que más de 3 millones de personas han huido de Venezuela, en busca de comida, atención médica, empleo y protección. Muchas de ellas han partido en precarias condiciones de salud y con poco dinero, a veces sin ninguno; y sus dificultades se multiplican por las prácticas habituales de extorsión y confiscación empleadas por algunos agentes de fronteras. Asimismo, los venezolanos se enfrentan a enormes obstáculos para conseguir la documentación que les permita facilitar la migración ordenada y el acceso a la educación y el empleo en otros países.

Los países de la región se han visto confrontados a la llegada masiva de personas que a menudo presentan necesidades humanitarias urgentes y cuyos derechos humanos requieren protección. Esas personas necesitan que se realicen esfuerzos considerables y coordinados de regularización y reunificación familiar, y a veces necesitan también acceso urgente a la atención médica, comida y vivienda, así como al empleo o la educación. Aplaudo los esfuerzos que han realizado los países receptores de la región para abordar las necesidades de los refugiados y migrantes venezolanos y les aliento a que continúen el combate contra la xenofobia y la discriminación, y mantengan el acceso a su territorio.

Excelencias:

La polarización está agravando una situación ya de por si crítica. Es preciso que se alcance un acuerdo sobre una solución política para todos los interesados, con medidas para mejorar una amplia gama de problemas urgentes de derechos humanos. Exhorto a las autoridades a que adopten esas medidas para demostrar su compromiso real con la resolución de los numerosos desafíos presentes en todo el país. Y quiero insistir en el compromiso permanente de mi Oficina de trabajar con todos los interesados pertinentes en los esfuerzos que realizan para mejorar la situación de derechos humanos en Venezuela.

Muchas gracias, señor Presidente.

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CARTA DE MARCIA ÁLVAREZ

Estimado Miguel Bosé:

Ahora pides disculpas por tus dichos a Michelle Bachelet, Alta Comisionada de los DDHH en las Naciones Unidas, pero de poco sirven.

“Nadie resiste un archivo”, dicen en Argentina, refiriéndose a que todo lo que un personaje público dice o hace a lo largo de su carrera quedó de alguna manera archivado. Y cuando años más tarde se ven a sí mismos, se observan los cambios de discurso, las incoherencias o la indiferencia anterior.

En Youtube está tu actuación en el Festival de la canción en Viña del Mar (Chile) en 1981, en plena dictadura de Pinochet, cuando cantaste “Teorema”, “Don diablo” y algunas más. Tú sí moviste tus nalgas y tus caderas deleitando a tus fans, pero no dijiste nada sobre los torturados ni sobre los Detenidos Desaparecidos. Simplemente cantaste, cobraste y te fuiste.

Michelle Bachelet, tras ser detenida y torturada junto a su madre en 1975, se exilió. Pero regresó a Chile en 1979 y se sumó a diversos movimientos contrarios a la dictadura de Pinochet. O sea, mientras tú movías tus nalgas y caderas en el escenario de Viña del Mar, ella ya estaba luchando por los DD.DD. y por los torturados. Y no creo que te haya faltado información. Chile, en 1981, ya llevaba casi 7 años de dictadura, y muchos artistas nacionales y extranjeros habían mostrado su apoyo al pueblo chileno. Y mientras tú movías tus nalgas al ritmo de Don Diablo (“que te cante, ¡ay! mi niña cómo gozo cuando guiñas, yo quisiera darte un beso chiquitín...”), a la par ya muchas mujeres chilenas bailaban la “Cueca sola” (una cueca bailada solamente por una mujer, sin una pareja, portando el retrato de la persona que buscaba recordar, y que era en esos momentos y quizás hasta hoy un Detenido Desaparecido). En 1978 se bailó por primera vez y tú viniste en 1981, pero si no hubiera sido porque  Sting supo la historia, se conmovió y escribió una canción en 1987, nadie fuera de Chile habría sabido de la lucha silenciosa y pacífica de estas mujeres.

Pero volvamos a Venezuela y a la ACNUDH. Bachelet es la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en el mundo. Eso quiere decir DE TODO EL MUNDO. Si te tomas la molestia de buscar la página de la ACNUDH y el apartado Venezuela, verás que sí se están moviendo, pero no publicitan ni tuitean cada cosa que hacen porque buscan soluciones, no caer simpáticos ni obtener más “likes” o ser virales. 

El mundo es ancho y sufrido. En Venezuela se están violando los Derechos Humanos, de eso no cabe duda. Hay hambre y hay personas fallecidas por no poder recibir los medicamentos oncológicos y de otra índole necesarios. Los 4 años de guerra en Yemen tienen a millones de personas muriendo de hambre. Hay violaciones masivas de niñas y mujeres en India, Kenia, y países de Oriente Medio. Doscientos millones de mujeres y niñas que viven actualmente han sufrido la mutilación genital femenina en los 30 países en los que existen datos. Haití es otro de los muchos países que están sufriendo crisis humanitaria. Hay 141 países de los que se ha informado sobre actos de tortura. Hay países donde las personas LGTB aún son asesinadas. La esclavitud adulta e infantil, las guerras, los refugiados... Y Venezuela, por supuesto. Todo eso está en la agenda de la ACNUDH, y por ello se trabaja en divisiones y comisiones, pero no son superhéroes. 

Ignoro qué te sucedió, Miguel. Ignoro si entiendes la magnitud de tu exabrupto. Ignoro si fue un tema de ego, de desilusión personal hacia esa mujer a la que cantaste “Te amaré” en la campaña presidencial del 2006, pero que te quede claro: las 1.300 personas que trabajan en la ACNUDH están moviendo sus nalgas por Venezuela, Filipinas, Yemen, Haití, Bangladesh, Siria, Libia, el Congo, Somalia, Sudán, Ucrania, por mencionar solo algunos de los países que están pasando las peores crisis humanitarias en el mundo. 

Espero que tú también lo hagas porque, ya sabes: Don Diablo se ha escapado y tú no sabes la que ha armado... Y todos, incluso tú, debemos unirnos para evitarlo. Porque mover las nalgas o la lengua no basta. Hay que mover las almas.





Comentarios

Adriana Cuevas Z ha dicho que…
Los ataques a Bachellet y a su aparente "inacción" vienen de la emoción, así que evidentemente, son irracionales, no pasaron por el filtro de la racionalidad, un Organismo Internacional no puede decir "mi madre, allí nadie es racional" son los miembros de ese organismo que pueden emitir el juicio, siempre y cuando no tengan la lucidez necesaria para diferenciar opiniones desesperadas de personas que se están ahogando (que sea en sus emociones, o en el dia a dia) de las declaraciones políticas de buena voluntad que tanto bien le hacen a los diplomáticos que salen de una reunión de la ONU y van, mínimo, a tomarse un cafecito a StarBucks.

Yo considero, que los ataques han sido de una normalidad y naturalidad absoluta, se trata de personas que hablamos desde el afecto y la emocionalidad, desde el miedo, pilotados cierto, por el Ego (que es quien quiere que tengamos la razón).

Es sentimiento de injusticia mezclado con empatía y desesperación, es el doble filo que tiene twitter para Trump en EEUU o cualquier pantalla para Melenchon en Francia, y todas estas personas que dicen antes de pensar, la libre expresión es libre, y nos guste o no, esta al alcance de toda persona con acceso a internet.

Sin embargo no deja de ser cierto que las imágenes tienen una fuerza enorme, y ver a Bachelet sonriéndole en las fotos a los personeros de la dictadura venezolana no ayuda en nada al capital simpatía que pueda tener de ella la opinión publica venezolana, esa que ve degradarse desde el extranjero, la situación de su familia, sin poder hacer otra cosa que mandar dinero, a veces a expensas de su propio nivel de supervivencia económico en el exterior.

Quizás me hago abogada del diablo, y aunque estoy completamente de acuerdo en que en el mundo muchos otros pueblos/minorías la están pasando peor, puedo dar fe de que a las solas personas a las que verdaderamente les duele Venezuela, es a los Venezolanos o aquellas personas con afectos íntimos con esta nacionalidad (y eso dura un ratico), como a los solos quienes les duele Yemen, seamos sinceros, son los Yemenitas y la gente que tiene lazos afectivos con ellos, porque los demás nos sentiremos profundamente indignados, pero no pensaremos en eso todo el dia, aunque podamos tenerlo presente para darnos cuenta, que a pesar de nuestros problemitas, somos inmensamente afortunados.

Es por ello que aunque Marcia Alvarez ofrezca una información a considerar y a meditar valiosamente, no me parece menos cierto que su carta, es mas de lo mismo: violenta (comunicación violenta) y moralizadora, escrita con el mismo grado de emocionalidad que los ataques Bosé, pasada por el filtro de la edición de una o dos relecturas (que no las declaraciones de Bosé), pero tan "Ego-lizada" el uno como la otra, pero es normal, es valido, el ser humano es asi, cada uno defiende su punto de vista.No soy nadie para dar lecciones ni para decir como tiene que hacer "la gente", pero si puedo ver que el tiempo de las personas que la están pasando mal no es el tiempo de los Organismos Internacionales y de la política internacional, y puedo sentir compasión por las personas que atacamos a Bachelet que gritamos, irracionalmente, cierto, ayuda, HELP !!, en cualquiera de las formas en la que se puedan gritar...porque un ataque, es también un llamado de auxilio.

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