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TRABAJO, FAMILIA Y DIGNIDAD

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Mi hija y yo este año en la casa de ella, viendo fotos de infancia El valor de las tres palabras con las que titulo este escrito me las enseñó una mujer transgénero. Sí, me las enseñó una mujer que es esa palabra que acepta la Real Academia Española pero que aún el programa Word de mi ordenador asume como error ortográfico y le pone una rayita roja abajo. Pienso explicar con calma por qué afirmo lo que afirmo, pero lo haré en la tercera parte de este escrito. Primero permítanme inventar dos historias (totalmente hipotéticas) que serán el corazón de la tercera parte. Mejor dicho, narrar una historia que alguna vez escuché y plantear una hipótesis dura en la segunda parte. I (La bolsa de dinero) Un empleado de un banco, al cerrar jornada, descubre una bolsa llena de dinero. Todo cuadra, salvo esa pesada bolsa que sobra. Pasan los días y nadie la reclama, nadie pregunta por ella. Vienen auditorías regulares y nadie echa en falta esa bolsa. Un día este empleado decide atreverse a plantearl

EL MENÚ DE JOSÉ

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  El menú de José I Los días viernes 12 de agosto y 19 de agosto cocinaré en Juana la Loca y en Moreno, en la Isla de Margarita y en Caracas respectivamente. Llevo en la maleta, Rica-Rica, Orégano de Socoroma, Merkén, Trufa de invierno de Futrono, Luche, Cochayuyo y Avellana nativa chilena. ¿Por qué cocinaré con productos chilenos en Venezuela? ¿Por qué no cocinar mi cocina venezolana de siempre en esta vuelta a Venezuela tan esperada por mi luego de 4 años de espera? ¿Por qué no mostrar mi cocina venezolana migrante que hago cada día en mi restaurante SumoGusto en Santiago de Chile? Porque soy viajante. Porque vuelvo a mi país con maleta; y en esas dos declaraciones se resume mucho de lo que creo. II Hay una canción del cantautor catalán Joan Manuel Serrat que se llama “Juan y José”. Cuando la escuché por primera vez tenía yo 27 años, era 1992. Quizás porque nunca había vivido fuera de mi país hasta entonces y, quizás, porque todavía faltaba más de una década para que Gmail fuese coti

YO NO APRENDÍ A BAILAR (UNA RECETA DE PESTO)

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I No recuerdo la película ni quienes actúan. Probablemente son varias películas con el mismo tema. A ella gusta bailar y él no sabe hacerlo. Él toma lecciones en secreto. Un día él la sorprende. Bailan. Ella es feliz. Mucha veces fantaseé con esa escena. Me casé con Sylvia y ella ama bailar. En este caso la palabra amar no es solo una declaración de principios sino es un hecho de vida. Sylvia vivió de ser bailarina clásica, ha dado clases y hoy toma clases. Sylvia se casó con alguien que nunca la sacó a bailar en un boda. Así que sí, fantaseé muchas veces con esa escena. Hay un problema. Realmente no me parece agradable bailar. Me incomoda. Lo evito no por no saber, lo evito porque me siento mal cuando bailo. Tan mal como debe sentirse alguien tímido a quien conminan a dar un discurso en una boda en honor de los novios.   Y tenemos 21 años juntos, así. II Sylvia nació en Italia y muy niña la llevaron a Venezuela. Ella solo habló en italiano con su Papá. Ella estudió en el liceo (se le

DOS HACEN EL AMOR EN LA COCINA

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Veamos el mapa de Venezuela un momentico. Arriba al extremo derecho hay un estado. Se llama Sucre. Es un estado como con una boina y el extremo oriental de esa boina casi toca una isla-país bien grande que se llama Trinidad.   Es un estado de mar. Fue en su tercer viaje, en 1498, que Cristobal Colón pisó por primera vez el continente americano en lo que la postre iba a ser llamado territorio venezolano. Lo hizo justamente en ese extremo oriental. En Macuro. Antes a Venezuela se le llegaba por mar. Solo por mar. Por mar llegaron a finales del siglo XIX, a esas mismas costas, familias que venían de la isla de Córcega. Familias con apellidos italianos pero francesas. Pasa mucho. Llega primero una familia y detrás de ellas van llegando otras. Así puede haber un Valparaíso en Chile que recibió a muchos de la Liguria italiana ó islas del caribe anglosajón que reciben a gente que ha llegado, por mar, desde la India. Algunos de esos Indios que habían viajado desde Asia hasta el Caribe también

HAGAMOS ALGO YA POR LOS PROFESORES JUBILADOS EN INDIGENCIA

I Mi madre era una indigente. Por suerte murió sin saberlo. A mi país le entran divisas y no son pocas. Sucede principalmente por renta petrolera, blanqueo de capitales, remesas familiares y extracción de oro. Uno quisiera que los ingresos fuesen por turismo, servicios (lo que incluye vender ideas, arte, intelectualidad) y obviamente también por exportación de bienes transformados. Uno desearía que el dinero llegará porque sabemos hacer autos y no porque le arrancamos oro sin leyes de contención a una ecología frágil. Uno desearía que el dinero llegara porque la gente viene a hacer postgrados a nuestras universidades y no porque estamos esperando la lotería de los 100 dólares por barril. Uno desearía que el dinero llegara porque entran y entran aviones llenos de extranjeros que sueñan con conocer nuestra geografía, y no porque un narco deja sus migajas de dinero y sangre en el suelo. Claro que uno quisiera que el dinero que llega no es de quien se mudó a otro país porque esa persona es

¿POR QUÉ LA COCINA VENEZOLANA ES TAN POCO CONOCIDA EN EL MUNDO?

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  Foto del autor "payaseando" porque no entiende un menú NOTA: Vengo trabajando en un ensayo acerca de aquellos aspectos necesarios para poder popularizar la cocina venezolana (especialmente los platos e ingredientes populares) en otros países. Son aspectos transversales válidos para cualquier cocina de cualquier país. Lo que sigue es una parte de uno de los capítulos. El título quizás peca de exagerado, no es más que un truco para captar su atención. ESTUDIAR NUESTRA COCINA PARA LOGRAR QUE LA ENTIENDAN Hagamos un ejercicio. Suponga que usted está haciendo turismo en México y apenas conoce características de la cocina de este coloso gastronómico. Le recomiendan un restaurante y al sentarse ve que la oferta en el menú es: Tlayuda, Pibil, Pozole, Mole, Escamole, Chapulín, Taco de cerdo, Birria, Huitlacoche, Chilaquil. Tómese el tiempo de leer esos 10 nombres. Hágalo un par de veces. ¿De esos 10 platos cuál fue el primero que le provocó pedir? Salvo que previamente haya conocido