viernes, septiembre 30, 2011
#258 PLANTANDO PENSAMIENTOS
El sitio Copenhaguen, capital de Dinamarca. La fecha, el pasado mes de agosto. El cerebro, Rene Redzepi; Chef del restaurante Noma y considerado primero en la lista de los mejores cocineros del mundo. El acertado nombre del congreso Mad Food Camp, juego de palabras entre el vocablo danés para comida y el anglosajón para locura. La convocatoria, los principales y mas influyentes cocineros de la actualidad, así como científicos, productores de vanguardia y ecologistas.
II
El nombramiento este año del joven Redzepi como primer cocinero del mundo tomó por sorpresa a la escena gastronómica. Hace cinco años, cuenta él mismo, podían haber dias en su restaurante Noma en los que no entraba un solo cliente y hace dos años solo un puñado de privilegiados sabían de su cocina. Su estilo gastronómico es uno indescifrable, basado en una filosofía de profundas raíces ecológicas. Sale al campo, recoge espárragos salvajes y zanahorias abandonadas que las heladas han endurecido y deshidratado; y con ello recrea platos con cocciones sencillas, y decoraciones que mimetizan el entorno en el que se encontraban los ingredientes. El chef vasco Andoni Luís lo ha llamado "la búsqueda del ecosistema cultural", tratando de englobar un proceso que va mucho mas allá del ecológico e incluye al hombre y sus creencias. Otros comienzan a acuñar, no sin cierto recelo, el término "Cocina de kilómetro cero" para explicar la búsqueda conservadora nórdica por una cocina que solo haga acopio de ingredientes que sean salvajes o salidos de las manos de artesanos del entorno inmediato. Esta última posición ha sido catalogada inclusive por algunos críticos daneses como fascista, pero ante ello el mismo Redzepi comentó en el recientemente finalizado congreso Mistura (Lima, Perú): "No niego la calidad del aceite de oliva italiano ni voy a dejar de usarlo, pero pensar en 0 Km me obligó a descubrir y usar primero nuestros aceites tradicionales nórdicos no provenientes del olivo". Interesante posición que establece una verdad casi universal: la comprensión global debe partir de identidades locales.
Luego de la década de reinado imbatible de los españoles que vino a cambiar dramáticamente la concepción de la cocina con su impronta experimental, este nuevo paradigma en la crítica y en el público es un giro asombroso. Bien lo señala, a propósito del Mad Food Camp, el conocido escritor gastronómico español José Capel al notar "Donde antes había técnica y creatividad ahora hay sostenibilidad y respeto por el planeta tierra. Devoción por los ciclos de la naturaleza. Un apoyo ciego a la cocina de proximidad, a la estacionalidad y a los ecosistemas naturales".
El gran resumen de esta revolución gastronómica ha quedado establecido con el ampliamente difundido "Manifiesto Nórdico" impulsado por Redzepi y que perfectamente podría resumirse como una búsqueda de pureza, frescura, simplicidad y ética de la región, en donde se combine el deseo de comida sabrosa con el de bienestar y salud, promoviendo el respeto hacia los animales en favor del desarrollo sostenible, tanto de lo que se cría como de lo salvaje. Ante la crítica recurrente que se le hace por plantear un imposible, dada las dinámicas actuales de producción y consumo, nuevamente el cocinero danés sale al paso con una frase que habla de coherencia en su posición: "Estamos para creer que es posible, e inclusive, si no lo es, tenemos que tratar y creerlo".
Todo movimiento, una vez decantado, deja una impronta. Franceses legaron la técnica y respeto por el cocinero. Italianos pasión por el producto. El movimiento de fusión, consciencia global; y mas recientemente los españoles la certeza de que la experimentación abre caminos lúdicos. Si un discurso conservador como el de Redzepi logra que un cocinero en Margarita se aboque primero a colocar mamey, orégano salvaje o pan de año en sus creaciones, por estar estos en su entorno inmediato (con claras consecuencias para productores locales y para el turismo), el mensaje nórdico habrá calado y probablemente estemos ante un mundo mas bonito. Bienvenidos a la década "hippie" de la cocina.
jueves, septiembre 22, 2011
#257 PASOS PARA UNA D.O DEL TEQUEÑO
Pero a veces, también sentimos que nuestras expresiones culturales, nuestros aromas, bailes, cantos, colores, poetas; son un influjo vital que, desde el terreno de los imprescindibles, constituye nuestro propio ADN indivisible. Son momentos mágicos en los que como madres en manada, conscientes de la necesidad de una identidad, defendemos a esas crías intangibles con uñas y dientes. En cocina, un momento inspirador como ese, el momento de la defensa, se llama Denominación de Origen.
Lograr una Denominación de Origen (D.O con fines de ahorro de caracteres) siempre pasa por demostrar primero que se trata de una expresión popular inequívoca del país que debe ser protegida de "robo de identidad" mediante la defensa legal a nivel mundial de un nombre. Es una tarea larga con tres grados de complejidad. Si se trata la defensa de un producto que solo se da en una zona territorial (por ejemplo el "Cacao Chuao") es relativamente fácil ya que teoricamente mas nadie en el mundo podrá reclamar la misma genética en una zona con el el mismo nombre. Las cosas se complican un poco mas si lo que pretende protegerse es un licor ya que muchas personas de diferentes países pueden demostrar que históricamente están ligados a ella. En ese caso la tienen fácil quienes asocian el nombre de la bebida a una región o nombre local (Champaña, Ron Venezolano y Tequila, por nombrar tres D.O conocidas), y mucho mas complicado quienes buscan el uso de nombres ya compartidos y mas genéricos (no son casuales los litigios aun en curso por el uso de las palabras Pisco y Vodka). El grado mayor de complicación viene dado cuando se trata de recetas (por ejemplo arepa o cebiche) y en estos casos se ha logrado defendiendo una técnica asociada con una zona (Parmesano Regianno o recientemente Pizza Napolitana) o inclusive el lugar en donde se expende, como es el caso (débil legalmente) de nuestras areperas.
¿Por qué debemos proteger legalmente un nombre? La razón es simple: Otro puede hacerlo y en ese caso hemos sido literalmente despojados de la posibilidad de usarlo. Así como es obvio que no podemos llamar Champaña a un espumante por mucho que copiemos con exactitud la fórmula (quedando solo el recurso de escribir "espumante con método champenoise"); por favor piense usted que sentiría si un dia decide vender tequeños y la ley le obliga a colocar en la etiqueta "Palitos de queso tipo tequeño", debido a que otro país se adelantó con el registro de ese nombre.
¿Por qué la defensa del nombre de una receta debe incluir también la defensa de una forma de hacer las cosas? Usemos de ejemplo la D.O "Ron de Venezuela" (defendida a capa y espada por los roneros del país y bien explicada en el libro de Rosanna Di Turi): Dudo que haya un solo venezolano que se sienta cómodo si un día ve una botella extranjera de mala calidad y líquido transparente que para conseguir prestigio y mercado, tenga escrito en la etiqueta "Ron añejo al estilo venezolano". En estos casos el desprestigio (aparte del daño a la industria nacional) es imperdonable.
El paso trascendental de la búsqueda de una D.O que resulte exitosa en el plano comercial, siempre ha venido dado por el acto cooperativista de quienes se lucran de ello. En algunos países se llaman consorcios (Italia), en otros juntas reguladoras (España), productores, sociedades... Múltiples nombres para establecer antes que nada unión de criterio, luego financiar la protección legal del nombre, para finalmente lograr convertirse en garantes. En todos los casos el gobierno pasa a ser el encargado de que se cumplan esas leyes y, sobre todo promotor y aval en caso de querella internacional.
No es causal que en este artículo nombre al tequeño. Dado el origen geográfico de la receta (Los Teques) y el limitado uso en otros lugares, registrar el nombre "Tequeño" es bastante fácil. Las consecuencias económicas e identitarias serían inmediatas ya que irían desde exportación de nuestros quesos, pasando por consecuencias turísticas (logos, rutas, etc.), hasta recetarios de salsas; y ello sin contar el precedente revolucionario para otras recetas (por ejemplo la empanada oriental de cazón) que decidan emular ese camino. Un sueño bonito que está al alcance de la mano.
jueves, septiembre 15, 2011
#256 LA VANGUARDIA DE PERÚ
En el auditorio se siente una energía contagiosa. Mil sillas están ocupadas y a las puertas se agolpa gente que intenta entrar. De repente, todos apuntan la mirada hacia la pantalla gigante omnipresente en la tarima, para seguir el paso decidido del conferencista que se acerca al medio, y que es filmado por las cámaras. El par de segundos de silencio nervioso que acaba de flotar pesado sobre las gradas se convierte en sonora ovación de pié. Ha hecho presencia el cocinero español Ferrán Adriá. El congreso Mistura 2011 ha entregado su plato fuerte.
Las primeras palabras del Chef catalán, que ya tiene casi un mes en el Perú, son inesperadas. “Anuncié que por tres años no iba a hablar en congresos, ya es hora de darle paso a cocineros que tienen mucho que decir; pero tengo necesidad decirles algo: Dejen de buscar la vanguardia. La vanguardia ya está en Perú. Ustedes convirtieron a la gastronomía en una religión. Ustedes llevaron a la práctica la verdadera inclusión. Ahora al mundo le toca entender como es que lo lograron”
Tratar de explicar el “fenómeno Perú” es complejo. No exagera un ápice Ferrán Adriá al afirmarlo. El parque en donde se desarrolló el congreso (uno parecido a nuestro Parque del Este) estuvo totalmente tomado por la gastronomía peruana durante diez días consecutivos. El día que menos visitantes recibió, lunes por ser día laboral, lo caminaron, según el contador oficial, 32.000 personas. Poder observar desde la distancia decenas de filas (que promediaban una cuadra), de gente que esperó hasta 2 horas para poder comer los platos típicos de su país, es algo que supera cualquier análisis basado en comparación con otras experiencias. El caso Perú es único y a estas alturas dudo que haya alguien que no lo entienda así.
En este momento, la gastronomía peruana es un hecho cultural colectivo y así lo entienden los peruanos en todos los estratos. Mientras me llevaban del aeropuerto al hotel, mi conductor lo expresó de manera dramática al decirme “hace 20 años los peruanos para el mundo éramos terrorismo, miseria y cocaína. Hoy tenemos a nuestra cocina para unirnos y sentirnos orgullosos. Mucho de eso se lo debemos a Gastón”. No iba a ser la última vez que escuchara el nombre de Gastón Acurio, el cocinero peruano que con su liderazgo organizó el discurso gastronómico de su país hasta convertirlo literalmente en una marca.
Para que se hagan una idea del grado de penetración que ha tenido la política de usar a la gastronomía como factor de cohesión nacional, vale una anécdota increíble. El chofer que me llevaba del congreso al hotel chocó la noche previa a mi partida, teniendo él la culpa. El chocado se bajó de su carro iracundo e inmediatamente llegó la policía. Mi anfitrión, para mi asombro, les dijo “llevo un invitado de Mistura”. El policía indicó que el chofer tenía que dejar sus papeles en garantía de que iba a volver, pero que primero me tenía que llevar al hotel. Comenté, sin salir de mi asombro, que eso jamás hubiese sido posible en nuestros países; y mi anfitrión me dijo textualmente “ese funcionario y ese ciudadano saben que usted es una voz que multiplicará lo que sucede hoy en el Perú”.
Como todo fenómeno sostenido, disciplinado y enfocado, lo que sucede en el Perú se ha traducido en crecimiento y, sobre todo, en mejoras económicas evidentes para los excluidos de siempre, en los procesos de enriquecimiento de la industria de la restauración: Productores, campesinado y garantes del recetario popular urbano. Este último hecho se lo comenté al mismo Gastón Acurio y su lacónica respuesta fue una cátedra de economía de inclusión: “Están pagando impuesto”.
En Perú pareciera que hoy toda solución pasa por el fogón. Saben la importancia económica del fenómeno. Saben que una décima parte de todos los ingresos del país dependen de ello (incluyo hotelería, exportación de productos, turismo gastronómico, etc.), saben que 18.000 niños están estudiando cocina porque ven en ello un futuro posible. Para poder hacernos una idea del nivel de penetración que posee el fenómeno en los planes de la nación, nuevamente un ejemplo: Están sustituyendo el viejo y pequeño parque automotriz de transporte público por uno moderno y colectivo; y a la par le están sugiriendo a quienes poseían las viejas vans que pidan un microcrédito diseñado para transformarlas (con asesoría gráfica y de permisos gratuita) en hermosos carros de venta ambulante de comida tradicional del Perú.
Ferrán bien lo dijo. Le tocará al mundo entender como sucedió algo así en solo dos décadas. La vanguardia es un proceso individual que nace de condiciones específicas, de allí que pretender imitaciones pocas veces resulta en experimentos felices; pero lo importante es que en toda vanguardia existen elementos extraíbles que pueden resultar inspiradores. Estoy seguro que en nuestra América esto apenas comienza.
viernes, septiembre 09, 2011
#255 EMBAJADORES VINOTINTO
Nunca un congreso de gastronomía había generado en Latinoamérica el grado de expectativa que ha tenido el congreso Mistura (www.mistura.pe) que abrió sus puertas el pasado Jueves 08 de Septiembre, y que se extenderá hasta el 18. Números del ministerio de turismo de Perú estiman que 4000 personas decidieron viajar al pais suramericano exclusivamente para ser testigos del evento, y los organizadores se prepararon para recibir a un total de 200.000 visitantes. Recalco la cifra para que no parezca un error de tipeo: Doscientos mil visitantes.
La altura de la vara de todo conclave es determinada fundamentalmente por dos aspectos: La influencia de sus ponentes y la trascendencia en el tiempo de las ideas que eventualmente surjan de las discusiones. El primer aspecto (con seguridad, el que mas personas ha atraído a Lima) quedó totalmente cubierto desde el momento en que lograron la presencia de los 9 cocineros que encabezan la lista de los "50 mejores del mundo" (http://www.theworlds50best.
Ya en el plano mas especializado de la restauración gobal, existe también enorme ansiedad por conocer el resultado de los dos documentos que surgirán de igual número de reuniones y que tendrán los nombres de "El manifiesto de Lima" (liderado por lo que ya se conoce como el G9+1 de la gastronomía) y del "Encuentro de cocineros latinoamericanos", que será liderado por el Chef peruano Gastón Acurio, quien no solo es cabeza y motor del rutilante movimiento de gastronomía en Perú, sino una de las voces mas inteligentes a la hora de mostrar los caminos de la cocina como herramienta de inclusión social y crecimiento de los pueblos desde su cultura.
El que se esté dando en Latinoamérica un congreso de semejante magnitud no es un hecho casual. Prácticamente todas las voces intelectuales en cocina, las mismas que avizoran tendencias y posibilidades, vienen advirtiendo que el próximo movimiento de Alta Cocina surgirá desde nuestro continente. Tenemos que estar preparados para ello, y cuando llegue nuestro momento, a la altura de las circunstancias. Mantengo comunicación con colegas de diferentes países de América y se que buena parte de ellos viajan hacia Lima tanto en calidad de ponentes como de testigos.
Nuestro país también estará presente a través de una conferencia a cargo del colectivo gastronómico "Venezuela Gastronómica". Pero escribo esto porque la noticia es otra: Lo que este congreso ha generado en Venezuela es uno de los fenómenos mas hermosos que me ha tocado atestiguar. De manera absolutamente espontánea y sin ponerse de acuerdo, un número realmente abrumador de venezolanos decidió asistir. Contada hasta aquí, la noticia no tiene nada extraordinario y mucho menos en medio de 4000 visitantes estimados; pero una vez que comencé a contactarlos, confirmé la fibra de la que está hecha este pueblo. Todos llevan libros de cocina venezolana para donar, salsas, tequeños, productos y hasta mandaron a imprimir información sobre Venezuela. Todos sin excepción pagaron el pasaje y los costos de ir, ninguno espera aplausos o salir retratado. Lo escribo y vuelvo a erizarme de solo pensarlo. No se trata de personas que van por intereses comerciales asociados a sus profesiones, de aprendizaje o simplemente para ser parte de la historia. Son personas que sintieron la necesidad de que Venezuela se hiciera notar. Personas que entienden que aquí está pasando algo y que es muy importante que lo mostremos. Son 14 cocineros, 2 historiadores, 2 diseñadores, 2 periodistas y un colectivo que sintieron simultáneamente un llamado y que entienden que cada venezolano es un embajador en tierras ajenas. Algo muy grande debe estar pasando en nuestra gastronomía para que esto suceda. Va desde estas líneas mi admiración irrestricta a los nombres que listo a continuación (colocando entre paréntesis sus cuentas de Twitter) ¡Gracias embajadores vinotinto!
Hector Romero (@cuadernog)
Paul Launois (@launois)
Francisco Abenante (@1021cocina)
Ana Belén Myerston (@abmyerston)
Sasha Correa (@sasha_correa)
Victor Moreno C (@victormorenoc)
Victor Moreno D (@profesorvictorm)
Juan Carlos Bruzual (@PANA_dero)
Reison Frioni (@cocinavenezolana)
Ocarina Castillo (@ocarinacastillo)
Chucho Rojas (@chucho_rojas)
Jaime Llanos (@cocinapropia)
Jorge Puerta (@jorge_puerta)
Erick Mandianez (@erickmandianez)
Carlos Paz (@carlpaz)
Bladimir Molina (@coci_nero)
Carlos Kindiuk (@ercevichero)
Ma. Mercedes Nouel
Florencia Rondón (@madameblac)
Colectivo Venezuela Gastronómica (@VzlaGastronomic)

Maroon 






















