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ENSEÑEMOS A LOS HIJOS A COCINAR

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Foto: Brooke Lark I Mi mamá y mi papá me legaron un  passepartout  (visto como llave que abre cerraduras) al enseñarme a cocinar de niño y de eso quiero escribir en este artículo: de la integración. Mucho se ha escrito sobre la importancia de enseñarle cocina a los hijos. Un niño o una niña que aprende a cocinar vive momentos muy íntimos con los suyos y se siente persona amada, suele ser un adulto que come mejor y más sano, aprende modales de mesa, capta por intuición conceptos de economía, se integra a conversaciones de adultos, tiende a ser un adulto dispuesto a probar cosas nuevas… en fin ¡Son tantos los aprendizajes que sería tonto no enseñar a los hijos a cocinar! Pero como anuncié al inicio, hoy la arista es una que vivo yo cotidianamente y en donde un hecho de ayer me hizo reflexionar. Primero una breve reseña de ayer, luego un recuento de consecuencias y luego la conclusión que en realidad será la introducción. II Migré a Italia hace poco más de un año. Mi proceso de integració

¿SABES CUÁNTO PESA UN TRAJE DE CHARRO?

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Eran 4. Papá, Mamá, un hijo llegando a los 20 años y el otro con 12 recién cumplidos. En bus, como casi todos, habían llegado a Ecuador y allí habían montado un grupo de mariachis. Un grupo de 4. Con el tiempo entendieron los ritmos y las temperaturas de la fría Quito y pasaron a formar parte de ella. Entendieron en que momentos contratan a un mariachi, que canciones gustan más, con cuál hay que comenzar el repertorio y con cuál se finaliza siempre. Dieron serenatas que terminaron en besos y serenatas que no reconstruyeron besos perdidos. Vieron padres abrazar a su hija quinceañera y vieron familias alrededor de la abuela. Supieron darle protagonismos al que siempre fantaseó que estaba en un escenario y regresaron a su casa en autobús público vestidos de charro los 4. Eran parte de Quito. Pero desde que hace 8 años comenzó el éxodo masivo de venezolanos en realidad no somos parte de ningún lado. En algún momento nos hacen sabor que quizás estemos mejor en otro lado. No hay nada qu

LIBROS DE COCINA QUE RECOMIENDO

Por dos años estuve pensando en la estructura de Los8Pasos como camino de reflexión sobre la gastronomía, pensando fundamentalmente en las personas que hoy desean ascender en sus empleos o generar emprendimientos adecuados, y es así como grabé los 100 videos que componen esos 8 pasos. Ayer  @Edgar Sanchez  me escribió para decirme que esos videos le habían cambiado la visión (¡Feedback que le agradezco enormemente!) ya que él es parte de mi Plan Standard ( https://los8sentidos.com/index.php/planes ), y por lo tanto tiene acceso a los 100 videos en el área reservada de Classroom de la plataforma de Skool ( https://www.skool.com/los8sentidos-6153/about ), y me comentó que estaba en el Paso 7 que yo he llamado “Diseño de la Credibilidad en el Medio Gastronómico” en donde yo comento en uno de los videos sobre la importancia de leer para resultar un interlocutor de confianza ante comensales o inversores. Alguien que no se forma académicamente en su profesión se ve tan falso como un entrenad

TRES RECETAS DE AREPA PARA VENDER EN RESTAURANTE

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La arepa venezolana es probablemente el “sandwich” más complejo que conozco porque se estila rellenarla de comida de verdad-verdad. Es decir de guisos, de preparaciones complejas. Si uno analiza otros “sandwichs” como hamburguesa, piadina, shawarma o el muy de moda japonés Katsu Sando, verá que, sin desmedrar su valía y atractivo, son muy sencillos. Otros son un poco más complejos como el relleno de baos o de tacos, pero son conceptos de comida rápida y como tales se respeta esa sencillez. La arepa a la venezolana es muy distinta (no quiero decir ni mejor ni peor, solo distinta) porque primero hay que cocinar (y mucho) y luego rellenar. Es como que si un francés decidiera vender un sandwich de boeuf bourguignon… le toca hacer primero el mítico guiso. Eso hace que sea buen vehículo para llegarle a otras culturas. Describiré los rellenos de las tres arepas que hice esta semana para CaminanteMilano.  Pensando en el público al que me dirigía y en la ciudad en la que estaba hice una vegana,