Yo, el comunista
Todos hemos crecido con aquello de “independientemente de origen, raza, credo, orientación sexual, etc”. Es una especie de mantra que repetimos de memoria y que aparece en prácticamente todas las constituciones. Es nuestra manera de demostrar que los humanos tenemos valores universales. Tan es así, que los países del planeta tierra firmamos una declaración universal cuyo artículo 2 dice literalmente: “Toda persona tiene todos los derechos y libertades …sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición…” Son muchos los derechos. A la vida, a poder salir a la calle caminando sin miedo, a una vivienda, a alimentarse, a estudiar, a trabajar, a creer en Dios o a no creer en él, a ser curado en la enfermedad, a no tener miedo de pertenecer a un sexo, a estar orgulloso de la nación en donde naciste, a ser de izquierda o de derecha, a que ser pobre n...