jueves, septiembre 30, 2010

Y SE NOS VINO VENEZUELA ENCIMA

Corría el año 1999, cuando al jovencísimo cocinero Alonso Núñez, 28 años para entonces, por primera vez en su carrera le era ofrecida la posibilidad de dirigir la cocina de un restaurante. Hasta ese momento se había desempeñado como Instructor Jefe del Centro de Estudios Gastronómicos de Venezuela (C.E.G.A), institución fundada por el historiador José Rafael Lovera, que ha contribuido de manera notable a generar una consciencia gastronómica profundamente venezolana e intelectual en las nuevas generaciones de cocineros.

Dada la amistad que nos profesamos, estuvimos hablando de los aspectos filosóficos de la propuesta gastronómica que planteaba, y cuando me comentó que quería hacer cocina venezolana, mi reacción fue aconsejarle que se planteara un adjetivo al eslogan de venta y que le diera giros a los platos para que resultara comercial.

Inclusive hoy, sigo pensando no sólo que mi respuesta fue la de un verdadero amigo, sino que la repetiría de encontrarme yo en el mismo escenario. La gran pregunta es: Si la pregunta me la hacen hoy ¿Volvería a decir que hay que enmascarar los conceptos para que la Cocina Venezolana sea parte de ese mundo que llamamos Alta Cocina?

II

El chef Alonso Núñez acaba de tomar la cocina de un nuevo emprendimiento iniciado por inversores conocedores del ramo de la restauración. El restaurante en cuestión se llama A' Brasas y queda en la 3era Av. de Los Palos Grandes (Caracas, Venezuela) y cuando le pregunté por el concepto de su propuesta gastronómica, su respuesta fue contundente:
- Sumo, se acabaron los tiempos en los que había que adjetivizar a las propuestas venezolanas para lograr convertirlas en productos mercadeables. Este restaurante es de Cocina Venezolana. Hago Cocina Venezolana.
¡Imposible no erizarse ante semejante afirmación! Siendo honestos, nunca pensé que llegaría un momento como éste siendo tan jóvenes los de mi generación. Es cierto que en la última década venimos siendo testigos de lo que cariñosamente llamo “taguaras” hechas por cocineros que deciden arriesgarse con su propio negocio. Esa taguaras han sido la génesis de un movimiento de Alta Cocina profundamente venezolana, pero lo que no había sucedido es que inversores consideraran que el camino para el retorno financiero fuese un restaurante ortodoxamente venezolano asesorado gastronómicamente por un venezolano de nueva generación.

Para poder entender mi entusiasmo, permítanme ejemplificarlo con el caso peruano, por parecerse bastante a lo que intuyo nos está pasando: Tal como fue en Caracas, hace 25 años la única reina de la Alta Cocina en la capital limeña era la francesa. Entonces, una nueva generación de cocineros locales comenzó a esbozar un movimiento de cocina basado en técnicas, recetarios y productos peruanos y apelaron al nombre de Cocina Novoandina para lograr la credibilidad necesaria que exigen los mercados a seducir. Se trataba de platos de autor basados en aquellos del acervo, tal como aquí vemos eventualmente en el menú de un cocinero variaciones sobre platos tradicionales venezolanos. La peruana se trata de una generación que hizo un trabajo particularmente disciplinado que actualmente es claro referente en el continente. El resultado palpable es que hoy se habla de Cocina Peruana, y prácticamente todo cocinero peruano que sale de una escuela de cocina es una enciclopedia viva de su propio pasado gastronómico. La Alta Cocina peruana no es más que la misma cocina de las casas, pero hecha bajo los estándares de calidad de la restauración profesional y con la documentación y unificación de criterios suficientes como para ser compartida y transmitida.

Restaurantes tradicionales venezolanos obviamente ha habido y hay por montones. Lo que hace que el restaurante A'Brasas sea, valga la redundancia, una apuesta por la que vale la pena apostar es el hecho de que le haya resultado natural a inversores, cocineros académicos y ayudantes de cocina salidos de escuelas, hacer un restaurante en donde el menú es ortodoxamente venezolano. Aquí no hay fusiones, ni reinterpretaciones hábiles. Se trata de la cocina que usted y yo comemos cotidianamente en las casas de nuestras abuelas, carreteras, o restaurantes garantes de acervo. Todo hecho bajo estándares tan profesionales, que no es necesario ser adivino para augurarle éxito a la propuesta.
Mi entusiasmo es todavía mayor, porque he estado conversando con colegas (Víctor Moreno, por ejemplo) que en los próximos meses nos sorprenderán con propuestas de restaurantes …¡Que serán igualmente de cocina venezolana tradicional!

Aquí está a punto de pasar algo realmente importante.

martes, septiembre 28, 2010

CURSO DE COCTELERÍA




CURSO DE COCTELERÍA
(Información, teléfonos y precios al final del texto)

* Organización del bar.
* El servicio en los bares.
* Mise en place de bar.
* Equipos, utensilios y cristalería de bar.
* Métodos de elaboración de las bebidas alcohólicas:

Fermentación.
* Bebidas elaboradas con el método de la fermentación.

Destilación.
* Bebidas elaboradas con el método de la destilación.

* Técnicas para la elaboración de cócteles.
* Preparación de recetas clásicas de coctelería.
* Combinaciones exitosas de Ingredientes en la coctelería.


OBJETIVO

El taller de coctelería tiene como objetivo iniciar al participante en el conocimiento de la mezcla de licores y otros ingredientes en armonía con su sabor, color y aroma.

Con el empleo de técnicas y destrezas personales, el participante estará dotado de herramientas que le permitirán elaborar cócteles, con el apoyo de recetarios, y crear combinaciones exitosas empleando de forma adecuada los utensilios y técnicas para la preparación de cócteles.


PERFIL DEL PARTICIPANTE

Este curso esta dirigido a todas aquellas personas que tienen una relación directa con los procesos que se realizan en el bar; mesoneros, barman, capitanes, ayudantes de barra, y toda aquella persona que desea incursionar en el emocionante mundo de los cocteles y las bebidas.


DURACIÓN Y PRECIOS

Días Sábado 02/10 y 09/10 de 10:00 am a 2:00 pm.

El curso tiene una duración de 8 horas teórico-prácticas. La Inversión incluye: material de apoyo, certificado de asistencia y refrigerio. Costo de la inversión Bs. 550

Información: institutoculinariodecaracas@gmail.com - brunoise_ca@yahoo.com
Teléfonos: 0212-992.24.29 y 58.412.389.73.86

lunes, septiembre 27, 2010

MENU COMEDOR-CARACAS 30 DE SEPTIEMBRE AL 2 DE OCTUBRE 2010

ABREBOCA

Sashimi de atún con salsa cítrica de soya


ENTRADAS

Tiradito de pesca blanca con chicharrones de salmón y crema de ají amarillo

Sopa de miso con fideos soba, costilla de cerdo glaseada, espinacas, setas, brócoli y daikon encurtido


PRINCIPALES

Pecho de res estofado con anís estrellado y verduras ( colinabos, romanesco, zanahorias bebe y
espárragos )

Curry de pescado y mariscos con vainitas bebe y arroz jazmín


POSTRE

Mousse de té verde con gelatina de frutas rojas y sake


POR FAVOR RECUERDE QUE:

* Únicamente abrimos las cenas de Jueves a Sábado
* No tenemos parquero
* No tenemos venta de alcoholes
* NO Tenemos punto de venta
* Precio del menú: 196 BsF.
* Descorche de vino blanco u otras bebidas: 50 BsF.
* Descorche de vino tinto: 0 BsF.
* Telf. +58-212-9922429
* reservacionescomedor@gmail.com

MENU COMEDOR 30 DE SEPTIEMBRE 2 DE OCTUBRE 2010

ABREBOCA:

Sashimi de atún con salsa cítrica de soya




ENTRADAS:

Tiradito de pesca blanca con chicharrones de salmón y crema de ají amarillo


Sopa de miso con fideos soba, costilla de cerdo glaseada, espinacas, setas, brócoli y daikon encurtido




PRINCIPALES:

Pecho de res estofado con anís estrellado y verduras ( colinabos, romanesco, zanahorias bebe y espárragos )


Curry de pescado y mariscos con vainitas bebe y arroz jazmín




POSTRE:

Mousse de té verde con gelatina de frutas rojas y sake

lunes, septiembre 20, 2010

Menú del Comedor del 23 al 25 de Septiembre del 2010

¡Los espero este fin de semana para atenderlos como se merecen antes de que vayan a votar!


MENU COMEDOR 23, 24 y 25 de Septiembre 2010


ABREBOCA

Picada de bacalao con pimientos, olivas negras y almendras


ENTRADAS

Ensalada de habas tiernas con verduras, sobrasada, butifarra blanca y fuet

Coca (similar a una pizza ) de tomate, espinacas, hongos, queso manchego y aceite de trufa



PRINCIPALES

Chipirones en su tinta con almejas, mejillones, pimiento del piquillo relleno de cerdo y arroz con ajo

Marmitako de bonito. Como una cazuela de bonito con papas, tomate y pimientos rojos guisados



POSTRE

Compota de manzana, pera y durazno con helado de yogur y muesli de avellanas


POR FAVOR RECUERDE QUE:

* Únicamente abrimos las cenas de Jueves a Sábado
* No tenemos parquero
* No tenemos venta de alcoholes
* NO Tenemos punto de venta
* Precio del menú: 196 BsF.
* Descorche de vino blanco u otras bebidas: 50 BsF.
* Descorche de vino tinto: 0 BsF.
* Telf. +58-212-9922429
* reservacionescomedor@gmail.com

Mi escuela está tras la búsqueda de "JEFE DE COMPRAS"

Nuestra escuela de cocina en Caracas (Instituto Culinario de Caracas) está tras la búsqueda de "JEFE DE COMPRAS", interesados (as) por favor enviar su CV al correo electrónico: institutoculinariodecaracas@gmail.com con copia a sumito@sumitoestevez.com y le llamaremos para concertar una entrevista

POR FAVOR PULSE SOBRE LA IMAGEN PARA VERLA EN DETALLE

jueves, septiembre 16, 2010

Iñaquito

IÑAQUITO

La naturaleza misma del oficio hace que los cocineros seamos trotamundos medio negados al sedentarismo, por lo que es bastante común que luego de algunos años de fogón un cocinero posea en su haber un álbum imaginario repleto de las voces y de los olores de aquellos mercados que ha visitado. Cada uno posee su magia, su higiene o falta de ella, su orden o desorden, su capacidad de ser amigable con el comprador. Cada uno, definitivamente, es el mejor lugar a visitar si queremos en pocas horas tener una impresión bastante cercana a la real, de las características socio-políticas de una ciudad o de un país. Hablar de un mercado ideal es un imposible porque cada uno es un reflejo social de evolución e inclusive de los logros de una sociedad, por lo que hablar del mejor indudablemente es esbozar una apreciación subjetiva. Luego de dos décadas cocinando ya pasé por casi todos los mercados del continente, por lo que espero me perdonen lo que ya considero el derecho ganado a permitirme el desliz periodístico de establecer, en este caso, un juicio de valor: Aunque acepto que el mejor mercado es aquel cercano en donde se expende la materia prima desde la que nos nutrimos; el mercado ideal que conozco es Iñaquito en la capital ecuatoriana.

II

Del techo, en el mercado de Iñaquito, sobresale un enorme pendón que dice: “Los alimentos oscuros protegen el riñón y calman tus miedos” y un poco más allá otro informa que “los alimentos blancos ayudan a los pulmones y despiertan los recuerdos”, hermoso corolario poético de un mercado rodeado con la estética de los puestos de flores que con tanto orgullo exportan los ecuatorianos. Se trata de un espacio particularmente luminoso y que desde mi punto de vista posee el tamaño ideal para que provoque recorrerlo completo en cada ida.

Bastan unos minutos dentro de él para comenzar a comulgar al unísono con una atmósfera casera y consentidora que recuerda más la cocina de las casas de la familia que las despensas. Quizás el secreto detrás de esa sensación se deba a que Iñaquito es un mercado absolutamente femenino. Quienes se ofrecen para llevar la mercancía comprada en carritos de supermercado son exclusivamente mujeres uniformadas y 90 % de quienes venden también lo son. La consecuencia palpable de este agradecido desbalance se nota por el hecho de que más que con vendedoras, el comprador establece diálogo con receptoras y trasmisoras del recetario popular, que de paso pintan con la impronta de su estética arreglos fabulosos de frutas y verduras.

Otro aspecto que hace de Iñaquito un mercado que de alguna manera rompe el molde, es el homenaje respetuoso que se respira con el enorme legado precolombino. Secciones que muestran con esmero las cientos de especies de papas que se producen en el Ecuador, anticipan un paseo por secciones coloridas de ajíes, sacos con maní (clasificados por tamaño, tostado y uso), granos colocados en degradé y sobre todo una profesión de tipos de maíz que convierten en ignorante culinario al más pintado.

Quito se encuentra a más de 2000 metros sobre el nivel del mar y bastante alejado de la costa. Su ubicación geográfica vuelve muy sorprendente la sección de mariscos y pescados del mercado ¡Una alabanza no sólo a la frescura sino al orden!: Ristras de cangrejos vivos, secciones que muestran no menos de 10 tipos de camarones diferentes, los famosos langostinos gigantes del Ecuador…todo está allí. Si alguna vez la frase “Frutos del mar” cobra sentido, es allí.

III

Ya habrá tiempo para analizar las razones del porque es desconocida en el contexto latinoamericano una de las comidas más variadas, únicas y completas que hay, como lo es la ecuatoriana. En todo caso, asistir al espectáculo de fogones populares que se da por horas en la sección de comida del mercado de Iñaquito es, desde mi punto de vista, el punto de interés turístico más importante en una visita a Quito. Ecuador posee la carta de sopas más extensas y complejas del continente (y posiblemente del mundo), así como una maestría conocida en el manejo de la cocción de cerdos enteros y de las sutilezas culinarias de cada tipo de papa. Poder vivirlo en comunión con las cientos de personas que a diario se sientan en mesas comunales desde el amanecer, ante una sucesión competida de fogones, es sobrecogedor. Ecuador tiene al centro del mundo, volcanes y un centro histórico; pero sobre todo tiene a Iñaquito.
Un mercado hermoso, luminoso e iluminado que tiene letreros en el techo


Las mujeres y los niños de Iñaquito


Ají, maíz, maní, granos. papa...


Manos populares que alimentan el alma








martes, septiembre 14, 2010

MENÚ DEL COMEDOR DEL ICC PARA 16, 17 y 18 DE SEPTIEMBRE 2010

ABREBOCA

Pimiento del piquillo relleno de merluza guisada y pil pil



ENTRADAS

Carpaccio de pulpo con rocas de olivas negras, pan de especias, tomaticos salvajes y ali oli de pimientos rostizados

Cazuela de setas con jamón serrano, espinacas, aceite de trufa y espuma de huevo a baja temperatura



PRINCIPALES

Cabrito al salmorejo con papa arrugadas, acelgas y mojo picón

Rubia al unilateral con berenjenas asadas de tres tipos, romanesco, espárragos tiernos y jugo de pescado



POSTRE

Bizcocho de cacao con ron, sorbete de durazno, vainilla y crema de higos secos


POR FAVOR RECUERDE QUE:

* Únicamente abrimos las cenas de Jueves a Sábado
* No tenemos parquero
* No tenemos venta de alcoholes
* NO Tenemos punto de venta
* Precio del menú: 196 BsF.
* Descorche de vino blanco u otras bebidas: 50 BsF.
* Descorche de vino tinto: 0 BsF.
* Telf. +58-212-9922429
* reservacionescomedor@gmail.com

martes, septiembre 07, 2010

¡EL COMEDOR DEL ICC REABRE CON FUEGOS ARTIFICIALES!



Luego de las vacaciones de nuestra escuela de cocina (Instituto Culinario de Caracas), EL COMEDOR DEL ICC vuelve a abrir sus puertas, como siempre para las cenas de Jueves a Sábado... ¡Y qué reapertura!

Héctor Romero, mi admirado hermano y socio de ICC (pero sobre todo uno de los mejores cocineros con quien he tenido el honor de compartir este camino), fue el Chef invitado por POMAR para que hiciera las degustaciones de la vendimia 2010, directamente en los viñedos. No pude estar, pero es impresionante la cantidad de comentarios que me llegaron alabando lo que hizo.

Jueves, Viernes y Sábado, Héctor hará el mismo menú en EL COMEDOR DEL ICC. Será una degustación que comenzará con un plato conteniendo 6 abrebocas acompañado por una copa de espumante ofrecida por POMAR y seguirán 4 tiempos maravillosos.

Anexo menú, fotos tomadas durante la vendimia y al final los datos para poder reservar ¡Los esperamos!


Menú

ABREBOCA

• Rollito de huevo relleno de anguila con aceite de trufa y huevas de trucha

• Ceviche de salmón con mora, gelatina de menta y espuma de manzana verde

• Carpaccio de lomito de res relleno de ragú de setas, aceite de hongos porcini y crema de parmesano

• Pulpo a la gallega sobre Papa confitada

• Mini strudel de calabacines, pimientos rostizados, queso de cabra y polvo de olivas negras

• Terrina de conejo con confitura de cebollitas y naranja


ENTRADA
• Tartar de tomates manzanos, lomo embuchado, pepinillos encurtidos en vinagre de arroz, aguacate, rábano y crutones de campesino


PRIMER PLATO
• Lomo de atún a termino envuelto en tocinera ahumada, puré de guisantes y jugo de verduras asadas


PRINCIPAL
• Osobuco de res con gratén de papas y hongos


POSTRE
• Higo asado relleno de mazapán de almendras tostadas, queso de cabra y crujiente de vainilla


POR FAVOR RECUERDE QUE:

* Únicamente abrimos las cenas de Jueves a Sábado
* No tenemos parquero
* No tenemos venta de alcoholes
* No tenemos punto de venta para TC y TD
* Precio del menú: 196 BsF.
* Descorche de vino blanco u otras bebidas: 50 BsF.
* Descorche de vino tinto: 0 BsF.
* Telf. +58-212-9922429
* reservacionescomedor@gmail.com





¿Y SI BOLÍVAR NO COMIÓ HALLACAS?

Si un escolar deseara averiguar lo que es una Hallaca venezolana, seguramente apelaría a los buscadores de Internet como fuente inicial de investigación... ¡Tamaña confusión le espera!

En general, la explicación trata de validarse haciendo uso del recurso de asociar la sonoridad de la misma palabra “hallaca”, con todas aquellas de origen prehispánico que posean similitud fonética. Recurso atractivo en la medida que no se enfrente a las distintas explicaciones existentes, ya que en ese momento aparece una costura que revela la falta absoluta de criterios unificadores. La revisión pasajera de las diferentes versiones que existen nos hace pasear por regiones tan lejanas como las de los guaraníes paraguayos o las de los quichuas de las altiplanicies andinas, y para sumarle más sazón a la confusión, cada uno de esos fonemas en las lenguas originarias poseen significados gastronómicos tan contradictorios como bollo, revoltillo, bojote o atado.

Queda por supuesto el recurso de arrimarse a la versión histórica del origen del plato ¡Pobre de aquel al que le toque! Tendría que escoger entre la versión que aparece en la enciclopedia virtual Wikipedia que amablemente nos explica que se trata de un plato inventado por un “pueblo pobre al que no le quedó más remedio que recoger los restos de las preparaciones de sus opresores para armar un plato heterogéneo que les sirviese de alimento”; o creerse la historia más reciente que nos narra como un obispo puso como penitencia a los patrones el tener que alimentarse de igual manera que su servidumbre; y ellos de manera hábil, establecieron una tangente modificando la receta a su gusto. Son tan distintas ambas versiones que cualquiera (o ninguna) podría ser la cierta, pero no deja de ser curioso que tres de los más prolíficos escritores y cronistas de principios del siglo 19, como son Simón Bolívar, Humboldt y Andrés Bello, nunca le dedicaron una estrofa al plato unánimemente considerado como el más importante de nuestro patrimonio gastronómico. El investigador Rafael Cartay, basándose en estudios de importación sugiere que la composición de la “multisápida hallaca” se inicia hacia 1810.

Varias veces he planteado la necesidad de revisar el enfoque y el discurso al que apelamos cada vez que deseamos entender los orígenes de nuestra gastronomía, y en particular de los platos que la vuelven emblemática. Es cierto que casi todos los platos patrimoniales, y en especial los de larga data, son el resultado híbrido de los tiempos duros y de escasez, de las técnicas fusionadas de sus pobladores, de su lengua e inclusive del anecdotario que redondea a la historia; pero en el caso particular de nuestra hallaca, y desde la visión técnica de cocinero, debo confesar que ninguna de las explicaciones que he leído se sustentan con facilidad. Un plato técnicamente tan complejo como la hallaca, sólo es posible desde los fogones de manos expertas y compararla con un revoltillo resulta tan insolente, como comparar la complejísima técnica para lograr un buen jamón español con la practica de salazón de los primeros pobladores ibéricos desesperados por sobrevivir.

El discurso respecto a nuestro gran plato nacional es tan difuso, que en múltiples oportunidades he escuchado a cocineros y civiles compararla con el tamal centroamericano. Semejante intento quizás tendría sentido si de verdad nuestra hallaca fuese un revoltillo de masa de maíz con otros ingredientes, a la manera del funche o de la polenta. Ello indudablemente es lo más alejado al concepto de la preparación de la hallaca que pueda haber, salvo en el caso de los bollos. De hecho, si tuviésemos que explicarle a un extranjero de que se trata nuestro plato, resultaría mucho más justo hacerlo con la empanada gallega: Es decir, un relleno gustoso envuelto en masa... nuestra masa.

La versión anterior no es mía. Lo importante es que viene siendo cada vez más esbozada por historiadores y sobre todo cocineros. De lograr sustentarse, las implicaciones para la psiquis del discurso ideológico que trata de afirmarnos desde las tradiciones gastronómicas, sería maravilloso. Sería la campanada de arranque no sólo para revisar la manera como estamos explicando nuestro recetario, sino una manera de entender que somos un pueblo que hace una Cocina de Autor, de valía técnica tan depurada que aparte de ser aprendida y estudiada, debe, sobre todo, ser explicada.

No deja de ser atractivo pensar que se trata de un plato que salió de la cocina de una cocinera experimentadora e inteligente. No deja de ser atractivo pensar que tal vez Bolívar no comió hallaca, tal como dice Antonella Fischietto M. en un artículo publicado.

jueves, septiembre 02, 2010

ARMANDO SCANNONE CRUZÓ LA RAYA DE NUEVO

Existen seres que, una vez que cruzan la raya, nos empujan hacia la luz con actos trascendentes llamados a ser los puntos de inflexión que marcan los momentos históricos a los que regresamos las miradas para encontrarnos en las referencias y las enseñanzas. Armando Scannone así lo hizo cuando publicó hace 26 años nuestro mayor icono de documentación gastronómica como es el Libro Rojo (Mi Cocina a la Manera de Caracas), color que, tal como alguna vez me contó, escogió porque ante la duda de si un libro de cocina venezolana sin fotos se iba a vender, prefirió intentar con un color llamativo que atrajera miradas, sin imaginarse que al éxito de aquel le sucederían azules, amarillos... y ahora verde.

Mucho se ha analizado el legado de su libro en nuestro país, e independientemente de la importancia de las ideas escondidas en sus recetas, a los cocineros nos queda claro que desde entonces la manera de escribir recetas ha venido signada por el marco referencial establecido por él para garantizar la replicabilidad de las ideas salidas de los fogones: Rigurosidad y mucha práctica antes de publicar. Legado que queda resumido de manera magistral en una frase de Julian Barnes en su libro El perfeccionista en la cocina: “¿Por qué una palabra en una receta tendría que ser menos importante que en una novela? Una puede producir una indigestión física, la otra una mental". Pero tal como sugiero desde el comienzo de este artículo, Don Armando la volvió a hacer.

II

Desde anteayer se encuentra en las librería el último libro de cocina de Armando Scannone: Mi Cocina Ligera a la Manera de Caracas. Anoten la fecha. Dentro de 26 años todavía estaremos hablando de sus implicaciones.

Se trata de un libro que esconde una clase magistral de la metodología que debe emplearse a la hora de enfrentar una publicación gastronómica dirigida a personas con condiciones especiales o que simplemente desean tener un régimen alimentario sano.

El primer paradigma que rompe está enmascarado en la misma escogencia del recetario. Hasta ahora todos los libros de cocina ligera publicados en el país apelaban al lugar común de las despensas europeas y asiáticas, escondiendo el mensaje espantoso de que nuestra cocina no es sana y escondiendo el hecho de que en todos los casos se trata de recetas que se han modificado hasta lograrse los índices establecidos por nutricionistas. Exactamente eso hizo Armando Scannone; buscó el apoyo de médicos y nutricionistas y junto a ellos se puso a estudiar el recetario venezolano. Posteriormente hicieron pruebas incansables hasta lograr el mágico equilibrio entre porciones, combinaciones de ingredientes, técnicas de cocina y en algunos casos sustitución de elementos… ¡Hasta lograr un recetario de sabor absolutamente venezolano que cumple con ortodoxia todos los preceptos médicos y nutricionales que con sus investigaciones han establecido los expertos!

El segundo gran paradigma que se rompe con la publicación del Libro Verde de Scannone, se esconde detrás de la calidad de la publicación. Quizás por arrastrar viejos vicios gráficos, casi siempre las publicaciones de cocina dirigidas a personas con condiciones especiales (en este caso específico, diabetes) se muestran como hermanos menores de los grandes tratados. A veces parecen hasta hechos con vergüenza. El de Scannone, por el contrario, posee explicaciones particularmente detalladas de equivalencias, códigos de colores para entender posibles sustituciones en los diferentes grupos alimenticios, fotos no maquilladas de la porción real, información nutricional de cada plato que incluye el olvidado y necesario gramaje de carbohidratos, menús… en fin, un verdadero despliegue que convierte a su libro no sólo en un instrumento útil, sino en uno hermoso. La prueba de ello es que una vez que lo hube ojeado, rápidamente olvidé su razón de ser y sólo me quedó la necesidad apremiante de salir a cocinar cualquiera de las 150 recetas que allí plantea Don Armando. Sencillamente tenía la boca hecha agua.

El cenit de la obra indudablemente es la presencia traviesa y provocadora de una receta para hacer sus famosas hallacas que exhibe oronda un cintillo de 274 Kcal. Maravilla que logra estableciendo una porción lógica, usando un poco más de caldo y disminuyendo la grasa. Leyendo la receta queda claro que su sabor no ha variado un ápice. Después de esto, avizoro un futuro de cocineros hablando de Dieta Venezolana como panacea de los nuevos tiempos.

Termino como comencé: Anoten la fecha. Dentro de 26 años todavía estaremos hablando de las implicaciones que trajo el Libro Verde de Don Armando Scannone.

@sumitoestevez